Área de Chicago

Seminaristas encabezan una procesión en La Villita en apoyo a los inmigrantes

Por Joyce Duriga
Jun 3, 2026 3:53:00 PM

El diácono Juan Carlos Bautista bendice a peregrinos en Sta. Inés el 29 de abril en La Villita. Foto: Karen Callaway/Católico

Cuando en meses recientes, el seminarista de Chicago Greg Wilk vio videos de migrantes que eran separados de sus familias, él quiso hacer algo para ayudar.

“Anhelaba paz para ellos y que María los ayudara, así que decidimos comenzar un ministerio para migrantes en el Seminario Mundelein”, dijo Wilk.

Con el apoyo y el aliento del rector de seminario, el padre John Kartje, Wilk y cinco de sus compañeros seminaristas han organizado talleres en los que escuchan a oradores sobre temas como la reforma migratoria y la inmigración justa.

Pero también querían “llevar la iglesia a las calles”, dijo Wilk, en forma de procesiones marianas en comunidades con poblaciones migrantes. Ellos llaman a ese esfuerzo “Consagrando el Barrio”.

“Vamos a vecindarios que tengan muchos migrantes que han sufrido muchas deportaciones y les llevamos a María”, mencionó Wilk, quien está en el cuarto año de los siete años de formación en el seminario. “Pedimos a María que interceda por los migrantes y los proteja”.

Los seminaristas llevaron a cabo su primera procesión en Mundelein en la parroquia Santa María del Popolo y están recibiendo apoyo organizativo de la Coalición para la Vida Espiritual y Pública, un grupo sin fines de lucro basado en la enseñanza social católica que ha organizado a los católicos en torno al acompañamiento de migrantes, particularmente en el Centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos ubicado en Broadview.

Aproximadamente 80 personas se unieron a los seminaristas en la noche del 29 de abril para una procesión por las calles de La Villita. La procesión de dos millas y media comenzó después de la misa en la parroquia Madre de las Américas, 3047 W. Cermak Road.

Los seminaristas llevaron una estatua de Nuestra Señora de Guadalupe en hombros mientras miembros del grupo de jóvenes St. Aloysius, con vestimentas azules y blancas, llevaban una cruz grande y velas y balanceaban un incensario con incensio mientras encabezaban la procesión.  Las personas los seguían detrás rezando el rosario.

El grupo caminó hacia la iglesia Santa Inés de Bohemia, en 2651 S. Central Park Ave., donde recibió una bendición de un diácono de la parroquia y el seminarista Vicente Cobos ofreció declaraciones en español. Luego, el grupo se dirigió en procesión a la iglesia del Buen Pastor, en 2735 S. Kolin Ave., donde la gente los recibió y el grupo celebró la Bendición.

Dijo Wilk que después de las procesiones en Mundelein y La Villita, los seminaristas esperan organizar más en diferentes zonas de la arquidiócesis.

Wilk mencionó que su razón principal para organizar las procesiones es espiritual.

“Cuando salgo a las calles y veo el entusiasmo de las personas, cuánto quieren a Dios y ver lágrimas en los ojos de la gente, te das cuenta de lo real y personal que es para ellos”, comentó. “Hace que me sienta orgulloso de ser católico. Me llena de emoción convertirme en sacerdote y llevar a Jesús y a María a la gente. Al final del día, son ellos quienes lo van a ayudar”.

También ha profundizado su ya sólida relación con María, dijo.

“Al hacer el sacrificio de venir a este vecindario, caminar por las calles, rezar el rosario, yo sé que María va a interceder de una gran manera por estas personas”, mencionó Wilk. “Tengo esa fe, y sé que mis hermanos seminaristas también, y la gente en el vecindario”.

El seminarista Jimmy Venegas está estudiando en Mundelein para la Diócesis de El Paso, Texas. Estar tan cerca de la frontera significa que las familias no son separadas en El Paso tan a menudo como puede ocurrir en el Medio Oeste, señaló, pero aun así se sintió motivado a ayudar.

“Es sencillamente un gran privilegio venir y estar con la gente en un momento tan difícil, que cuando sientan miedo, pueda recordarles que nada nos puede separar del amor de Cristo”, dijo. “Como seminaristas, es un privilegio que podamos llevar a Cristo a los demás y brindarles esperanza”.

“Estoy realmente contento de que los seminaristas apoyen una causa tan importante y maravillosa como es acompañar a nuestros hermanos y hermanas”, dijo el hermano Chuck Fitzsimmons, miembro de los Hermanos Cristianos del Hermano Rice quien asistió a la procesión y otros eventos con la Coalición para la Vida Espiritual y Pública. “Toda la idea es que nos amemos unos a otros como Dios nos ama. Ese amor es una cosa concreta. No es una esperanza etérea, es acompañarlos y estar con ellos y ayudar donde puedas”.

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