27 de agosto de 2025
He estado siguiendo los reportes de noticias sobre el tiroteo en la iglesia y escuela Anunciación en Minnesota. Aunque los acontecimientos todavía se están desarrollando, lo que sabemos ahora es que dos niños de 8 y 10 años fueron asesinados y 17 personas fueron heridas, 14 de ellas niños. Dos niños se encuentran en estado crítico. Aunque este tipo de tiroteos lamentablemente se han vuelto algo común, éste nos llega de cerca, no sólo porque ocurrió en una escuela católica, sino también porque el atacante disparó a través de las ventanas de una iglesia donde los niños y sus maestros estaban orando al inicio de un nuevo año escolar. Si algún lugar debería haber sido seguro, tendría que haber sido allí. Si algún momento debería haber sido seguro, debería haber sido ese. Trágicamente, no conocemos ningún lugar ni momento en el que los estadounidenses, incluso los niños, estén a salvo del azote de la violencia armada. Mientras unimos nuestras oraciones a las de otros para que quienes fueron heridos en cuerpo y espíritu sanen y para que los niños asesinados sean recibidos en el cielo, también debemos clamar por acciones para prevenir una tragedia más de este tipo.
Los hechos son claros. Las armas abundan y los intentos de sentido común para limitar su disponibilidad han sido en gran medida rechazados en nombre de una libertad que no se encuentra en nuestra constitución. Los recortes a los fondos para programas de atención médica y servicios sociales sólo exacerbarán una crisis nacional de salud mental y aumentarán la alienación. Por lo tanto, oramos para que aquellos que tienen el poder hagan que la seguridad de nuestro pueblo sea una prioridad nacional.
Pedimos a Dios que les dé el coraje de tomar las medidas que saben que aliviarán, si no es que eliminarán, el miedo que los padres deben de sentir al enviar a sus hijos a la escuela y que los estadounidenses sienten al salir de sus hogares para hacer simples quehaceres. Seguramente deben estar conmovidos por estos tiroteos. Oramos para que no los vean como inevitables, porque entonces ciertamente habremos renunciado a nuestro derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Por favor oren y por favor actúen.
Ahora.