Padre Claudio Díaz Jr.

En esta Pascua, ¿qué necesitas para creer?

Thursday, April 2, 2026

¿Qué necesitas para creer? En una era con tanto avance tecnológico, tantos recursos para la comunicación y en donde lo actual, la data y la información reinan, la fe resulta un “misterio”. El mundo exige pruebas y procesos para que todo se pueda medir, pesar, constar en el tiempo y en el espacio. Pero, ¿cómo se puede medir, mesurar y justificar el amor de una madre, o la razón por la cual ciertas personas mueren y otras se mantienen con vida, o los sacrificios de un esposo amoroso?

Algo similar sucedió ante la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Le costó trabajo a María Magdalena el poder identificarlo plenamente y no confundirlo en la mañana de Pascua con un jardinero. Los discípulos de Emaus no le pudieron identificar a pesar de que Jesús los acompañó por un gran tramo de camino. Los discípulos en el mar de Galilea tuvieron miedo porque lo tomaron por un fantasma, los mismos que caminaron con el Señor por tres años. Hoy se nos presenta Tomás. ¿Dónde yacía la dificultad? No en el evento de la resurrección, la cual había sido anunciada por Cristo mismo, sino en lo que representaba el tener fe.

En ocasiones, nos pasa algo similar. No podemos identificar a Jesús en la muerte de un ser querido, a pesar de que él nos ha prometido la vida eterna. No podemos ver la mano de Dios en una tragedia, aunque él nos ha dicho que nada ni nadie podrá tocar nuestra alma. No le damos paso a la fe obstaculizando la obra maravillosa de un Dios misericordioso. Tenemos que movernos de la carencia a la abundancia, de la incredulidad a la fe. Para que esto se lleve a cabo, hay que ser generosos.

La fe es un encuentro con Dios, la cual no es complicada en su expresión. Es racional y depende de nuestro conocimiento de las cosas de nuestro Padre Dios, de nuestra experiencia en querer hacer siempre su voluntad y es relacional, en constante contacto con lo Divino. La fe recibe la buena nueva en la comunidad, y en lo universal del mensaje de salvación: ¡La salvación es para todos! La fe hace suyo ese mensaje, el cual se manifiesta en un contexto comunitario y en lo personal. Este mensaje no se queda en lo abstracto, no se limita al reino de las ideas hermosamente esbozadas ni se queda en las estructuras de complejos discursos filosóficos. La fe se hace real, accesible y tangible.

La próxima vez que encontremos a Nuestro Señor en la Eucaristía, hagámoslo de cara a nuestra realidad personal. Con nuestras miserias, desafíos, limitaciones, relativismo moral y demás elementos que pretenden debilitar el Cuerpo de Cristo. Reconozcamos que nuestra fe nos asegurará un lugar en la gloria de Dios por encima de estos desafíos. Veamos nuestra vida y nuestro mundo con los ojos de la fe.¡Hermanas y hermanos, Felices Pascuas de Resurreción!

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