Desde 2020, más de 100 personas han muerto o han sido asesinadas mientras estaban en detención migratoria, interactuando con las autoridades de inmigración de Estados Unidos o intentando cruzar la frontera.
Sus nombres, dijo el padre Larry Dowling, moderador de Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes, no deben ser olvidados.
Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes, en cooperación con Hermanas y Hermanos de los Inmigrantes, otros grupos y la comunidad de trabajadores organizados, han construido cruces de madera con los nombres inscritos de aquellos que han sido asesinados o han fallecido.
“No olvidados — not forgotten” está pintado en la parte de atrás de cada cruz.
Miembros de los grupos presentaron el proyecto de “Las cruces de los inmigrantes” en una conferencia de prensa el 24 de septiembre en la Catedral del Santo Nombre, donde las cruces se exhibieron en el patio el 27 de septiembre, la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado y la culminación de la Semana Nacional de la Migración de este año con una misa en la catedral.
“Cada una honra a una persona que ha perdido su vida en detención, o a manos de ICE [Inmigración y Control de Aduanas] o en la frontera”, dijo Dowling, de pie detrás de una exhibición de alrededor de una docena de cruces. “El propósito de este proyecto no es solo crear conciencia, sino involucrar a las personas en la oración, involucrar a las personas en la acción, pedir la meta a largo plazo de una reforma migratoria compasiva en nuestro país”.
La hermana dominica de Sinsinawa Bernadine Karge de Hermanas y Hermanos de los Inmigrantes, que incluye a hombres y mujeres religiosos, dijo que dicha reforma debe incluir cuatro elementos. Esto incluye el cumplimiento, es decir que los gobiernos deben establecer normas que los inmigrantes puedan seguir, y que tanto el gobierno como los inmigrantes deben seguir las normas establecidas.
El segundo elemento es la seguridad, lo que significa que “el gobierno debe proteger a las comunidades de las amenazas, no tratar a la comunidad como una amenaza”, dijo Karge. “La policía local debe ser vista como protectora, no como punto de entrada a la deportación migratoria civil”.
El tercer elemento es la rendición de cuentas, “el fundamento de la confianza pública”, dijo Karge.
“Las agencias que abusan de su poder deben ser controladas o expulsadas”, señaló.
El último elemento es la proporcionalidad.
“Las consecuencias por las violaciones de las leyes migratorias civiles deben ser adaptadas, razonables y humanas”, dijo Karge.
El padre Marco Franco, párroco de la parroquia Santa Inés de Bohemia, 2651 S. Central Park Ave, en el vecindario de La Villita, dijo que las cruces ayudarán a las personas que han sido afectadas directamente por las redadas migratorias en el último año, a que sepan que no están solas.
“Muchas familias en nuestra comunidad han sido separadas, y su sufrimiento se vuelve aún mayor cuando alguien muere, cuando una familia ya está experimentando el dolor de la separación, el miedo, la incertidumbre”, dijo Franco. “A través de estas cruces, queremos unirnos en oración, y a través de nuestra fe, ofrecer un apoyo concreto y solidaridad a quienes han sufrido debido a las redadas de inmigración que están teniendo lugar en nuestra ciudad”.
El padre agustino Tony Pizzo dijo que las cruces deben servir como recordatorio de que cada persona que murió fue una persona real, con su propia identidad, esperanzas y sueños, familias y seres queridos.
“Estas cruces nos recuerdan que estas son personas reales, personas con las que hemos tenido contacto, personas con las que aún tenemos contacto”, dijo Pizzo. “Y es nuestra responsabilidad, como creyentes, acercarnos de alguna manera”.
Las cruces viajarán durante los próximos meses a parroquias e instituciones educativas de la Arquidiócesis de Chicago, con paradas planeadas en la Unión Teológica Católica en Hyde Park; la parroquia Madre de las Américas, 2226 S. Whipple St.; Cristo Rey St. Martin College Prep en Waukegan; y la parroquia Nuestra Señora del Monte Carmelo en Melrose Park, entre otros lugares.
También hay planes en curso para llevar las cruces a otras diócesis.
Las cruces no tienen la intención de ser solo una exhibición de arte; son un llamado a la acción, dijo el padre dominico Brendan Curran, uno de los miembros fundadores de Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes.
“Nosotros, como fieles cristianos, nos recordamos y somos recordados por Dios que la cruz es un símbolo para nosotros del poder, sí, de la humillación, aislamiento, prejuicio, xenofobia, y muerte, muerte incluso en un centro de detención, y muerte por la brutalidad de agentes federales en las calles”, dijo Curran. “Creemos en la esperanza, creemos que llega una vida nueva incluso a través de la lucha de nuestra vida humana”.
Don Villar, secretario tesorero de la Federación del Trabajo de Chicago (Chicago Federation of Labor), dijo que las cruces de madera fueron construidas por miembros del Consejo Regional de Carpinteros de Mid-America (Mid-America Carpenters Regional Council), en su mayoría por personas en el programa de aprendizaje. Miembros del Consejo de Distrito de Pintores 14 (Painters District Council 14 ) las pintaron y colocaron los nombres en ellas, mientras que los miembros del Sindicato Internacional de Trabajadores de Norteamérica (Laborers International Union of North America) transportarán las cruces a diferentes lugares y los miembros del Sindicato de Trabajadores del Automóvil (United Auto Workers) proporcionaron apoyo logístico.
“En el movimiento obrero nos gusta decir que todos estamos conectados”, dijo Villar. “Todos estamos conectados por el trabajo. En estos tiempos, la inmigración es un asunto del trabajador”.
Para más información y para ver un calendario de dónde estarán las cruces, visite immigrantcrosses.org.