Área de Chicago

Noches de Misericordia, una oportunidad de descanso, reconciliación y encuentro íntimo con Jesús sacramentado

Por Ely Segura
martes, agosto 2, 2022

Molly Beggs y Meghan Adams cantan y oran el 15 de julio en San Alfonso. Foto: Julie Jaidinger/Católico

En el Evangelio de Mateo (11, 28), Jesús dice: “Vengan a mí los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré”, y es este precisamente el propósito de las Noches de Misericordia que celebran este verano algunas de las parroquias de las vicarías II y III de la Arquidiócesis de Chicago.

Las Noches de Misericordia consisten en momentos especiales de oración, de 6:00 p.m. a 8:30 p.m. en los que los fieles adoran al Santísimo Sacramento con música suave en vivo, llevan a los pies de Jesús las intenciones más profundas de sus corazones a través del signo de las velas encendidas y, además, tienen la oportunidad de acercarse a recibir la gracia de Dios por medio del sacramento de la Reconciliación.

Esta iniciativa surge y es animada bajo el seno de la congregación de los Franciscanos de la Eucaristía de Chicago desde el 2016, quienes, con el apoyo del obispo Robert Lombardo, –su fundador y superior–, ven también en las Noches de Misericordia una manera de hacer fraternidad y de evangelizar.

“Las Noches de Misericordia son una manera maravillosa de encontrarse con Cristo en la Eucaristía; de encontrarse con su amor, su paz y su misericordia. Es un momento para descansar en el Señor fuera del ruido y de propiciar una relación cada vez más íntima y profunda con Él”, expresa la hermana Jaime Mitchell, de los Franciscanos de la Eucaristía de Chicago.

Además del apoyo del reverendo Roberto Lombardo, CFR –quien es también obispo vicario del vicariato III–, las Noches de Misericordia son posibles gracias a la colaboración de más de cuarenta voluntarios de la Misión Nuestra Señora de los Ángeles en la comunidad de Humboldt Park, vecindario al norte de esta ciudad, en donde tiene sede esta congregación. Para las celebraciones de las confesiones han participado tanto sacerdotes franciscanos, como sacerdotes de las comunidades visitadas, así como curas de otras partes de la arquidiócesis, e incluso de diócesis amigas, como es el caso de la Diócesis de Yakima, de Washington.

A estas noches de adoración asisten, en promedio, un centenar de personas –comenta la hermana Jaime Mitchell–, dependiendo de cada comunidad. Muchos de sus participantes son personas invitadas tanto por los hermanos franciscanos como por los voluntarios de esta iniciativa que en esos momentos de oración salen a las calles a invitar a quienes se encuentran a entrar al templo, a encender una vela y a llevar a Jesús sus peticiones, sus preocupaciones, sus anhelos y su gratitud.

Para la hermana Jaime Mitchell, otra meta de estos encuentros sería que cada parroquia pueda, por sí misma, prolongar esta experiencia con sus comunidades. “Que no sea una experiencia para ser vivida una sola vez en la vida, sino que se convierta en un hábito para enriquecer su fe”, comenta tras expresar gratitud por la gente que ha acogido esta propuesta de fe y misericordia. “Estamos tan necesitados de paz en este mundo hoy día”, añade.

Por otra parte, los organizadores de las Noches de Misericordia proyectan también en ellas una vía idónea para preparar a las personas al Avivamiento Nacional Eucarístico (National Eucharistic Revival 2022-2025), que es un movimiento nacional promovido por la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos a fin de restaurar la comprensión y la devoción sobre el misterio de la Eucaristía.

Usualmente, las Noches de Misericordia se celebran en el verano y en el otoño. La decisión de celebrarlas en parroquias específicas (y en momentos del año en específicos) depende las conexiones que se haya hecho con la comunidad en cuestión y sus agendas. Este año esta iniciativa se ha llevado a cabo en la Parroquia Inmaculada Concepción y Cinco Santo Mártires (el viernes 10 de junio), en la Parroquia San Alfonso (el pasado viernes 15 de julio) y próximamente en la Parroquia Croata San Jerónimo (el 26 de agosto), en Armour Square, y en la Parroquia B. Carlo Acutis (antes St. Hedwig), en Bucktown, el 23 de septiembre.

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