Área de Chicago

Guerreros de la Paz: fe y resistencia en la comunidad migrante

Por Andrés Lepe
Oct 2, 2025 4:35:00 PM

Miembros de Instituto Pastoral Migratoria oran fuera del centro de detenciones en Broadview el 15 de julio. Foto: Karen Callaway/Católico

En los Estados Unidos muchos inmigrantes viven hoy una mezcla de angustia, incertidumbre legal y temor constante debido a la amenaza de deportaciones, las demoras en trámites migratorios y un clima político que parece cambiar sin aviso. En Chicago, por ejemplo, se estima que para 2024 había cerca de 597,415 inmigrantes, lo que equivale a alrededor del 22 % de la población de la ciudad, la cifra más alta en casi veinte años, según WBEZ.

En medio de la creciente ansiedad que enfrentan las comunidades migrantes en Estados Unidos, la Pastoral Migratoria Nacional ha respondido con una estrategia sencilla pero poderosa: ofrecer apoyo espiritual y acompañamiento. Elena Segura, coordinadora principal de la Pastoral Migratoria Nacional, asegura que, ante la incertidumbre provocada por los cambios políticos y la falta de una reforma migratoria clara, el arma más fuerte que tienen las comunidades es la oración.

“La paz de Dios está con nosotros, pero muchos factores externos intentan robárnosla”, afirma Segura. La Pastoral Migratoria está desarrollando una campaña nacional de oración que busca convertir a los migrantes en “Guerreros de la Paz”. Esta iniciativa se inspira en la teología de la resistencia espiritual frente al miedo y la desesperanza. La idea es sencilla pero profunda: fortalecer el espíritu para no caer en la ansiedad, que puede llevar a la depresión, el aislamiento o incluso crisis de salud mental.

La campaña, aún en proceso de organización, busca movilizar a parroquias de distintas diócesis para que, semana a semana, se unan en oración. Ya se han celebrado foros bimensuales sobre este tema —el más reciente titulado “Guerreros de la Paz en tiempos de incertidumbre— en los que se han compartido testimonios de personas que, mediante la oración, han logrado enfrentar ataques de ansiedad y mantener una vida cotidiana más estable. “Esta no es solo una batalla política o económica; es una batalla espiritual, y tenemos que usar las armas de la fe”, dice Segura.

En ciudades como Chicago, muchos inmigrantes van a parroquias o iglesias en busca de esperanza y consuelo espiritual. Estos lugares se han convertido en refugios donde pueden encontrar apoyo en medio de tanta incertidumbre. Por ejemplo, en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Des Plaines, recientemente se creó un ministerio de Pastoral Migratoria, que ofrece servicios como la Hora Santa y el rezo del rosario por los inmigrantes. Para Elena Segura, estos espacios no solo ayudan a calmar la ansiedad, sino que también conectan a las personas con una comunidad de fe que los acompaña. “Es importante que quienes llegan a estos espacios sepan que hay un equipo orando por ellos, que no están solos”, afirma.

Uno de los pilares de esta respuesta es la convicción de que cualquier parroquia, sin importar sus recursos, puede contribuir. No se necesita dinero ni infraestructura, solo el deseo de acompañar. “Todos estamos llamados a la oración”, recalca Segura, quien dice que movimientos como los grupos carismáticos también están siendo incorporados a la estrategia por su tradición de oración ferviente.

En cuanto a recursos concretos, el ministerio ha comenzado a recopilar oraciones específicas de protección —como las dirigidas a San Miguel Arcángel o la tradicional Anima Christi— y está creando materiales formativos para entrenar a los fieles como “guerreros de la paz”. Estos estarán disponibles próximamente en el sitio web del ministerio, nationalpastoralmigratoria.org

En tiempos de crisis, la respuesta de la Pastoral Migratoria no es solo un consuelo espiritual, sino también una forma de resistencia pacífica que mantiene viva la esperanza. En un país donde las decisiones políticas pueden generar miedo y exclusión, la oración se convierte en un acto de fe y dignidad. Para muchas comunidades migrantes, es también una forma de decir: “seguimos aquí, seguimos creyendo”. Aunque la reforma migratoria todavía no ha llegado, la Pastoral mantiene la esperanza de que un día será posible —y mientras tanto, acompaña, ora y camina junto a quienes más lo necesitan.

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