Área de Chicago

Cumbre de Renueva mi Iglesia reunió a líderes parroquiales el 1 y 2 de octubre

By Michelle Martin (Chicago Catholic)
October 3, 2018

El cardenal Cupich se dirige a los cerca de dos mil líderes de parroquia y escuelas católicas el 1 de octubre. Foto: Karen Callaway/Católico

Cerca de 2,000 católicos de la Arquidiócesis de Chicago tomaron el siguiente paso para moverse “del mantenimiento a la misión” en la primera cumbre de Renueva mi Iglesia celebrada el 1 y 2 de octubre en el Centro de Convenciones de Rosemont.

El evento de dos días —con un tercer día para las parroquias que ya han atravesado las fases de restructuración de Renueva mi Iglesia— presentó al padre James Mallon, autor del libro Una Renovación Divina: de una parroquia de mantenimiento a una parroquia misionera (Twenty-Third Publications, 2014) y líder de los Ministerios de Renovación Divina basados en Halifax, Nova Scotia.

“Este es un primer paso hacia un énfasis en la evangelización”, dijo el padre Peter Wojcik, director del Departamento de Vitalidad Parroquial y Misión. “De eso se trata Renueva mi Iglesia. Es ir más allá de nuestras parroquias para invitar a las personas a un encuentro con Cristo”.

El pastor de cada parroquia en la arquidiócesis fue invitado y se le pidió que trajera a su equipo de liderazgo central de personas laicas.

“Realmente es quien sea que ellos vean como personas esenciales con las que pueden contar para ayudar a avanzar la misión de la iglesia”, dijo el padre Jason Malave, delegado del cardenal para Renueva mi Iglesia, señalando que el 40 por ciento de las parroquias en la arquidiócesis no tiene personal ministerial a tiempo completo aparte del pastor.

Renueva mi Iglesia, dijo, no es solamente un programa de restructuración; es un movimiento de la iglesia hacia la renovación espiritual.

Wojcik señaló que la cumbre marca un nuevo momento en la arquidiócesis.

“Creo que esta es la primera vez en nuestra historia que le pedimos a los pastores que traigan a sus principales colaboradores, las personas con las que trabajan, imaginan y ejecutan, a una reunión que está enfocada en nuestro futuro”, mencionó. “Como todos sabemos, tenemos una gran historia de innovación, programas pastorales y creatividad que siempre fue el distintivo de esta arquidiócesis. La cumbre es un momento en donde tomamos este rol de liderazgo pastoral a medida que llamamos e invitamos a todas y cada una de las comunidades de la arquidiócesis a orar, reflexionar e imaginar cómo sería para ellos el hacer discípulos”.

La misión, dijo, es la misma que la misión que Jesús dio a sus apóstoles. Pero los métodos para alcanzar eso deben cambiar, ya que la cultura ha cambiado dramáticamente en los últimos 50 años. Una base en la fe que solía transmitirse a través de las familias ya no es así, de modo que las parroquias deben encontrar maneras de crear pequeñas comunidades de fe que pueden dar a las personas un sentido de pertenencia.

“En nuestro mundo, más personas conocen sobre Jesús que antes”, dijo. “Pero pocas personas conocen a Jesús. Porque con las personas que están dejando la iglesia, si ellos tuvieran un encuentro profundo con Jesús en sus vidas, no podrían irse”.

La restructuración de las parroquias, que es parte de Renueva mi Iglesia, es necesaria para garantizar que cada comunidad parroquial sea vibrante, de tal manera que tenga la capacidad de invitar a las personas a experimentar algo sagrado, dijo Malavé. También ofrece a los feligreses y líderes parroquiales una oportunidad de soltar las maneras como han hecho las cosas en el pasado y ver si hay una mejor manera de “ir y hacer discípulos”, dijo.

La cumbre fue con la intención de ayudar a los equipos de liderazgo parroquial a enfocar sus esfuerzos en esa misión.

Marco Oropeza, oficial en jefe de la gestión de proyectos para el Departamento de Vitalidad Parroquial y Misión, lo comparó con un agricultor sembrando semillas.

“Lo que queremos es que nuestros esfuerzos den frutos”, dijo, “y eso sería crear discípulos misioneros. Lo que hemos hecho es lanzar muchos programas a las parroquias —esas serían las semillas— ¿pero estamos pasando suficiente tiempo nutriendo a la tierra? Porque tenemos que hacer eso si la meta principal es tener frutos”.

Eso significará ayudar a las parroquias a cambiar y desarrollar sus propias culturas de evangelización.

Para más información, visite www.archchicago.org/renew

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