Monseñor Michael Boland

Caridades Católicas inicia un segundo siglo de esperanza

March 28, 2018

Les sorprenderá saber que abril es designado como el Mes Nacional de la Esperanza. Así como el renacimiento de la primavera y la promesa de la Pascua iluminan nuestros días y elevan nuestros espíritus durante esta época del año, el Mes Nacional de la Esperanza fue fundado para inspirar a las personas a difundir esperanza a otros a través de los esfuerzos del voluntariado, donaciones caritativas y actos de bondad hacia el prójimo.

Es muy apropiado que Caridades Católicas oficialmente cierre nuestra celebración del centenario durante el Mes Nacional de la Esperanza, porque esperanza es exactamente lo que nos hemos esforzado por brindar a cada persona que ha cruzado nuestras puertas durante los últimos cien años. De hecho, el brindar esperanza es una parte tan integral de nuestra misión, que hemos nombrado nuestra celebración del centenario, “Un siglo de esperanza”. 

Para Caridades Católicas, la caridad no se trata solo de brindar asistencia material, sino de actuar con el mismo amor y la misericordia que mostró Jesús para restaurar la dignidad de las personas y darles esperanzas para el futuro. Les mostramos que ellos están siendo atendidos y que sus vidas tienen valor. Asesoramos las necesidades de corto y largo plazo de una persona, proveemos alivio de inmediato y les ayudamos a desarrollar un plan integral para una mejor vida.

A pesar de que nuestros servicios han crecido y nos hemos adaptado a las necesidades cambiantes durante los años, nuestra misión de brindar esperanza a las personas y las comunidades con más necesidad ha permanecido igual. El papa Francisco ha utilizado una imagen poderosa para describir a la Iglesia, “los hospitales de campaña.” Durante la guerra, los hospitales de campaña están ubicados en los campos de batalla, cerca de los heridos que necesitan ayuda. De manera similar, los 150 centros de servicios de Caridades Católicas se parecen mucho a los hospitales de campaña, ayudan a los que están sufriendo y están ubicados en los barrios que lamentablemente se han convertido en verdaderos campos de batalla, plagados de violencia, pobreza y desesperación.

Durante este año de celebración de “Un siglo de esperanza” intencionalmente redoblamos nuestros esfuerzos para ser una luz de la esperanza para los más necesitados, profundizando nuestro compromiso con le comunidad de Austin con nuestro nuevo Centro de Paz Tolton; expandiendo nuestros programas contra la violencia en toda la ciudad, incluyendo la mentoría para jóvenes, el empleo para jóvenes y la terapia de trauma informada; inauguramos la construcción de un nuevo edificio en Round Lake; abrimos una nueva oficina para servir mejor los suburbios del sur y suroeste; creamos un nuevo campus de servicios para los que están superando la violencia doméstica; agregamos duchas y remodelamos la cocina en nuestra sede principal en el 721 N. LaSalle para restaurar la esperanza y dignidad de las personas con hambre y sin hogar quienes asisten a nuestro programa de Cenas por las Tardes; y reubicamos y expandimos nuestro Programa de Asistencia para Refugiados. ¡Y esto es solo por nombrar algunas de las mejoras programáticas que hemos iniciado durante nuestro segundo siglo de esperanza!

Todo este crecimiento y todos los servicios de Caridades Católicas durante los últimos cien años son posibles debido al espíritu de caridad siempre presente a lo largo de nuestra gran ciudad y los suburbios. Como una verdadera reflexión del objetivo del Mes Nacional de la Esperanza, de inspirar a las personas a ayudar a los demás, Caridades Católicas siempre ha sido un esfuerzo colectivo de los buenos samaritanos en toda el área. Desde nuestra fundación en 1917, Caridades Católicas ha sido enormemente bendecida con miembros de la junta que trabajan duro, voluntarios dedicados, donantes generosos, asociaciones fuertes con parroquias, y el apoyo de agencias gubernamentales y de la comunidad empresarial. Caridades Católicas no es una entidad trabajando sola, sino una colección de personas bondadosas y generosas, trabajando juntas para ayudar a sus vecinos en necesidad. Eso, para mí, ¡es realmente de lo que se trata el Mes Nacional de la Esperanza!

Mientras observamos los nuevos brotes de la primavera floreciendo a una vida abundante, inspirémonos a plantar las semillas de la esperanza en nuestros hermanos y hermanas en necesidad, para que sus vidas puedan florecer y dar frutos abundantes. Ya sea como un donante, un voluntario, o un miembro de nuestra junta, ¡los invito a unirse a Caridades Católicas mientras embarcamos en nuestro segundo Siglo de Esperanza!

 

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