Área de Chicago

En Springfield, el cardenal Cupich pidió restricciones a las armas de fuego

By Michelle Martin
March 5, 2018

Momento de la Caminata por la Paz en el barrio de Englewood, el 14 de abril de 2017. En esa ocasión, Líderes de organizaciones políticas y religiosas se sumaron al llamado del cardenal. Foto: Tom Maday/Católico

En una conferencia de prensa en Springfield el 28 de febrero, el cardenal Cupich hizo un llamado a los legisladores de Illinois a trabajar conjuntamente para promulgar restricciones que podrían ayudar a disminuir la violencia con armas de fuego.  

Hablando dos semanas después que 17 personas fueran asesinadas en un tiroteo masivo en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, el cardenal Cupich dijo: “He venido este mañana a Springfield, la capital de nuestro Estado, para unir mi voz a las de innumerables jóvenes. Ellos, junto con las familias que sufren una dolorosa pérdida, claman a nosotros con la demanda de acción. Nuestros jóvenes están avergonzando al mundo adulto para recordar que los principales derechos son los derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Estos derechos han sido negados”.

El cardenal Cupich dijo que también habló en solidaridad con los agentes del orden público, que arriesgan su vida para proteger al público.

El cardenal habló el mismo día que se esperaba que la Asamblea General de Illinois votara sobre una serie de restricciones a las armas. El proyecto de ley bautizado con el nombre del comandante de la policía de Chicago Paul Bauer, disparado y asesinado en el cumplimiento del deber el 13 de febrero, prohibiría la posesión de balas perforadoras de armaduras y chalecos antibalas por ciudadanos individuos. Ese proyecto no fue llamado a votación el 28 de febrero.

Un proyecto de ley que pide más requisitos para los comerciantes de armas fue aprobado por la Cámara y el Senado y debe ser firmado por el gobernador Bruce Rauner para que se convierta en ley. La Cámara aprobó propuestas para prohibir la venta de dispositivos conocidos como “bump stocks” que permiten que rifles semi-automáticos funcionen más como armas automáticas y disparen múltiples rondas más rápidamente; un período de espera de 72 horas para comprar ciertas armas de fuego, y restringir la venta de ciertos tipos de armas a personas mayores de 21 años.  Todos esos proyectos de ley ahora se mueven hacia el Senado.

El Senado aprobó un proyecto de ley para crear un proceso que permitiría a jueces quitar temporalmente armas a personas que sean consideradas una amenaza para ellos mismos o para otras personas. Ese proyecto de ley se mueve a la Cámara. 

Las propuestas avanzaron fuera del comité el 27 de febrero en una votación de línea de partido, con los demócratas apoyándolas y los republicanos contra ellas. El cardenal Cupich, quien dijo que tuvo la oportunidad de reunirse con líderes legislativos de ambos partidos, urgió a la cooperación bipartidista.

“El momento para las palabras se acabó”, dijo. “Lo que se requiere ahora es acción. Nuestros oficiales electos tal vez no puedan hacerlo todo a la vez, y es posible que no puedan salvar a todos. Pero en nombre de esos niños asesinados, deben actuar de una manera bipartidista para comenzar el proceso de alejarse de los compromisos morales que condenan a nuestra sociedad a la inacción”. 

El cardenal dijo que ha visto el resultado de la inacción, orando con familias que perdieron a sus hijos por la violencia con armas, reuniéndose con la viuda y la hija de Bauer a comienzos de semana y viajando con la policía de Chicago en sus patrullas y viendo los peligro que enfrentan.

Habló a favor de medidas que limitarían el tipo de armas que la gente puede comprar y a garantizar que la gente que compra armas las manejará responsablemente.

“Nuestros oficiales electos tienen el poder de promulgar leyes con sentido común que limiten la posesión de armas a aquellos que han probado que pueden manejar la responsabilidad que viene con ellas, igual que lo hacemos con los automóviles”, señaló el cardenal Cupich. “Ellos tienen el poder de hacer cambios graduales en los tipos de armas que están a la venta”.

Además de esas medidas, el cardenal Cupich dijo que los legisladores pueden abordar causas de raíz de la violencia al hacer que el cuidado de la salud mental sea más accesible, asegurando que todos los estudiantes puedan recibir una educación sólida y garantizando que los trabajadores reciban salarios que los saquen de la pobreza.

Una cosa que los adultos no deben hacer, dijo, es ofrecer lugares comunes vacíos sin ninguna acción.

“Ellos pueden dejar de decir que orarán por las víctimas y mantendrán los valores familiares si esa es la única respuesta que pueden dar a estas tragedias”, señaló el cardenal Cupich. “El momento para las palabras se acabó. Nuestros niños nos están diciendo que lo que se requiere ahora es acción”.

El cardenal dijo que el liderazgo de la iglesia está consciente del papel que el dinero juega cuando se trata de la epidemia de violencia.

“Los comerciantes de armas son impulsados por las ganancias”, dijo el cardenal Cupich. “El papa Francisco los ha llamado ‘mercaderes de muerte’. Pero las ganancias nunca son más importantes que las personas. Nunca debemos permitir que el deseo por el dinero eclipse nuestro deber más sagrado de mantener a nuestros niños seguros. Cuando incluso pequeñas medidas para limitar el acceso a artículos como balas perforadoras de armaduras, polvorines de alto volumen y dispositivos “bump stocks” son opuestas, debemos preguntar a aquellos que se oponen “¿A quién estás protegiendo?”.

Ninguna de esas medidas, dijo el cardenal Cupich, violaría el derecho de portar armas de la Segunda Enmienda, o es una amenaza para aquellos que quieren mantener armas para cacería.

El cardenal también condenó la respuesta de algunas personas hacia los estudiantes de la Escuela Secundaria Marjory Stoneman Douglas que públicamente han presionado para restricciones a las armas, manchando sus reputaciones y amenazándolos con violencia y muerte.

“Por lo menos, debemos defender sus derechos y los derechos de otros a hablar y debemos estar dispuestos a condenar cualquier intento por silenciarlos con difamación y amenazas”, señaló. “Sus voces –las voces jóvenes– son un llamado a despertar que hemos debido escuchar años atrás. La matanza que vimos en Florida sucede casi todos los días a lo largo de nuestro estado y nuestra nación”.

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