Internacional

Sacerdotes lideran campaña contra la explotación minera en áreas rurales de Colombia

By Manuel Rueda (CNS)
November 1, 2017

El padre Edgar Sánchez habla con Juan Carlos Higuera el 1 de octubre en Sucre, Colombia. La iglesia y la comunidad están investigando el potencial del área para el ecoturismo. Foto: Manuel Rueda/CNS.

SUCRE, Colombia (CNS) – Las campanas sonaron en celebración en la Iglesia San Isidro. La gente abrazó a dos sacerdotes locales en gratitud y aclamaron mientras los activistas tomaron los escalones de la entrada de la iglesia y pronunciaron discursos de victoria.

Era el primer domingo de octubre y Sucre, con una población de 7,000 personas –acababa de llevar a cabo un referendo especial sobre la explotación minera. Noventa y nueve por ciento de los votantes votaron “no” a las concesiones mineras en el condado verde y montañoso donde la mayoría de las personas viven de sus granjas.

El resultado fue mal visto por el gobierno central de Colombia y por las compañías mineras en el país Suramericano. Pero el resultado era algo que la diócesis local había impulsado. Mientras una misa era llevada a cabo para celebrar el referendo, el padre Edgar Sánchez no tuvo problema en declarar de qué lado estaba.

“Alabamos al Señor y le agradecemos, porque hoy hemos salido a defender su maravilloso acto de creación”, dijo el Padre Sánchez durante su sermón. “Hoy hemos sido misioneros de vida... hemos comprendido que el hombre ha sido llamado a vivir en armonía con todas las criaturas en este mundo”.

Dichos sermones son raros en Colombia, donde la iglesia es poco conocida por participar en asuntos del medio ambiente.

Pero cada vez más, sacerdotes y grupos de la iglesia alrededor del país están prestando atención a asuntos como la deforestación, la contaminación de fuentes de agua y la lucha entre grandes proyectos mineros y las comunidades agrícolas que desean preservar su estilo de vida tradicional.

Una de las licencias en el área rural de Sucre habría permitido que una compañía local estableciera una mina de piedra caliza a cielo abierto que hubiera potencialmente secado hasta 26 riachuelos locales, dejando hasta a 1,500 personas sin un suministro de agua confiable y amenazando la subsistencia de los productores de leche locales, según un estudio realizado por grupos ambientalistas locales.

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