En un momento en que nuestra comunidad inmigrante enfrenta el temor y la incertidumbre, la Iglesia busca responder con acompañamiento pastoral, recursos concretos y esperanza. La Pastoral Migratoria, un programa de la Arquidiócesis de Chicago que se ha vuelto modelo nacional para otras diócesis del país, no ha dejado de trabajar a nivel parroquial y comunitario.
“Una de las necesidades más grandes de la comunidad ha sido en la cuestión del acompañamiento” dijo Belén Morales, coordinadora de la Pastoral Migratoria de la Arquidiócesis de Chicago.
“Las personas, las familias han estado lidiando con el miedo, con la incertidumbre, mucho más que otros años” dijo Morales en conversación con “La hora católica: Misa y más”. “Allí es donde ha entrado la Pastoral Migratoria, con iniciativas pastorales de acompañamiento”.
Morales mencionó como ejemplo los círculos de paz, que son “una manera en que la comunidad puede escucharse, puede sentirse junta” dijo. “Es un lugar de escucha sagrada donde las personas comparten qué es lo que están sintiendo, y pueden soltar un poco sus emociones, y pueden continuar”.
Los proyectos en los que trabaja la Pastoral Migratoria buscan ayudar en lo emocional y en lo espiritual.
“Los líderes están haciendo un trabajo increíble en sus parroquias” dijo Morales. “Por ejemplo, ahora también tenemos los encuentros pastorales de acompañamiento, en los cuales la comunidad se puede reunir para orar juntos, justamente en este tema de la inmigración”.
Dichos encuentros pastorales son diferentes al círculo de paz. “El círculo de paz es un momento de escucha sagrada, este es un momento de oración en conjunto que les está sirviendo a las comunidades para sentirse mejor, para sentirse juntas” aclaró Morales. “Esa es una de nuestras iniciativas, que se llama ‘Consuela a mi pueblo’”.
Presencia en las parroquias
La Pastoral Migratoria está en alrededor de treinta parroquias, donde se ubican los ministerios y los líderes se encuentran trabajando.
¿Cómo trabaja el ministerio de la pastoral migratoria en las parroquias?
“Es a través de la formación inicial” dijo Morales, “que está basada en la enseñanza social de la Iglesia, sobre todo en los principios de la dignidad humana, derechos y responsabilidades y la dignidad del trabajo”.
“A eso agregamos capacitación cívica en cuanto a derechos laborales, derechos de inmigración, salud mental” continuó. “Tratamos de capacitar a nuestros líderes en estos aspectos, porque la pastoral migratoria es una pastoral social”.
Otra de las necesidades más grandes de la comunidad es la ayuda legal. “En estos meses los abogados han estado colapsados con el trabajo” dijo Morales, “pero gracias a Dios existen instituciones sin fines de lucro que proveen esa ayuda legal y nosotros somos ese vínculo entre la necesidad y los servicios. Ayudamos a conectar dando información a las comunidades acerca de entidades legales a las que se pueden acercar”.
A todo esto se agregan talleres de información, horas santas por los inmigrantes, rosarios y otras actividades, como, recientemente, el grupo de autoayuda para mujeres migrantes. “Este grupo está en varias parroquias también y ha sido de gran ayuda para muchas mujeres que lo necesitan en este momento” explicó Morales. Allí se habla de manejo de las emociones y comunicación asertiva. “Hemos visto que cuando la mujer llega a empoderarse, a conocer sus emociones, la familia cambia” explicó Morales.
“La fe de nuestras comunidades se ha visto quebrantada en el último año y allí es donde entra la Pastoral Migratoria, apoyándonos los unos a los otros” agregó.
Escuchar el llamado
Belén Morales es ecuatoriana. Vino a Chicago cuando tenía 13 años. “Fui formada en el carisma salesiano, en la parroquia San Juan Bosco” explicó. “Estudié Ciencias Políticas y Economía en la Universidad de Illinois, en Chicago. Fui voluntaria internacional salesiana en Ecuador, en Guayaquil y la Amazonía ecuatoriana”.
¿Cómo llegó a la Pastoral Migratoria? Ella lo explica así:
“Después de mi voluntariado mi mamá enfermó y yo me convertí en su cuidadora, en su care-giver de tiempo completo. Al cuidar a mi mamá es que yo conozco la Pastoral Migratoria”.
Belén se integró como acompañante pastoral de las parroquias del noroeste de Chicago, y empezó a conocer el trabajo con los líderes, las diferentes maneras en que Pastoral Migratoria trabaja: servicio, justicia y acompañamiento.
Pasó tres años como acompañante pastoral y fue así como discernió su siguiente paso, que fue empezar su masters en Justicia Social. “Cuando termino mi masters regreso a la Pastoral. ¿Por qué? Porque fue algo tan formativo para mí que dije: ‘quiero devolver lo que aprendí’”.
“Para mí es un desafío muy bendecido” explicó, “porque el año pasado tuvimos mucho trabajo, en el sentido sobre todo de lo emocional, en el acompañamiento. Lo más importante para mí es que familias, líderes en sus parroquias puedan seguir respondiendo a su llamado bautismal del servicio, de la justicia, del acompañamiento aquí, a través de este ministerio, porque este ministerio es de migrante a migrante”.
Busque recursos en la página Facebook “Pastoral Migratoria – Arquidiócesis de Chicago
Si su parroquia no tiene el ministerio de la pastoral migratoria, dígale a su párroco, para contactar con la oficina de Dignidad Humana y Solidaridad de la Arquidiócesis. Se puede contactar a Belén Morales al (312) 534-8103 o escribiendo a: [email protected]