Cardenal Blase J. Cupich

Cuaresma: aprender a escuchar como escucha Dios

Thursday, February 26, 2026

El papa León comienza su mensaje para la Cuaresma observando que esta temporada santa es una invitación a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, porque fácilmente nos dispersamos “entre las inquietudes y distracciones cotidianas”.

Este poner de nuevo en el centro implica una conversión que “comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra” y al tomar tiempo activamente para acoger la transformación que invita. La Cuaresma no necesita ser más complicada que esto: estar dispuesto a tomar tiempo para escuchar a Dios, y entrar en una relación con el misterio de Dios.

Hay muchas voces que reclaman nuestra atención. Pero, como aprendemos en la escena en la que Dios se revela a Moisés, Dios habla no para decirnos algo, sino para entrar en una relación con nosotros mediante la cual nos enseña a escuchar de la manera que escucha Dios: “Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor” (Ex 3:7).

En una palabra, Dios nos habla para involucrarnos, para que podamos “reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta… hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón”. Entonces la Cuaresma, como una temporada para poner el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, es un tiempo para “dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él”, desafiando a cada uno de nosotros, a la Iglesia, a toda la sociedad y a los sistemas políticos y económicos a escuchar el clamor de los pobres.

Ayunar es clave para desarrollar este tipo de escucha, porque, al ponernos en contacto con el hambre lo reconocemos como necesario para nuestra existencia, conectamos con aquellos que tienen hambre de justicia y todo lo que necesitan para sustentar sus vidas.

El Santo Padre también nos aconseja sobre la necesidad de un ayuno que vaya más allá de la abstención de alimentos y bebidas, como un medio para conectarnos con los demás. Es un ayuno que implica las palabras que podemos usar para lastimar a los demás. “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz”, insta el papa.

Por último, el papa León nos recuerda que hay una dimensión comunitaria en la escucha de la Palabra de Dios que nos abre a escuchar las voces de los necesitados. “Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”.

La Cuaresma es una temporada para que volvamos a hacer del misterio de Dios el centro de nuestra vida, lo que significa aprender a escuchar como escucha Dios. En resumen, la Cuaresma se trata de volverse real, para que las voces de la sociedad que pretenden definir la vida humana en términos de preocupaciones y metas mundanas no nos distraigan. Se trata de escuchar como escucha Dios, oyendo el grito de los oprimidos, quienes sufren injusticia y pobreza. Es una escucha que significa “dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación”.

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