El 28 de agosto de 2025 quedará marcado en la historia del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Des Plaines. Ese día, la comunidad católica recibió con gran júbilo la escultura de la Virgen de Guadalupe conocida como “Nuestra Madre Peregrina”, enviada directamente desde la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México. Esta imagen recorrerá diversos países —entre ellos Estados Unidos, Filipinas, Puerto Rico y Colombia— como parte de una peregrinación internacional que prepara a la Iglesia para celebrar el 500 aniversario de las apariciones guadalupanas en 2031. El Santuario de Des Plaines fue elegido como primer punto de visita en el mundo, y posteriormente la escultura peregrinará por varias parroquias en Chicago, incluyendo San Gall y Madre de las Américas.
Las celebraciones comenzaron a las 6 de la tarde con la adoración al Santísimo Sacramento y un rosario multilingüe que reunió oraciones en distintos idiomas, reflejando la diversidad de la comunidad guadalupana. La misa de inauguración se celebró en la plaza del santuario con una asistencia estimada de más de cinco mil personas. Fue presidida por monseñor José María García Maldonado, obispo auxiliar de Chicago, y concelebrada por otros obispos, entre ellos Timothy O’Malley, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Chicago, Diego Monroy, ex rector de la Basílica de Guadalupe en México y Martín Lope, canónigo de la Basílica, además del rector del santuario, el muy reverendo Esequiel Sánchez, junto con otros sacerdotes y diáconos.
Tras la misa, se realizó una procesión solemne desde el altar de la plaza hacia la Capilla de San José, donde la escultura de Nuestra Madre Peregrina ya estaba entronizada y lista para recibir a los miles de peregrinos que llegaron para verla. Los fieles ingresaron en fila para contemplarla de cerca; muchos derramaron lágrimas, otros sonrieron conmovidos, algunos tomaron fotografías y todos coincidieron en la impresión de estar frente a una Virgen viva, cercana y real. Muchos comentaron sobre sus ojos y la textura de su rostro, y todos estuvieron de acuerdo en que parecía que la Virgen de Guadalupe estaba realmente presente en la capilla.
El momento más emotivo de la tarde fue la homilía del obispo Diego Monroy, quien describió a la Virgen de Guadalupe como “Nuestra dulcísima Señora del Cielo”. Inició diciendo: “Muchos de ustedes no pueden viajar a visitar el sagrado hogar del Tepeyac, pero [hoy] nuestra Señora los visita, viene a consolarlos, a protegerlos, a motivarlos, [...] a decirles que no tengan miedo, [a decirles] ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?”. Monroy continuó: “Hoy nuestra Señora del Cielo llega desde su sagrado hogar del Tepeyac [de la Ciudad de México] para estar con ustedes, ser peregrina con ustedes y ser consciente de lo que nuestro amado papa Francisco, que ahora gozosamente está con Dios, nos propuso para este año jubilar”.
Sus palabras tuvieron más fuerza en un contexto de desafíos para las comunidades hispanas en Estados Unidos, marcadas por deportaciones y la separación de familias. En estos tiempos difíciles, cuando tantas familias son desintegradas por deportaciones masivas, Nuestra Madre Peregrina llega desde la Ciudad de México bajo el tema de “Paz y Amor”, para consolar a todos los que claman en su nombre, porque después de todo, ella es Nuestra Madre de las Américas.
Después de la homilía, el rector del santuario, el muy reverendo Esequiel Sánchez, tradujo partes del mensaje al inglés para los presentes: “Este mundo necesita reparación, estamos rotos, [...] necesitamos sanación, reconciliación, esperanza y amor y eso es de lo que esta noche se trata, de iniciar un trabajo duro que durará cinco años hasta el jubileo del 12 de diciembre de 2031. Pero esa es nuestra tarea para todos nosotros. Ya hemos tenido suficiente de separación y división”.
El jubileo del 12 de diciembre de 2031 conmemorará los 500 años de la última aparición de la Virgen a San Juan Diego en el cerro del Tepeyac. Fue ese día cuando la Virgen dejó su milagrosa imagen impresa en la tilma de Juan Diego como una señal para que el obispo de entonces construyera un templo en su honor. Hoy, ese lugar es la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México, uno de los santuarios marianos más visitados del mundo.
La llegada de la Madre Peregrina en el Santuario no solo marca el inicio de un recorrido histórico, sino también el comienzo de una misión espiritual de preparación, reconciliación y esperanza. En un tiempo de incertidumbre, el mensaje guadalupano sigue siendo claro: unidad, fe y confianza en la Madre del Cielo, que camina con sus hijos en cada rincón de las Américas.