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175 Aniversario de la Arquidiócesis de Chicago: La visita de Juan Pablo II en 1979, una parte clave de la historia de Chicago

By Chicago Catholic
November 29, 2018

Juan Pablo II atrajo multitudes al centro de Chicago. Foto: John H White

Cuando el papa Juan Pablo II visitó Chicago del 4 al 6 de octubre de 1979, no vino como un extraño.

Él había venido a esta, la más polaca de las ciudades estadounidenses, dos veces como arzobispo de Cracovia — una vez por su propia cuenta, como parte de una gira en Estados Unidos en 1969, y una vez tres años antes como parte de una delegación de obispos polacos.

Pero su breve visita de 37 horas en esos días frescos de otoño fue la única vez que Juan Pablo II visitó como papa, y los residentes del área de Chicago salieron en masa. Los medios de comunicación estimaron que más de un millón de personas salieron a ver su caravana de automóviles trasladarse desde el aeropuerto internacional O’Hare hasta la Catedral del Santo Nombre la noche del 4 de octubre. Él fue saludado nada más y nada menos que por Luciano Pavarotti cantando el “Ave María”. Allí, él reflexionó brevemente sobre el nombre de la catedral, señalando “Es en el nombre de Jesús que vengo a ustedes. Nuestro servicio a los necesitados del mundo es realizado en el nombre de Jesús. El arrepentimiento y perdón de los pecados son predicados en su nombre”.

Después de cenar con el cardenal John Cody en su residencia, se trasladó a St. Peter’s en el centro, 110 W. Madison St., para dirigirse a más de mil hermanos religiosos.

La mañana siguiente, él estaba despierto y lejos de la residencia del cardenal antes de las 7 a.m., viajando a través de los vecindarios a la iglesia Providencia de Dios en Pilsen, un vecindario principalmente mexicano donde aproximadamente 75,000 personas se pararon en el frío temprano en la mañana para saludar al papa.

Desde allí, la caravana de automóviles continuó a través del Sur de la ciudad hacia la parroquia Five Holy Martyrs, calles 44th y Richmond, donde celebró una misa al aire libre a las 8 a.m. en su idioma natal para los católicos polacos.

El papa continuó su viaje a través de los vecindarios de Chicago, llegando al seminario Quigley Preparatory Seminary South, 7740 S. Western, que ahora es el sitio de la Escuela Secundaria St. Rita of Cascia.

Allí se reunió con 350 obispos estadounidenses y rezó con ellos. Él también salió al estacionamiento para reunirse con 1,192 hombres jóvenes que estaban en el sistema de seminarios arquidiocesanos en ese momento, y saludó a miles de otros católicos que se congregaron en el césped al frente de la escuela antes de salir en helicóptero para regresar a la residencia del cardenal. Su aparición en Quigley South también incluyó un saludo especial para los enfermos.

La misa a las 3 p.m. en Grant Park, donde aproximadamente 1.2 millones de personas se congregaron para el culto, fue la pieza central de su visita a Chicago. Allí, el papa Juan Pablo II enfatizó temas de evangelización y unidad.

“Diferentes como son, han llegado a aceptarse unos a otros, en momentos de manera imperfecta e incluso al punto de someterse a diferentes formas de discriminación”, dijo el papa, hablando de las diferentes olas de inmigración que formaron la sociedad estadounidense. La iglesia también debe crecer en unidad, dijo.

La mejor manera de evangelizar prosiguió el papa, es amar.

“El amor es la fuerza que abre corazones a la palabra de Jesús”, señaló. “El amor es la única fuerza impulsora que nos mueve a compartir con nuestros hermanos y hermanas todo lo que somos y tenemos”.

Él terminó ese día asistiendo a un concierto en la Catedral del Santo Nombre, presentado por la Orquesta Sinfónica de Chicago bajo la dirección de Sir Georg Solti, antes de partir a una parada de dos días en Washington, D.C., antes de regresar a Roma.

Este artículo fue publicado originalmente el 10 de septiembre de 2017 y ha sido editado.

 

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