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“Mi rebaño serán los pastores que están bajo mi cuidado”: Obispo Robert Casey

By Michelle Martin (Chicago Catholic)
September 7, 2018

El obispo electo Robert Casey después de misa en la parroquia St. Bede the Venerable, el 8 de julio. Foto: Karen Callaway/Católico

En 2003, el obispo electo Robert Casey pasó cuarenta días andando el Camino de Santiago de Compostela. La peregrinación no fue fácil, fueron días caminando en un terreno desafiante con un calor de 100 grados.

Pero la travesía ofreció varias perspectivas, muchas inesperadas.

Estuvo la “triste” experiencia de asistir a misa a lo largo de la ruta y encontrarse en iglesias casi vacías, con música mala y presentadores de homilía aburridos.

“Me encontré diciendo ‘lo siento’ a personas que invité a venir a misa conmigo”, dijo Casey.

Y hubo el día en el pozo.

“Había este pozo”, dijo Casey. “Se suponía que era un pozo sagrado. La historia era que, si lavabas tus pies en el pozo, no tendrías ningún problema en los pies por el resto de la peregrinación”.

Un peregrino en una bicicleta venía en la otra dirección; trató de hacer un gesto para que Casey se alejara.

“Él estaba diciendo ‘no vayas’, pero yo quería ir al pozo”, señaló Casey. “Así que continué”.

Él llegó allí y encontró un área alrededor de un albergue, lleno de basura.

“Era como que habían tenido una fiesta toda la noche durante la noche anterior”, comentó Casey.

Había un hombre joven allí, pero él no ofreció ningún saludo o bienvenida, y cuando Casey pidió usar el baño, el hombre apuntó a un campo abierto.

“Vaya allá”, dijo. “Parecía muy poco amigable, Casey pronto se dio la vuelta y se fue, y cuando él encontró a otro peregrino que se dirigía al pozo, él le advirtió que se fuera, justo como el primer peregrino lo había hecho con él”.

“Caminé sintiéndome tan triste de que este pozo sagrado careciera de hospitalidad”, comentó. “Oré por eso, y pensé, ¿será así para la gente que viene a la iglesia? Ellos vienen a nuestra iglesia esperando tener una experiencia de lo sagrado y, ¿cómo los recibimos?”

Descubre su vocación

Casey, de 50 años, creció en Alsip, el cuarto hijo de su familia. Su padre, Michael, era carnicero; su madre, la finada Margaret, era enfermera registrada.

Asistió a escuelas primarias públicas y a la Marist High School, graduándose en 1985.

Allí fue invitado por primera vez a considerar si tenía vocación para el sacerdocio. Le encargaron entrevistar a un sacerdote, y cuando estaba terminando su conversación, el padre Lyons giró la entrevista y le preguntó si alguna vez había contemplado la idea de ser un sacerdote. Él dijo que no.

Pero al año siguiente, en un retiro de la escuela de Encounter, cuando se le dijo que escribiera una carta que se enviaría por correo a sus padres, escribió que él creía que podría tener vocación para el sacerdocio. Al final del retiro, mientras los estudiantes se sentaban con sus padres, fueron sorprendidos con la noticia de que las cartas serían entregadas para que los padres las leyeran en el momento.

“Pensé que tenía unos días más”, dijo Casey. “Le dije a mi padre que no podía abrirla, porque era para él y mi mamá, y ella estaba en el trabajo hasta las 11”.

Así que ellos leyeron la carta en la cocina más tarde esa noche.

“Desde ese momento, fueron muy comprensivos”, señaló Casey. “Siempre nos dijeron que debes hacer lo que estás llamado a hacer. Ellos realmente nos motivaron a ser responsables y elegir sabiamente”.

Michael Casey, su padre, dijo que a él no le sorprendió la noticia.

“Él siempre tuvo inclinaciones religiosas. Fue monaguillo, y demás”, dijo.

Pat Casey, la tercera de los hermanos y dos años mayor que Robert, dijo que los dos eran cercanos cuando estaban creciendo, incluso comenzaron un grupo de adolescentes en su parroquia, St. Terence en Alsip.

 “Somos muy cercanos hasta el día de hoy. Somos muy bendecidos como familia. Si él puede llevársela bien con todos nosotros, él puede llevársela bien con cualquiera”.

De niños, la familia Casey vivió en los suburbios, pero pasaron tiempo en Chicago con la familia de su padre de Chicago y con la familia de su madre en una granja en Michigan.

Contador de historias

El obispo electo Casey ha usado su don de contar historias bien, dijo Rich Casey, su hermano menor.

“Él es un predicador fenomenal”, mencionó Rich Casey. “Puede hablar y contar una historia. Él tiene esa habilidad de tener a una iglesia entera llena de gente escuchándolo”.

Robert Casey fue a Niles College de la Universidad de Loyola, luego al colegio seminario arquidiocesano, donde conoció al obispo electo Ron Hicks, y para cuando se graduó, él sabía que estaba llamado a ser sacerdote, pero él pensó que era llamado a ser sacerdote en una comunidad religiosa. Después de la graduación, pasó un año en la comunidad Pasionista en St. Louis.

Eso fue suficiente para decirle que la comunidad no era para él.

“Encontré mi vida fuera de la comunidad”, señaló, “en el Newman Center en la Universidad de Missouri-St. Louis y en mi trabajo fuera de la comunidad”.

Regresó a casa y completó la solicitud para la Universidad de Santa María del Lago/Seminario Mundelein.

Comenzó en Mundelein en el otoño de 1990 con, entre otros, Hicks, quien se había tomado un año después de Niles College para trabajar en un orfelinato en México, y con el padre David Boettner, vicario general de la Diócesis de Knoxville.

“La primera cosa que notas acerca de Bob Casey es su sonrisa irlandesa”, dijo Boettner. “Él tiene esa gran sonrisa, y hace que todos se sientan cómodos”.

Viajando por México

Boettner y Casey pasaron un verano juntos explorando México, mejorando su español.

“Probablemente aprendimos tanto español viajando como lo hicimos en la escuela”, dijo Boettner.

Casey no ha buscado asignaciones fáciles, señaló Boettner.

“En sus roles como pastor, Bob siempre eligió estar en lugares donde podría conocer a personas en necesidad”, mencionó.

Su primera asignación después de la ordenación fue como pastor asociado de la parroquia St. Ita. En 1998, el cardenal George lo nombró director asociado de Casa Jesús, una casa de discernimiento para hombres de América Latina que estaban considerando si tenían un llamado al sacerdocio, mientras estaba sirviendo en su último año en St. Ita. En 1999, Casey se convirtió en el director a tiempo completo allí.

El padre Luis Valerio, pastor asociado de St. Victor de Calumet City, conoció por primera vez a Casey en Aguascalientes, México, en 2000, cuando Casey estaba buscando a jóvenes para que vinieran a Casa Jesús.

“Él me dijo que la necesidad de sacerdotes bilingües en Chicago era grande”, dijo Valerio. “Yo estaba pensando unirme al seminario en México, pero en cambio vine para acá”.

Valerio señala que Casey era muy comprensivo con los hombres en Casa Jesús cuando fue el rector allí.

“Era como un padre para todos nosotros”, comentó Valerio. “Era muy comprensivo. Cuando teníamos dificultad con el inglés, él nos decía ‘yo era igual cuando estaba aprendiendo español’’’.

Casey dijo que disfrutó de su ministerio en Casa Jesús, pero extrañaba el trabajo parroquial. “Es la oportunidad de caminar con las personas en su travesía por la vida”, señaló. “Estar con las personas en sus mejores y sus peores momentos, en sus momentos más ordinarios, es un privilegio estar allí y poder despertar a todos a la presencia de Jesús en el momento”.

Cuando regresó, sirvió como pastor de la parroquia Nuestra Señora de Tepeyac en La Villita de Chicago. En 2008, Casey cofundó Taller de José, un ministerio patrocinado de la Congregación de San José que ofrece acompañamiento a personas necesitadas. En 2009, el padre Casey se convirtió en pastor en la parroquia St. Barbara en Brookfield, y en 2016, el padre Casey se convirtió en pastor de la parroquia St. Bede the Venerable en el vecindario Scottsdale de Chicago.

Casey también sirve en la Junta de Colocación de la Arquidiócesis de Chicago, asistiendo con el proceso de asignación de sacerdotes a las parroquias, y ha sido parte del Comité Directivo de Sacerdotes para Renueva mi Iglesia.

“Yo disfruto ser un pastor”, dijo. “Como pastor, caminas con tu rebaño y cuidas de él. El desafío va a ser cambiar mi enfoque un poco. Mi rebaño serán los pastores que están bajo mi cuidado, y tendré que caminar con ellos y cuidarlos a ellos y sus rebaños”.

 

Obispo Robert Casey

Edad: 50

Nacido en: Evergreen Park

Padres: Michael y la fallecida Margaret Casey

Educación: Stony Creek Elementary School y Prairie Junior High, en Alsip; Marist High School; Niles College (licenciatura en Inglés); University of St. Mary of the Lake/ Mundelein Seminary.

Asignaciones: Pastor asociado, St. Ita (1994-1999); director asociado (1998-1999) y director (1999-2003), en Casa Jesus; pastor, Our Lady of Tepeyac (2003-2009); pastor, St. Barbara, en Brookfield (2009-2016); pastor, St. Bede the Venerable de 2016 hasta la fecha.

Lema: “En tus manos”

Sede titular: Tuburbo Maggiore

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