Monseñor Michael Boland

Casa Catalina cumple una labor crítica en Las Empacadoras

September 6, 2018

Durante el mes de septiembre, el Mes de Acción Contra el Hambre, es importante educarnos sobre el hambre y la manera en que podemos involucrarnos para cambiar vidas para siempre. Este mes reflexiono sobre el año 2005, cuando Caridades Católicas inauguró Centro de Necesidades Básicas Casa Catalina en el Barrio de Las Empacadoras, y el tremendo impacto que este Centro ha tenido en la comunidad.

Cuando Caridades Católicas se involucró en el proyecto, sabíamos que la despensa de alimentos estaba ofreciendo mucho más que alimentos a la comunidad, que también brindaba esperanza para el futuro. Nos acompañaban otras organizaciones católicas que habían servido a dicho barrio por generaciones.

La despensa de alimentos original, comenzó en 1983 como un esfuerzo conjunto entre las parroquias de la Santa Cruz y el Inmaculado Corazón de María (HC/ICM, por sus siglas en ingles), que se fusionaron en 1981. Las parroquias cercanas y lejanas, incluyendo las de las áreas suburbanas, han suministrado voluntarios y donado alimentos a lo largo de los años. Caridades Católicas asumió oficialmente la operación de la despensa de alimentos en 2005, se trasladó a un antiguo restaurante cerca de la iglesia HC/ICM, y se añadieron otros servicios de necesidades básicas, como un cuarto de ropa, ferias de salud, y acceso a servicios sociales. Bautizamos el centro “Casa Catalina” en honor de la beata Catalina Kasper, fundadora de la orden religiosa Pobres Siervas de Jesucristo, que han trabajado en el Barrio de las Empacadoras desde 1884.

Caridades Católicas estaba ansiosa por participar en Casa Catalina, porque el hambre es una de las razones principales por la que las personas acuden a nosotros y estamos continuamente buscando formas de combatir el hambre en las comunidades que más lo necesitan. Como dice el papa Francisco, “el hambre es un escándalo”, especialmente en áreas metropolitanas con recursos como la nuestra. En el condado de Cook, las estimaciones oficiales indican que uno de cada 7 hogares tiene acceso limitado a alimentos seguros y/o nutricionalmente adecuados para satisfacer las necesidades básicas. Estas estadísticas son bastante impactantes, pero sabemos que en comunidades como Las Empacadoras que enfrentan los desafíos de la violencia y la falta de recursos, la cantidad de personas que padecen de hambre es mucho más alta y las consecuencias del hambre son mucho más profundas. Estas comunidades no solo tienen un gran número de familias de bajos ingresos que trabajan y sus salarios no cubren los gastos mensuales de comida, ropa, vivienda, servicios públicos, cuidado de niños y necesidades médicas, sino que también pueden carecer de tiendas de abarrotes adecuadas y así tener acceso a alimentos están restringidos por la cantidad y calidad de los alimentos disponibles.

Caridades Católicas considera que cada uno de nuestros programas de alimentación y nutrición es el primer paso esencial para ayudar a las personas a salir adelante. Sin acceso a alimentos nutritivos para nutrir el cuerpo y la mente, es muy difícil superar los desafíos económicos. El hambre y la inseguridad alimentaria contribuyen a una serie de debilitantes condiciones de salud y salud mental que incluyen el asma, la diabetes, la depresión, la ansiedad, enfermedades del corazón y el bajo rendimiento académico que perpetúan la falta de recursos y dificultan que las familias de bajos ingresos mejoren su situación.

Casa Catalina no solo se ha convertido en una fuente esencial de alimento para el cuerpo y la mente en el Barrio de las Empacadoras, sino que también proporciona alimento para el alma.La Hna. Joellen Tumas, una de las Pobres Siervas de Jesucristo, comenzó a trabajar en la despensa de alimentos en 1990 y ahora es directora de Casa Catalina. Ella trabaja con su dedicado equipo de voluntarios para garantizar que cada bolsa de comida esté acompañada de amor y respeto. Simplemente ser una presencia constante y confiable en la comunidad y caminar con personas en su viaje a través de situaciones difíciles, ayuda a restaurar la esperanza y la dignidad.

Al contemplar cómo participar en el Mes de Acción Contra el Hambre, recuerde que el tiempo que usted dedica como voluntario en una despensa de alimentos o su regalo de alimentos donados, hace más que llenar estómagos vacíos, usted está ayudando a las familias necesitadas a tomar el primer paso crítico para salir adelante, llenándolos con esperanza para el futuro y verdaderamente compartiendo el Pan de Vida.

Advertising