En nuestras comunidades latinas, la familia suele ser el primer lugar donde experimentamos la fe, la pertenencia y el cuidado mutuo. Es también donde aprendemos que la inclusión no consiste simplemente en hacerle espacio a alguien, sino en reconocer que siempre ha pertenecido. Esta convicción estuvo en el corazón del Tercer Peregrinaje Anual para Familias con Discapacidades, realizado en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Des Plaines, en colaboración con la Coalición Nacional para Latinxs con Discapacidades (CNLD) el 19 de septiembre.
Nuestro orador principal, el Dr. Daniel B. Martínez, psiquiatra certificado, presidente y director médico de Comprehensive Clinical Services, inició una conversación sobre la relevancia de la discapacidad en nuestras comunidades latinas. La discapacidad forma parte de nuestras familias a través de generaciones, pero con demasiada frecuencia hablamos de ella como algo separado de la vida familiar y comunitaria. El Peregrinaje nos invitó a ampliar esa conversación hacia la inclusión, la pertenencia y la comunidad.
También presentamos el LifeBook 360 de CNLD, un recurso de acompañamiento familiar que ayuda a organizar y compartir información importante al apoyar a un familiar con discapacidad a lo largo de su vida. El LifeBook 360 reconoce algo que nuestras familias ya saben: caminamos juntos, compartiendo conocimientos, responsabilidades, tradiciones, esperanzas y planes para el futuro.
Sin embargo, los momentos más significativos para mí surgieron de las propias familias. Familias que regresaron compartieron testimonios, experiencias y peticiones. Al escucharlas, percibí algo más profundo que la necesidad de servicios o recursos: un verdadero anhelo de comunidad. Regresaron porque habían encontrado un lugar donde podían estar juntas, ser escuchadas, compartir su fe y saber que otras personas caminaban a su lado.
Llevamos esas historias, esperanzas y peticiones mientras peregrinábamos hacia Nuestra Señora de Guadalupe con rosas, intenciones y oraciones.
Una tormenta se acercaba al Santuario y la lluvia parecía inminente. Sin embargo, mientras las familias se acercaban a La Virgen, la tormenta se disipó. No cayó lluvia, ni siquiera una llovizna, mientras ofrecían sus peticiones. Para muchos de nosotros, fue un pequeño milagro y un recordatorio de que estábamos reunidos bajo el manto de Nuestra Señora de Guadalupe.
La colaboración entre el Santuario y CNLD demuestra lo que sucede cuando la inclusión es intencional. No se trata solamente de adaptaciones, sino de crear comunidades donde toda la familia pueda participar, contribuir, orar y pertenecer.
Nuestra conversación católica puede avanzar más allá de la discapacidad como algo que nos distingue y hacia la inclusión como algo que nos une. A los pies de La Virgen, nuestras familias no tuvieron que explicar por qué pertenecían.
Simplemente pertenecían.
La Dra. Leonor Vanik es presidenta y directora ejecutiva de Coalición Nacional para Latinxs con Discapacidades (CNLD).