Área de Chicago

“Quiero desarrollar un corazón pastoral”: Obispo Ronald Hicks

By Michelle Martin (Chicago Catholic)
September 7, 2018

El padre Ron Hicks fue el celebrante principal para una misa en honor al arzobispo Oscar Romero en la parroquia St. Jerome, 1709 W. Lunt Ave. el 24 de marzo de 2015. Foto: Karen Callaway/Católico

El día que la Santa Sede anunció que nombraba a tres nuevos obispos auxiliares para Chicago, el obispo electo Ron Hicks estaba en España, en un retiro ignaciano en silencio de 30 días.

“Tenía ese retiro programado durante nueve meses”, dijo Hicks, insistiendo que no lo programó adrede para evitar la atención después de que su nombramiento fuera anunciado.

De hecho, parte de su plan era discernir qué decir si recibía la llamada para convertirse en obispo. Él había estado sirviendo durante más de dos años como vicario general, puesto que ya había sido ocupado por un obispo auxiliar en el pasado; y la gente en la arquidiócesis estaba esperando que fueran nombrados nuevos obispos pronto de manera que los obispos George Rassas y Francis Kane pudieran retirarse.

“Fue una sorpresa que la llamada llegó entonces”, dijo Hicks de 51 años, que estaba viajando a Iowa con su familia para una fiesta de graduación cuando recibió la llamada del arzobispo Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos. “Yo pensé que habría más tiempo”.

Al final, dijo Hicks, él tenía que dar una respuesta al nuncio antes del retiro, pero él ya sabía cuál sería la respuesta.

“Mi discernimiento fue que realmente quiero hacer la voluntad de Dios”, dijo Hicks. “Como se me preguntó – sentí que esto era la voluntad de Dios. Mi posición, no solamente en esto, sino en la vida, es que cuando Dios está pidiéndome hacer algo, quiero buscar maneras de decir que sí”. 

Surge la vocación

Hicks creció en South Holland, el mayor de los dos hijos de sus padres. Comenzó a considerar si tenía un llamado al sacerdocio cuando era estudiante en la escuela St. Jude the Apostle en South Holland.

El padre John Boivin lo invitó a participar en un programa de verano de una semana en Quigley South entre el sexto y séptimo grado.

“Fue un programa de una semana, pero solo hizo falta un día para que regresara a casa y dijera ‘allí es a donde quiero ir para la escuela secundaria’”, comentó Roselee Hicks, su madre.

Hicks regresó al mismo programa después del séptimo grado y se inscribió en Quigley South para la escuela secundaria.

Roselee Hicks dijo que ella era luterana cuando se casó, y permaneció luterana hasta hace 22 años, a pesar de que era activa en la escuela y parroquia como voluntaria en St. Jude. Ella cree que quizás la apertura de la familia al hablar de la religión tuvo algo que ver con la disposición de su hijo a considerar el sacerdocio. 

Roselee Hicks mencionó que a sus dos hijos se les dijo que mantuvieran una mente y corazón abiertos sobre el sacerdocio durante sus años en Quigley South, y ambos lo hicieron.

“Al final de los cuatro años de Ronny, él todavía no estaba seguro de que había sido llamado al sacerdocio”, dijo ella.  

Lo que sea que fuera, Hicks dice que él se “ganó el premio mayor” en lo que se refiere a sus padres mientras discernió su vocación porque ellos siempre fueron comprensivos, pero nunca presionaron de una manera o de otra.

Aprender español

Hicks dijo que la formación en Quigley South fue ejemplar, con un énfasis en la oración y las buenas obras y en crecer holísticamente: físicamente, intelectualmente, emocionalmente y espiritualmente.

“Fue muy balanceada”, dijo. “Y la diversidad no era simplemente tolerada. Era celebrada allí”.

Quizás debido a la formación en Quigley South, un buen número de estudiantes – quizás 30, dijo Hicks –de su clase de graduación de 1985 fueron a St. Joseph College Seminary. Fue allí donde Hicks conocería al obispo electo Robert Casey. Eran vecinos de dormitorio, señaló Hicks.

 “Sabía que me sentía llamado al sacerdocio”, dijo. “Y sabía que, si iba a ser un sacerdote aquí, en la Arquidiócesis de Chicago, necesitaba aprender español. Así que dije, antes que ingrese al seminario mayor, quiero aprender español”.

El padre Robert McLaughlin, entonces rector de Niles College, conectó a Hicks con el padre Philip Cleary, un sacerdote de la Arquidiócesis de Chicago que dirigía un orfelinato para Nuestros Pequeños Hermanos en México. “Él no solo me motivó, realmente me empujó”, señaló Hicks.

Hicks pasó un año allí, viviendo con los niños y cuidando de ellos. Resultó ser un año que le cambió la vida.

“Trabajar con los pobres, y ser solidario con ellos, muestra como todos somos parte de la familia de Dios y todos caminamos juntos”, dijo Hicks.

Cuando su año culminó, regresó a Chicago y se inscribió en el Seminario Mundelein, reuniéndose una vez más con el obispo electo Robert Casey, quien también tomó un año entre Niles College y Mundelein para discernir más su vocación. El obispo electo Mark Bartosic también fue parte de la clase de ordenación de Mundelein de 1994.

Hicks dijo que eso habla de la calidad de la educación y formación que los seminaristas reciben.

“Ellos tenían una facultad dedicada e inspiradora y hacían lo mejor para formar no solo a los futuros sacerdotes para Chicago sino para diócesis alrededor del país”, señaló Hicks. “Se enfocaban en la colaboración. Ellos también querían formarnos como hombres de oración que entendían la liturgia y querían estar al servicio de otros. Y tenían un programa académico de primera”.

Carácter sociable

Uno de sus compañeros de clases, el padre David Boettner, es ahora vicario general de la Diócesis de Knoxville, Tennessee. Boettner, quien es cercano a los dos, Casey y Hicks, servirá como capellán de Hicks para la ordenación episcopal.

“El padre Ron – la gente gravita alrededor él. Él siempre parecía mantener sus amistades por mucho tiempo”, dijo Boettner.

Su madre está de acuerdo que Hicks siempre ha tenido una manera de ser con las personas.

“Siempre fue sociable”, dijo. “Siempre tenía esa sonrisa. La gente gusta de él y él gusta de ellos. Dios le dio un don, y ha podido usarlo muy bien”.

Hicks dijo que, por su parte, él estaba comprometido al sacerdocio cuando ingresó a Mundelein.

“Entré muy seguro de ese llamado”, dijo Hicks. “El diaconado, las ordenaciones sacerdotales, esas fueron manifestaciones de ese llamado que comenzó hace mucho tiempo. Cuando fuimos ordenados al sacerdocio, la gente me dice que estaba sonriendo y simplemente no podía parar”.

Después de la ordenación, Hicks sirvió como pastor asociado de la parroquia Our Lady of Mercy durante dos años y en la parroquia St. Elizabeth Seton, Orland Hills, durante tres años. De 1999 a 2005, vivió y sirvió en St. Joseph College Seminary –como es conocido ahora el colegio seminario arquidiocesano – en la Universidad de Loyola en Chicago como decano de formación.

En 2005, Hicks recibió permiso para mudarse a El Salvador y regresar a Nuestros Pequeños Hermanos, esta vez como director regional para los hogares en Centroamérica de la organización. Nuestros Pequeños Hermanos cuida a 3,400 huérfanos en nueve países en América Latina y el Caribe.

A lo largo de los años, la familia Hicks entera se involucró con Nuestro Pequeños Hermanos.

“Nos volvimos parte de esa familia también”, dijo Roselee Hicks, señalando que ella y su esposo pudieron visitar a Ron cada año en El Salvador. “Ellos lo cuidaron tan bien allá”.

Cuando su período de cinco años terminó, Hicks regresó a la formación de seminario, esta vez como decano de formación en Mundelein. Durante su tiempo allí, celebró misas del fin de semana en la parroquia St. Jerome en Rogers Park.

El cardenal Cupich lo nombró vicario general para la arquidiócesis el 1 de enero de 2015. Es un puesto que mantendrá después de su ordenación como obispo. Desde que se convirtió en vicario general, él ha tomado la práctica de celebrar misa en una parroquia diferente cada fin de semana.

“Él hace un trabajo maravilloso al relacionarse con la gente”, dijo su padre, también llamado Ron Hicks. “En sus homilías, la gente cree que él solo les habla a ellos. Él tiene ese tipo de magnetismo. Él fue un niño fácil de criar. Mi esposa y yo somos personas extremadamente afortunadas”.

El sabe que el día después de su ordenación como obispo, se despertará en la misma cama, en la misma rectoría, y caminará al trabajo en la misma oficina. Él tendrá tiempo, dijo, de aprender acerca de ser un obispo. 

“Realmente quiero desarrollar un corazón pastoral”, dijo el obispo electo Hicks. “Quiero verdaderamente asegurarme de que no estoy separado de la gente, sino con ellos”.

Él dijo que ha disfrutado de todos sus diferentes ministerios.

“Continuar siendo un hombre de oración y escuchar la voz de Dios, ese ha sido mi enfoque en el trabajo parroquial, formación y educación de seminario, trabajo en Centroamérica y trabajo como vicario general”, dijo Hicks. “Pero la gente que me conoce sabe que tengo un corazón misionero”.

 

Obispo Ronald Hicks

Edad: 51

Nacido en: Harvey

Padres: Ron and Roselee Hicks

Educación: St. Jude the Apostle, en South Holland; Archbishop Quigley Preparatory Seminary South; Niles College (licenciatura en filosofía); University of St. Mary of the Lake/ Mundelein Seminary (incluido  doctorado en ministerio, 2003).

Asignaciones: Pastor asociado en Our Lady of Mercy (1994-1996); St. Elizabeth Seton, en Orland Hills (1996-1999); decano de formación en St. Joseph College Seminary (1999-2005); director regional para Centro América de Nuestros Pequeños Hermanos, en El Salvador (2005-2009); decano de formación en Mundelein Seminary, celebrando misas los fines de semana en St. Jerome (2010-2014); vicario general de la Arquidiócesis de Chicago, de 2015 a la fecha.

Lema: “Paz y bien”

Sede titular: Munaziana

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