Padre Claudio Díaz Jr.

Jesús, dime lo que tienes en tu Corazón

Tuesday, July 8, 2025

Uno de los cuentos más populares de niños es el cuento de Blanca Nieves. La historia está basada en una princesa muy hermosa con un corazón aún más hermoso todavía. Constantemente manifestaba su caridad, preocupación y cariño por los seres humanos y las criaturitas. Su madrasta, la cruel reina, consumada hechicera, vivía preocupada constantemente por la búsqueda del poder, la belleza y la inmortalidad. Dentro de sus maquinaciones, y conociendo el corazón de Blanca Nieves, ella concluye que la única forma de alcanzar su meta era sacrificar a la princesa y consumir su corazón, donde reside toda sabiduría, toda fuerza, toda  convicción.

Desafortunadamente para ella, la cruel reina no pudo ver que lo importante no era la inmortalidad (el quedarse igual, joven y físicamente hermosa) sino la eternidad, rompiendo todo obstáculo que nos impidiera llegar al amor, a la presencia real de un Dios transparente y vivo. Afortunadamente, la reina no logró su objetivo y muere envuelta en fealdad y oscuridad.  

El mes pasado tuvimos la celebración del Sagrado Corazón de Jesús. Esta es una de las devociones más conocidas y practicadas dentro de la Iglesia Católica. En la misma se presenta el corazón de Jesús como prueba y símbolo del amor inefable, generoso y apasionado que Dios tiene por la humanidad. En esta fiesta se celebra un aspecto particular de la realidad corporal del cuerpo de Jesús. No estamos dando homenaje a su cabeza, en donde reside su omnisciencia. No señalamos a sus pies, en donde se hace real su omnipresencia. Tampoco se le está dando tributo a su manos, en donde se manifiesta todo su poder… Estamos hablando de su corazón, en donde está la fuente de todo amor.

Fue su corazón que lo movió a la compasión por el mundo al resucitar al hijo de la viuda y lo llevó a ejercitar su sabiduría al enfrentarse con la mujer cananea. Fue su corazón el que lo movió al perdón desde la cruz; “Padre perdónalos…” Ciertamente, su corazón lo llevó al amor, expandiendo el reino de Dios al amor unitivo. ¡Y todo esto presente y representado en su corazón!

Al contemplar el corazón abierto de Jesús podemos hacer eco de las palabras de santa Margarita María Alacoque, quien tuvo una visión del mismo: “He aquí el corazón que tanto ha amado a los hombres y en compensación solo recibe de la mayoría de ellos ingratitudes.” También recordamos el reconocimiento del papa Pío Nono, quien declaró esta revelación oficial y la promovió por toda la tierra. Y ciertamente recordamos las palabras del finado pontífice, el papa Juan Pablo II: “En el corazón de Jesús es donde la humanidad se encuentra con Dios”. 

Que esta fiesta siempre nos recuerde el poder del amor. Que desde nuestros corazones, imitando el de Jesús, podamos ejercer la sabiduría en tiempos de tribulación, tener compasión por aquellos que nos han hecho mal, encontrar fuerzas ante fuertes desafíos, llevar a otros a Dios en un acto de amor y simplemente amar hasta que duela… Y después de eso… Seguir amando.

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