Laura Kuever

Me inspira una red de apoyo, sanación y colaboración

Tuesday, July 8, 2025

Cuando me matriculé en mi primera clase de introducción al trabajo social, recuerdo haber pensado: “¿De verdad puedo hacer esto como un trabajo? ¡Si yo soy esto!”. Posteriormente obtuve una licenciatura y una maestría en trabajo social, y he dedicado los últimos 20 años de mi carrera a Caridades Católicas, donde acompañé a muchas personas necesitadas de apoyo, al tiempo que descubría que siempre se puede hacer algo más.

La misión y cultura me permiten empoderar al personal para que este empodere a las familias a llevar la mejor vida posible. Y a diario me despierto pensando en las personas a las que servimos. Ellas me inspiran a mí a llevar la mejor vida posible.

Viendo cómo padres solteros en circunstancias difíciles transforman su vida para ofrecer estabilidad a sus hijos, liderando los servicios de consejería para la salud conductual y apoyando la sanación de sobrevivientes de violencia doméstica, he presenciado cómo caminar junto al prójimo puede llevar al bienestar mental, la autosuficiencia y un futuro mejor.

También he presenciado la creciente necesidad de estos servicios conforme los recursos siguen disminuyendo. El año pasado, Caridades Católicas brindó apoyo a largo plazo a 61,000 mujeres y familias. Esto solo resulta posible gracias a la generosidad de nuestra amplia red de socios y colaboradores.

Nuestros servicios de consejería apoyan a personas que experimentan dificultades con la salud emocional y conductual. Nuestro programa Alcance Amoroso a los Sobrevivientes de Suicidio (LOSS, por sus siglas en inglés) ofrece consejería, apoyo y una sólida red de sobrevivientes a personas afligidas tras la pérdida de un ser querido por suicidio. The Encompassing Center no solo provee servicios de alcance comunitario y consejería para la salud conductual, sino que también opera como un centro comunitario para los vecinos de Near West Side, North Lawndale, East y West Garfield Park.

Muchas de las personas a las que servimos se enfrentan a diario a situaciones estresantes, como la dificultad para servir alimentos saludables a su familia, mantener las luces encendidas y costear los servicios básicos de atención de la salud mental sin un seguro adecuado. Otras cargan con el estrés añadido de experimentar la violencia y el trauma como parte de su existencia diaria. Estas situaciones pueden agravar los síntomas de ansiedad, depresión e insomnio. Nuestro equipo responde con servicios compasivos y sensibles al trauma, con el fin de ganarnos la confianza de las personas a las que servimos.

Asimismo proveemos servicios de alojamiento transicional y consejería a sobrevivientes de violencia doméstica y sus hijos, brindándoles seguridad, refugio y estabilidad. Nuestro programa de Autosuficiencia Familiar ofrece cinco años de acompañamiento y aliento a jefes de familia solteros y de bajos ingresos, conforme se esfuerzan por adquirir independencia. Nuestros expertos migratorios ayudan tanto a inmigrantes como a refugiados a aclimatarse a una vida nueva en una comunidad nueva.

Nuestra labor tiene impacto en las personas a las que servimos, así como en nuestro entregado equipo que a diario sirve con compasión valiente. Una de nuestras terapeutas compartió recientemente un relato sobre cómo su labor la ha transformado. Llevaba tiempo atendiendo a una persona con antecedentes delictivos graves. Cuando esta persona acudió a nosotros para obtener ayuda, padecía depresión profunda, tenía pensamientos suicidas y sentía que su vida ya no importaba. Nuestra terapeuta describió el trabajo que realizó con esta persona como increíblemente profundo.

“Una semana tras otra, presencié no solo el dolor de esta persona, sino también su fortaleza, y una transformación lenta y sagrada: la de una persona que ya no se ve definida por su pasado, sino empoderada por la vida que ha elegido construir”, compartió. “El relato de esta persona me acompaña como un recordatorio de que la sanación siempre es posible, incluso de las heridas más profundas, y de que cada persona es más que el peor acto que haya cometido”.

Hay una necesidad enorme de nuestros servicios de salud mental, aunque a veces es difícil conectar con las personas necesitadas. Una persona tiene que alcanzar un nivel de dolor intolerable, pero tener la fuerza suficiente para levantarse de la cama y llamarnos por primera vez. Después tiene que adquirir confianza, compartir su relato y seguir el proceso terapéutico. Al llegar a la otra orilla, habrá valido la pena.

Hay una mayor necesidad que nunca, y hacemos todo lo que podemos para mantener el ritmo. A diario me siento agradecida por la oportunidad de realizar esta labor con un equipo de personas extraordinarias, así como por los donantes, parroquias y socios que nos apoyan.

 

Laura Kuever es vicepresidenta adjunta de Empoderamiento Familiar para Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Chicago. Caridades Católicas acompaña a toda persona necesitada sin que importe su origen racial, género, fe u origen étnico. Infórmese en CatholicCharities.net.

 

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