En Caridades Católicas, estamos llamados a “dar testimonio de un mensaje de misericordia y esperanza a un mundo necesitado”.
Esta tarea parece aún más difícil ahora, al recibir las noticias de cada día. El mundo parece estar tan desorientado; hay tanto miedo, tanta ira. Todos los patrones de cómo solían funcionar las cosas ya no parecen servir.
Sin embargo, como nos recuerda el papa León XIV, estamos llamados a afrontar cada día no con miedo, sino con esperanza, confiados en el poder, la fuerza y la trascendencia de Dios.
En un reciente retiro espiritual en silencio, expresé toda la incertidumbre, el agotamiento y el desconcierto que he estado sintiendo. Y me comprometí simplemente a estar presente ante Dios durante seis días. Mientras estaba allí sentada, dos oraciones de grandes místicas de nuestra fe no dejaban de venirme a la mente:
“Nada te turbe, nada te espante;
Todo se pasa. Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta.
Solo Dios basta”.
— Santa Teresa de Ávila (1515-1582)
“Todo estará bien, y todo estará bien, y toda clase
de cosas estará bien”.
— Juliana de Norwich (1342-1416)
Me preguntaba: ¿cómo puede ser? Y mientras permanecía sentada, recibí un pequeño destello de comprensión. A lo largo de la eternidad, en toda la cronología de la existencia, Dios está presente. Él lo ve todo, lo siente todo y lo sana todo. A los ojos de Dios, todo lo que ha sido, es o será ya ha sucedido. Y todo ha sido redimido. Dios ha prevalecido.
No hay nada que nosotros ni nadie más pueda hacer que Lo sorprenda. No hay nada que pueda quebrantarlo. “...Todo se pasa. Dios no se muda... Solo Dios basta”. ¡Aleluya!
Seguros en este conocimiento, ¡demos testimonio con alegría!
Sally Blount es la directora ejecutiva de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Chicago.