Mi camino de fe comenzó a temprana edad, cuando crecía en una casa del sur de Chicago donde ahora vivo con mi familia. Mis padres nos guiaron con su fe, y mi abuela, oriunda de Irlanda del Norte, nos transmitió su fortaleza y su compromiso con el servicio a la comunidad. Sin embargo, fue cuando interpreté a una discípula en una obra teatral de mi escuela primaria católica que descubrí mi verdadera pasión en la vida.
Hay una frase que dijo el personaje de Jesús, escrita por nuestro director, el padre Burke, que se me quedó grabada y que aún conservo:
¿Cómo puedo mostrarte lo hermoso que eres?
¿Cómo puedo hacer que lo entiendas?
Esa frase marcó el resto de mi camino. Comprendí que lo que más me impulsa es sencillamente ayudar a las personas, acompañarlas y tratar de mostrarles cuán queridas son. Eso me llevó a Notre Dame, donde estudié Teología, y luego a obtener una maestría en Divinidad para dedicarme al ministerio parroquial.
Después de 17 años de ministerio parroquial en Old St. Pat's, sentí que el Espíritu Santo me llamaba y me decía: “Necesitas crecer de maneras que aún no puedes imaginar”.
En noviembre de 2023, descubrí una maravillosa oportunidad de incorporarme a Caridades Católicas. Recuerdo que mi papá me dijo: “Sabes, hay algunas cosas de las que siempre puedes sentirte orgullosa como católica, y Caridades Católicas es una de ellas”.
En mi función en Caridades Católicas, resulta increíblemente valioso relacionarme día tras día con las personas a quienes atendemos. Descubrí que se nos llama a escuchar de muchas maneras diferentes y a estar presentes, pero también a capacitar a nuestros voluntarios para que no se limiten a realizar una tarea, sino que la lleven a cabo con la actitud y el espíritu adecuados.
En Caridades Católicas, el servicio comienza por atender las necesidades inmediatas y se transforma en algo más duradero: dignidad, estabilidad y conexión humana. Los pañales pueden aliviar la presión que siente un padre o una madre que debe elegir entre productos esenciales. Una despensa bien abastecida ayuda a una familia a preparar las comidas de la semana, mientras que un sándwich recién hecho o una comida caliente brinda alimento y les recuerda que son visibilizados, bienvenidos y apoyados.
El voluntariado hace posible esta labor al transformar la compasión en acciones concretas.
Ofrecemos oportunidades para servir comidas, trabajar en una despensa de alimentos y distribuir artículos de primera necesidad en nuestros centros comunitarios del centro de Chicago, Summit, Waukegan y Round Lake. Nuestras salas de artículos de primera necesidad ofrecen productos de higiene y para el hogar que no están cubiertos por los programas de asistencia alimentaria.
La conexión va más allá de satisfacer las necesidades básicas y llega hasta el encuentro comunitario alrededor de la mesa. Todos los miércoles se ofrecen comidas calientes en nuestros cuatro centros, dos de ellos comunitarios, la iglesia St. Francis of Rome en Cicero y la parroquia Lord of Mercy en Harvey. Quienes colaboran ayudan a preparar las mesas, servir las bebidas, llevar las comidas, retirar los platos y, lo más importante, compartir tiempo con los comensales. Una conversación sencilla, una cálida bienvenida o unos minutos de escucha pueden convertir una comida en un momento de pertenencia.
Condado de Lake
En el condado de Lake, ofrecemos comidas comunitarias mensuales para personas mayores, pero también entregamos comidas calientes a domicilio durante la semana a aquellas que no pueden salir de sus hogares, y siempre necesitamos conductores. Esta es una oportunidad de servicio muy valiosa porque permite establecer una conexión individual con las personas. Usted no solo lleva comida al hogar de una persona mayor, sino que también se interesa por su bienestar y pregunta por su familia. Es un hermoso testimonio del deseo de alguien de ayudar a un vecino.
Nuestros voluntarios son, en muchos sentidos, el rostro de la bondad y la compasión para quienes acuden a nosotros en busca de ayuda, y amplían y profundizan el impacto de nuestro trabajo.
Gracias a nuestra capacitación y orientación, veo cómo nuestros voluntarios se sienten cómodos y bienvenidos y, poco después, se encariñan profundamente con las personas a quienes atendemos. Esa es la mejor sensación del mundo.
Usted puede ser voluntario en Caridades Católicas
Por qué es importante: Caridades Católicas es depende de voluntarios comprometidos para ayudarnos a atender a más de 271 000 personas en los condados de Cook y Lake.
El impacto: El año pasado, 2050 voluntarios brindaron en conjunto más de 30 000 horas de servicio en nuestras despensas de alimentos, comidas comunitarias, entregas de comidas a domicilio para personas mayores y centros comunitarios.
Cómo puede ayudar: Visite catholiccharities.net/volunteer para conocer nuestras oportunidades de servicio.
Keara Ette es directora sénior de Programas Comunitarios de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Chicago.