La noticia del nombramiento del obispo Ronald A. Hicks como arzobispo de Nueva York el 18 de agosto fue recibida con profunda emoción por los feligreses de la Arquidiócesis de Chicago, y hubo elogios no solo a la capacidad administrativa del obispo Hicks, sino también de su compromiso en poner a los pobres en el centro de la Iglesia.
Al saber la noticia, el cardenal Blase Cupich declaró: “El arzobispo Hicks es un hombre santo con un corazón para Jesús y el pueblo de Dios. Él acogerá la diversidad de su nueva arquidiócesis y será un administrador competente”.
A sus 58 años, Hicks ha servido como obispo de la Diócesis de Joliet desde 2020. Fue nombrado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Chicago en 2018, y sirvió como vicario general de la arquidiócesis desde 2015 hasta que se mudó a Joliet. Quedará instalado en su capacidad de arzobispo de Nueva York el 6 de febrero de 2026.
Al igual que el papa León XIV, el arzobispo electo Hicks creció en los suburbios del sur de Chicago, jugó béisbol en los mismos parques, nadó en las mismas piscinas públicas y comió en el mismo lugar de pizza favorito, como él mismo ha dicho.
El arzobispo electo Hicks se presentó al pueblo de la Arquidiócesis de Nueva York en una conferencia de prensa junto al cardenal Timothy Dolan, quien ha sido arzobispo de Nueva York por los últimos 16 años. Allí, el arzobispo electo dijo:
“Me doy cuenta de que hay mucha gente que está tratando de averiguar, ¿quién es él? ¿cuáles son sus valores? La esencia de lo que soy y lo que creo. Lo que deberían saber es esto: Amo a Jesús con mi mente, alma y corazón y me esfuerzo por amar a mi prójimo como a mí mismo. Mi deseo es ser obediente al Espíritu Santo y hacer la voluntad de Dios, al servir con un corazón de pastor. Creo y entrego mi vida y mi voluntad a Dios, Y con gran humildad, acepto este nombramiento. Pido sus oraciones y su apoyo, conforme tomamos nuestros siguientes pasos juntos”.