En medio de los grandes desafíos que enfrenta el mundo actual, el mensaje guadalupano de la Virgen de Guadalupe cobra renovada relevancia como faro espiritual, guía y protección. Desde el año 2006, la imagen de la Virgen Peregrina ha recorrido con fervor ciudades como Chicago, Los Ángeles y Nueva York, llevando esperanza y fe a miles de personas, gracias a una labor iniciada durante el rectorado de monseñor Diego Monroy.
Hoy, con la firme convicción de que esta misión debe continuar, retomamos este camino bajo la guía de monseñor Efraín Hernández, en plena comunión con la Iglesia, para revivir y fortalecer el mensaje guadalupano en los Estados Unidos. Nuestra meta es clara: acercar la devoción y el amor de la Virgen a aquellos que se encuentran lejos de su patria, especialmente a las familias migrantes, y sembrar esta herencia espiritual en las nuevas generaciones del mundo.
Para lograrlo, proponemos una experiencia vivencial y de veneración que acerque simbólicamente la Basílica de Guadalupe a tierras lejanas. Este proyecto no solo permitirá renovar la fe en quienes han crecido con el legado guadalupano, sino también invitará a los jóvenes a descubrir el profundo significado de esta devoción en el contexto contemporáneo.
La historia nos recuerda que las apariciones de la Virgen de Guadalupe en 1531 dieron origen a una transformación espiritual y social que unió a pueblos distintos y sentó las bases para el nacimiento de una gran nación. Hoy, en vísperas de los 500 años de aquel acontecimiento, creemos que ese mismo mensaje puede ser el puente hacia la reconciliación, la unidad y la paz que tanto anhelamos como país y como humanidad.
Esta experiencia dará inicio a partir del 26 de agosto en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y estará disponible hasta el 30 de septiembre cuando se trasladará a la Parroquia de St. Gall donde podrán visitarla del 3 al 17 de octubre y por último estará disponible en la Parroquia de Nuestra Señora de las Américas, del 20 de octubre al 3 de noviembre.