Este niño no tiene
Paños de estopilla
Ni cucharilla de plata,
Ni sábanas de Sevilla.
Este niño no tiene
Caballitos de nácar…
Ni botines de seda,
Ni cunita, ni alcázar.
Pero tiene ojos grandes,
Ojos dulces y serenos.
Para mover corazones
Y levantarlos del suelo.
Tiene manitas fuertes
Para cargar cien mil cruces
Y en la cima del calvario
Beber su copa de luces.
Pero duerme, duerme mi niño
Y déjame que te cante
A la nana, duerme mi niño,
Duerme varón, bendito infante.