Cardenal Blase J. Cupich

Recortes inadmisibles

Tuesday, July 15, 2025

Este es el término que el arzobispo Timothy Broglio, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, utilizó para describir la versión final de la ley “One Big Beautiful Bill Act” que el congreso recién promulgó. Los recortes a los que se refería son aquellos “a la atención médica y asistencia alimentaria, recortes fiscales que aumentan la desigualdad, disposiciones migratorias que perjudican a familias y niños y recortes a programas que protegen la creación de Dios”.

El arzobispo no se anduvo con miramientos al observar que “el proyecto de ley, tal como se aprobó, causará el mayor daño a personas particularmente vulnerables en nuestra sociedad. A medida que sus disposiciones entran en vigor, las personas perderán acceso a la atención médica y tendrán dificultades para comprar alimentos, miembros de familias serán separados y comunidades vulnerables estarán menos preparadas para afrontar los impactos ambientales de la contaminación y el clima extremo. Se debe hacer más para prevenir estos efectos devastadores”.

El mensaje del arzobispo me recordó las proféticas palabras del papa San Juan Pablo II durante su visita a Estados Unidos en 1995. En Newark, habló del “espíritu emprendedor [de Estados Unidos], que siempre ha buscado las maneras más prácticas y responsables de seguir compartiendo con los demás las bendiciones que Dios abundantemente ha concedido aquí”. Él instó a los estadounidenses a usar su “espíritu de generosidad creativa para ayudar a satisfacer las necesidades de sus propios pobres y desfavorecidos. Ellos también tienen un papel que desempeñar en la construcción de una sociedad verdaderamente digna de la persona humana; una sociedad en la cual nadie sea tan pobre que no tenga nada que dar ni nadie sea tan rico que no tenga nada que recibir.  Los pobres tienen necesidades que no son sólo materiales y económicas, sino que también implican la liberación de su potencial para forjar su propio destino y proveer para el bienestar de sus familias y comunidades”. Y luego añadió, con palabras que deberían despertar la conciencia de todos nosotros en este momento: “Estados Unidos seguirá siendo una tierra prometida siempre que permanezca como una tierra de libertad y justicia para todos”.

Durante esa misma visita, se refirió a nuestro legado definitorio de dar la bienvenida a los recién llegados. “Muy cerca de las costas de Nueva Jersey”, recordó, “se alza un monumento conocido universalmente que se erige como un testigo duradero de la tradición estadounidense de acoger al extranjero; y que nos dice algo importante acerca del tipo de nación que Estados Unidos ha aspirado a ser. Es la Estatua de la Libertad con su celebrado poema: ‘Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres, vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad…Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades’”. Nuevamente, continuó con palabras que deberían hacernos tomar una pausa en este momento. “¿Se está volviendo el Estados Unidos actual menos sensible, menos atento hacia los pobres, los débiles, los extranjeros, los necesitados? ¡No debe ser así! Hoy, como antes, Estados Unidos está llamado a ser una sociedad hospitalaria, una cultura acogedora. Si Estados Unidos se encerrara en sí mismo, ¿no sería este el principio del fin de lo que constituye la esencia misma de la ‘experiencia estadounidense’?”

El arzobispo Broglio tenía razón al utilizar la palabra “inadmisible”, porque de hecho es un llamado a todos nosotros como estadounidenses para que examinemos nuestra conciencia sobre lo que hace grande a Estados Unidos.

Advertising