Área de Chicago

A un año de su ordenación como obispo, monseñor José María García Maldonado reflexiona sobre su apostolado

Por Redacción Católico
Jun 18, 2026 5:23:00 PM

El obispo Chema encabeza a otros clérigos a hablar con cuerpos de seguridad sobre distribuir la comunión a detenidos en Broadview, el 1 de noviembre de 2025. En aquella ocasión el permiso fue negado. Foto: Karen Callaway/Católico

“Voy a usar una palabra, y esa palabra es ‘gratitud’”, es lo primero que dice el obispo José María García Maldonado  cuando se le pide resumir lo que ha significado para él su primer año como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Chicago.

 “Gratitud primeramente a Dios, gratitud a la Iglesia” continuó el obispo. “Todavía es algo que en ocasiones no puedo asimilar. Y cada vez soy más consciente de que este llamado no es por mis méritos, no es por mi persona, yo sigo pensando que hay otros hermanos sacerdotes con más experiencia, con más conocimiento; pero, otra vez, esto es un llamado que viene de parte de Dios, y al darme cuenta de esta realidad, sigue surgiendo en mí una profunda gratitud. Porque no puedo describirlo de otra manera”.

El obispo Chema, como cariñosamente se le conoce, fue el único latino de los cinco sacerdotes nombrados como obispos auxiliares por el papa Francisco en diciembre de 2024 y ordenados en una liturgia llena de solemnidad, el 26 de febrero de 2025 en la Catedral del Santo Nombre.

Conocer sus parroquias

Para hablar de lo que ha sido este primer año, el obispo Chema platicó en entrevista con el programa “La hora católica: Misa y más”. Allí, se le preguntó en qué aspecto siente que ha crecido más en su ministerio episcopal.

Respondió que hay dos aspectos de este crecimiento, dijo que  uno tiene que ver con la responsabilidad del obispo de celebrar las confirmaciones. “Es algo que antes no hacía como párroco. Recuerdo hace un año mi nerviosismo, el no estar seguro de que íbamos a hacer las cosas bien, aunque contamos con el apoyo de un maestro de ceremonias. Pero es algo que con el tiempo te vas sintiendo cómodo, y esa comodidad te ayuda a transmitir el mensaje a quienes están siendo confirmados”.

Y junto con el tema de las confirmaciones, el obispo dijo que el otro aspecto de su aprendizaje es conocer la gran riqueza que implica la diversidad de la arquidiócesis. “Porque gracias a las confirmaciones visitas parroquias” dijo, “que quizá antes había escuchado su nombre, pero no conocía su realidad, y con la parroquia, la oportunidad de conocer a los hermanos sacerdotes”.

El obispo Chema funge como vicario episcopal del Vicariato IV. En la conversación, explicó: “El Vicariato IV tiene 36 parroquias, abarca parte del noreste de la ciudad de Chicago, pero también estamos hablando de Schaumburg, Hoffman Estates, parte de Des Plaines, Melrose Park, con esta restructuración de los vicariatos, son muy extensos”.

“Una de las intenciones en mi primer año como vicario episcopal fue visitar cada parroquia de mi vicariato, lo cual gracias a Dios lo logré” dijo el obispo. “La intención era conocer, ubicar geográficamente el lugar, tener una idea de cómo es la parroquia. Eso me ayudó mucho, porque ahora cuando los párrocos vienen, me hablan de su parroquia, tengo una imagen en mi mente”.

El obispo Chema dijo que ahora, cuando va a convocar a una reunión piensa en los párrocos, “desde dónde tienen que venir, el tiempo que implica llegar hasta sus parroquias”. Dado que es una extensión muy grande, los sacerdotes tienen que manejar el auto más.

Su nombramiento como obispo auxiliar ocurre en un momento particularmente difícil para la comunidad hispana.

“Para mí, conocer la experiencia de emigrar, de aprender otro idioma, escuchar las experiencias de las personas, el temor a la separación de las familias, el temor incluso a salir a sus trabajos, son temores reales” dijo, el obispo, y agregó: “Yo lo más que puedo, casi cada misa que celebro, encomiendo bajo la intercesión de la Virgen de Guadalupe a toda la comunidad hispana. La gente tiene mucha esperanza, ha sentido el acompañamiento de la Iglesia en estos momentos de crisis”.

“A pesar de todo lo que se vive, hay una fe viva, hay iglesias vibrantes” dijo el obispo. “Y a pesar de la experiencia de unificar parroquias, con todo lo que esto ha implicado, hay fe y disponibilidad para servir, la gente es consciente de su llamado”.

Encuentro con el Papa

Habló también el obispo de la experiencia de viajar al Vaticano a tomar un curso para los nuevos obispos en septiembre del año pasado. Aunque él había estado en Roma en otras ocasiones, esta fue especial. Cuenta que el último día del curso tuvieron oportunidad de un encuentro con el papa León XIV que duró dos horas, donde el papa compartió con ellos y escuchó sus dudas. El Santo Padre se dirigió a los nuevos obispos y les dijo que muchos debían estar pensando “porqué estoy aquí? ¿de verdad esto pasó?”. El apenas había sido elegido como Papa dijo “yo los puedo entender, lo mismo me ha sucedido a mí”.

“El Papa es un hombre preparado, tanto intelectualmente como en el campo de misión” dijo el obispo, recordando todos los años en que el misionero agustino Robert Prevost realizó su ministerio en el Perú, en comunidades pobres, conociendo la realidad latinoamericana.

El obispo José María conoce la extensión de sus responsabilidades. “Un nombramiento no es solamente para una fotografía, para un título, la gente confía en que el obispo va a conocer, y va a poder ayudar y resolver. Igual, al mismo tiempo los hermanos sacerdotes y la gente entienden que somos nuevos, ha habido mucha paciencia de la gente. Pero yo creo que poco a poco, ahí vamos”.

Agregó que esta no es una tarea que él haga solo. “Tengo la bendición de que hay otros seis obispos auxiliares en nuestra arquidiócesis, caminamos junto con el cardenal, nos reunimos seguido, hay mucho compartir información. Es una bendición ser obispo auxiliar, porque no caminas solo”.

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