Internacional

Los santos arriesgan todo por amor a Jesús, dice el papa durante canonización

Por Cindy Wooden (CNS)
noviembre 2, 2018

Un hombre joven toca una foto de San Oscar Romero durante una misa el 13 de octubre en la Catedral Metropolitana en Managua, Nicaragua. Foto: Oswaldo Rivas, Reuters/ CNS.

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) -- Llevando el cayado pastoral del papa Pablo VI y vistiendo la correa manchada en sangre del arzobispo Óscar Romero de San Salvador, el papa Francisco los reconoció formalmente a ellos, y a otros cinco más, como santos de la Iglesia Católica el 14 de octubre en la plaza de San Pedro.

A los miles de peregrinos provenientes de los países de los nuevos santos -Italia, El Salvador, España y Alemania- se les unieron decenas de miles de fieles de otros países, incluidos los 267 miembros del Sínodo de los Obispos y los 34 jóvenes que son observadores de la reunión.

Carolina Escamilla, quien viajó desde El Salvador para la canonización, dijo sentirse “súper feliz” de estar en Roma. “Creo que no hay palabras para describir todo lo que sentimos después de tan esperado y tan deseado momento como la canonización ‘oficial’ porque el arzobispo Romero ya era santo cuando estaba vivo”.

Todos los nuevos santos llevaron vidas marcadas por el dolor y la crítica, incluso desde dentro de la Iglesia, pero todos se dedicaron con amor apasionado a seguir a Jesús y a cuidar a los débiles y los pobres, dijo el papa Francisco durante su homilía.

Los nuevos santos son: Pablo VI, quien dirigió las últimas sesiones del Concilio Vaticano Segundo y su implementación; Romero, quien defendió a los pobres, pidió justicia y fue asesinado en 1980; Vincenzo Romano, sacerdote italiano que murió en 1831; Nazaria Ignacia March Mesa, una religiosa española que desarrolló su ministerio en México y Bolivia, quien murió en 1943; Catherine Kasper, fundadora alemana de una orden religiosa en el siglo XIX; Francesco Spinelli, sacerdote y fundador de una orden religiosa en el siglo XIX, y Nunzio Sulprizio, laico que murió en Nápoles en 1836 a la edad de 19 años.

El papa, quien con frecuencia ha dicho que fue inspirado personalmente tanto por san Pablo VI como por san Óscar Romero, oró para que todo cristiano siga los ejemplos de los nuevos santos rechazando el apego al dinero, a la riqueza y al poder, siguiendo en cambio a Jesús y compartiendo su amor con los demás.

Igualmente, el sumo pontífice oró para que los nuevos santos inspiren a toda la Iglesia a dejar a un lado “las estructuras que ya no son adecuadas para el anuncio del Evangelio, los lastres que entorpecen la misión, las cadenas que nos atan al mundo”. 

Entre los que estaban en la plaza de San Pedro para la Misa estaba Rossi Bonilla, salvadoreña que ahora vive en Barcelona. “Estoy muy emocionada también porque hice mi primera comunión con Monseñor Romero cuando tenía ocho años”, dijo a CNS.

“Él fue tan importante para los más necesitados; estaba realmente con el pueblo y se mantuvo fuerte cuando comenzó la represión”, comentó Bonilla. “¡La lucha todavía continúa para el pueblo y aquí estamos!”.

El papa Francisco dijo durante su homilía que “Jesús es radical”.

El papa dijo: “Él lo da todo y lo pide todo: da un amor total y pide un corazón sin reservas. También hoy se nos da como pan vivo; ¿podemos darle a cambio las migajas?”. 

La lectura del Evangelio del día relató la historia del joven rico que dijo seguir todos los mandamientos y preceptos de la ley judaica, pero le pregunta a Jesús qué más tiene que hacer para tener vida eterna.

“La respuesta de Jesús lo desconcierta”, dijo el papa. “El Señor pone su mirada en él y lo ama. Jesús cambia la perspectiva de los mandamientos observados para obtener una recompensa al amor incondicional y total”. 

En efecto, Jesús le está diciendo al joven que no hacer el mal no es suficiente -según el pontífice- y que tampoco es suficiente dar un poco a la caridad y decir unas cuantas oraciones. Seguir a Jesús significa darle el absoluto primer lugar en la vida de uno. “Él te pide que dejes lo que paraliza el corazón, que te vacíes de bienes para dejarle espacio a él, único bien”. 

Carol Glatz, Junno Arocho Esteves y Melissa Vida contribuyeron a este artículo.

 

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