En lo que fue una espléndida tarde de verano en el barrio de Pilsen, el 27 de julio la parroquia de St. Paul, en 2127 W. 22nd Pl., abrió su patio a una veintena de profesionistas para disfrutar de un convivio en que los asistentes se conocieron, intercambiaron opiniones y contactos, pero sobre todo, se acercaron a la iglesia.
El padre Mike Enright, párroco de St. Paul, nos dijo que esta actividad fue organizada con dos metas en mente, “una es que los profesionales se conozcan los unos a los otros” dijo. “Por ejemplo, un abogado conoce a un médico, o alguien dedicado a la contabilidad conoce a un abogado, etcétera, para que se fortalezcan su relación entre ellos mismos”.
“La otra meta” continuó el padre Mike, “es que inviten a sus amigos que son de la misma profesión. Por ejemplo el de contabilidad invita a otros contadores que ni conocen a la parroquia, y tal vez ni creen en Dios, pero es un convivio. Como hizo Jesús, antes de empezar a hablar de la palabra convivió con la gente y luego empezó a practicar con las personas”.
La idea entonces es que la iglesia sea como un centro que aglutine a estos profesionales, incluso aquellos que normalmente no están cerca de la Iglesia. “Algunos son feligreses de todos los domingos” dijo el padre “y algunos son sus invitados que vienen a conocer la parroquia, a conocer a otros profesionales, tomarse una cerveza, comerse un taco y convivir”.
Cuando le preguntamos si espera convertir este evento en algo regular nos dice: “Pues depende de cómo se sientan las personas, ellos dirán después si lo quieren repetir o no”.