Área de Chicago

El cardenal Cupich celebra el Jubileo de los Presos con reclusos en Cook County

Por Joyce Duriga
Jan 6, 2026 5:20:00 PM

Imágenes de la misa del cardenal Cupich con reclusos en Cook County

El cardenal Cupich pasó el 7 de diciembre de 2025, Segundo Domingo de Adviento, con un sector de la iglesia que a menudo no vemos: hombres encarcelados en la División 9 de la cárcel del condado de Cook, una división de máxima seguridad. Fotos: Brian Brach/Católico
El cardenal Cupich ofició el 7 de diciembre la misa por el Jubileo de los Presos. Fotos: Brian Brach/Católico
Hombres de la congregación también proclamaron la primera y segunda lectura y el responsorio el 7 de diciembre en la misa por el Jubileo de los Presos.
El cardenal Cupich ofició el 7 de diciembre, Segundo Domingo de Adviento, la misa por el Jubileo de los Presos.
El cardenal Cupich dio personalmente la comunión a los hombres.
“Jesús siempre quiere darnos una segunda oportunidad” dijo el cardenal a los asistentes a la misa por el Jubileo de los Presos el 7 de diciembre en la cárcel del condado de Cook, en una división de máxima seguridad.

El cardenal Cupich pasó el 7 de diciembre, Segundo Domingo de Adviento, con un sector de la iglesia que a menudo no vemos: hombres encarcelados en la División 9 de la cárcel del condado de Cook, una división de máxima seguridad.

“Hay un dicho en la Iglesia, de que donde está el obispo está la Iglesia”, dijo el cardenal Cupich a los hombres. “Así que hoy la Iglesia de la Arquidiócesis de Chicago está aquí con ustedes. Ustedes son, en muchos sentidos, el lugar donde celebramos como una Iglesia en este Segundo Domingo de Adviento.

Kolbe House, el ministerio de la arquidiócesis para las cárceles organizó la misa en observación del Jubileo de los Presos, como parte del Jubileo de la Esperanza. La misa fue parte del esfuerzo de la Coalición Católica de Ministerios de las Prisiones por llevar obispos de todo el país a celebrar misas en cárceles o prisiones antes de la misa que el papa León XIV ofició el 14 de diciembre, la Misa por el Jubileo de los Presos en la Basílica de San Pedro.

El papa Francisco abrió el Jubileo de la Esperanza la víspera de Navidad de 2024 y continúa hasta el 6 de enero de 2026.

Un año santo, o jubileo, es un tiempo de peregrinaje, oración, arrepentimiento y actos de misericordia, basado en la tradición del Viejo Testamento del año de jubileo de descanso, perdón y renovación.

Los años santos son también un tiempo en el que los católicos peregrinan a iglesias designadas como santuarios, recitan oraciones especiales, van a confesión y reciben la comunión para obtener una indulgencia plenaria, que es una remisión del castigo temporal debido a los pecados de uno.

La Santa Sede designó días de jubileo durante 2025 para reconocer y celebrar diferentes grupos de gente y varios ministerios de la Iglesia. Católicos de la Arquidiócesis de Chicago participaron en varias de estas peregrinaciones, incluyendo jubileos para diáconos, gente que ha hecho votos religiosos y jóvenes.

El papa Francisco designó el 14 de diciembre de 2025 como un especial Jubileo de los Presos, con un enfoque específico en los millones que a lo largo del mundo están encarcelados, detenidos o esperan ejecución.

Según el departamento de Estadística del Buró de Justicia, 1,852,900 personas fueron retenidas en prisiones estatales o federales o en cárceles locales, lo que cuenta como casi un tercio de la población que está bajo supervisión correccional.

Estados Unidos es el país con la mayor proporción de residentes en prisión en el mundo, de acuerdo al Institute for Criminal Policy Research. La Prison Policy Initiative, beneficiaria de la MacArthur Foundation, hace notar que los EE.UU. tienen el mayor índice de encarcelados de cualquier democracia independiente a nivel mundial.

Vestidos en uniformes que tenían impresa la leyenda “Cook County DOC”, unos veinte hombres asistieron a la misa bilingüe con el cardenal Cupich. Hombres de la congregación también proclamaron la primera y segunda lectura y el responsorio.

En su homilía, el cardenal Cupich abundó sobre la lectura del Evangelio sobre Juan el Bautista. Juan el Bautista, el último de los grandes profetas, nos ensena a reconocer a Jesús en nuestras vidas, dijo el cardenal.

“Profetas son aquellos que reconocen algo que los otros ignoran” dijo en inglés y en español. “Juan ve que Jesús es el Mesías que prometió Isaías el Profeta”.

Juan nos muestra tres cosas sobre Jesús, y la primera es el corazón sufriente de Jesús, dijo el cardenal Cupich.

“Él conoce los sufrimientos de la gente. También conoce sus dificultades” dijo el cardenal. “Él no juzga a los demás por su apariencia o por lo que otras personas dicen”.

El Adviento es un tiempo para que nos acerquemos a Jesús, que conoce nuestras historias, incluidas nuestras fallas, dijo a los congregados.

“Pero también conoce el bien que hemos hecho, cosas que otras personas no reconocen”, agregó. “Otros pueden juzgarlos por sus errores, pero Jesús no. Él sabe quiénes somos”.

Jesús también ve que la justicia no se trata del castigo, dijo el cardenal Cupich a los hombres encarcelados.

“Para Jesús, la justicia no existe sin piedad” continuó. “Él siempre quiere darnos una segunda oportunidad. Todos queremos una segunda oportunidad en la vida y no ser juzgados por las peores cosas que hemos hecho”.

“Juan ve que Jesús nos da oportunidades de cambiar porque quiere sanarnos” dijo.

Este es el Jesús que deberíamos conocer en estos días que llevan a la Navidad, el que quiere venir a nuestra vida a darnos otra oportunidad, a decirnos que ve que somos más que nuestros errores, y que viene a sanarnos” dijo el cardenal Cupich.

“Oremos porque nuestros ojos se abran en esta temporada santa” agregó el cardenal.

Durante las intercesiones generales, el cardenal Cupich invitó a los hombres a ofrecer sus intenciones personales y varios las compartieron en voz alta. Muchos oraron por sus familias.

“Yo oro por mi familia y cada uno en esta capilla” oró uno de los hombres.

“Oro por mi esposa que combate el cáncer” oró otro hombre.

“Oramos por todos los hombres y mujeres que viven aquí y por todos los hombres y mujeres que trabajan aquí y que sostienen este lugar” oró otro de los asistentes.

Durante el saludo de paz, después de intercambiar apretones de manos y abrazarse el uno al otro, muchos de los hombres se aproximaron al altar e intercambiaron un saludo de paz con un cardenal Cupich sonriente y los otros ministros.

El cardenal Cupich dio personalmente la comunión a los hombres. 

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