Área de Chicago

Posada anual de inmigración ora por resolución de DACA

By Michelle Martin
January 3, 2018

Posada anual de inmigración ora por resolución de DACA

Aproximadamente 250 personas tomaron las calles del centro de la ciudad temprano en la mañana el 15 de diciembre para representar la búsqueda de albergue de María y José en Belén y para orar por una reforma migratoria en Estados Unidos.
Jeva y Álvaro Rodriguez, representando a María y José, lideran la procesión en el centro de la ciudad el 15 de diciembre. Foto: Ariane Moya/Católico.
Participantes de la posada llevan avisos relacionados a la reforma migratoria el 15 de diciembre. Foto: Ariane Moya/Católico.
El Padre franciscano Ed Shea lidera el himno de la posada afuera de St. Peter’s en el centro de la ciudad, 110 W. Madison St., al finalizar la posada de inmigración el 15 de diciembre. Foto: Ariane Moya/Católico.
Defensores católicos por la reforma migratoria llevaron a cabo la tradicional representación de María y José buscando albergue como un momento para orar por un “albergue legislativo”. Foto: Ariane Moya/Católico.
Aproximadamente 250 peregrinos participaron en una procesión en el centro de la ciudad durante la 12da posada anual de inmigración en Chicago el 15 de diciembre. Foto: Ariane Moya/Católico.

Aproximadamente 250 personas tomaron las calles del centro de la ciudad temprano en la mañana el 15 de diciembre para representar la búsqueda de albergue de María y José en Belén y para orar por una reforma migratoria en Estados Unidos.   

La 12da posada anual por la reforma migratoria incluyó oraciones y canciones así como también paradas en sitios importantes en el centro de Chicago. El evento de este año se enfocó en orar por cerca de 800,000 jóvenes que pueden perder su protección contra la deportación a partir de este año.

“Hemos estado buscando albergue en este país durante 12 años”, dijo Elena Segura al grupo que se reunió antes del amanecer en el edificio del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, 101 W. Congress Ave. “Este ha sido un año difícil. Hemos tenido mucha oscuridad”.

Segura es directora asociada de la Oficina de Dignidad Humana y Solidaridad de la arquidiócesis, que fue la anfitriona de la posada. Ella comenzó el servicio orando la primera década del rosario por las personas programadas para ser deportadas esa mañana desde un centro de detención en Kankakee, Illinois.

Las personas elegibles para DACA – conocidas como Soñadores después de un proyecto de ley que les habría dado estatus legal – fueron traídas a los Estados Unidos ilegalmente cuando eran niños y han ido a la escuela y se han mantenido fuera de problemas aquí. Después que la “DREAM Act”, que fue introducida por primera vez en 2001, falló en ser aprobada después de haber sido reintroducida en 2011, el Presidente Barack Obama creo DACA – Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals) – por una orden ejecutiva para dar protección temporal a dicha gente tan joven.

Muchos son estudiantes o jóvenes profesionales, dijo el abogado de inmigración Royal Berg, quien habló a los peregrinos de la posada. Ellos incluyen 20,000 maestros. Localmente, hay 34 estudiantes de medicina en la Escuela de medicina Stritch de la Universidad de Loyola, dijo Berg.

El Presidente Donald Trump rescindió DACA en septiembre, con una demora de seis meses para permitir al Congreso actuar si decide hacerlo.

Berg y Segura urgieron a los peregrinos a comunicarse con senadores y representantes para aprobar una “DREAM Act” “limpia” – una que aborde solamente la necesidad de proveer algún tipo de estatus legal a los soñadores sin provisiones de ejecución de inmigración añadidas; antes que el Congreso fuera a casa por su receso de Navidad.   

Una beneficiaria de DACA habló al final de la peregrinación, diciendo que ella fue traída a los Estados Unidos cuando tenía 1 año de edad. Grecia Palacios no sabía que era indocumentada hasta que hizo la solicitud para un permiso de aprendiz de educación vial, dijo, y después de graduarse de la escuela secundaria con honores en 2014, no pudo ir a la universidad y en cambio tomó un trabajo en una fábrica con salarios bajos.

Pudo obtener un mejor trabajo después de recibir un permiso para trabajar a través de su estatus DACA en 2016.

“Trabajo para State Farm”, señaló. “Por ahora”.

Los peregrinos de la posada incluyeron muchos representantes de Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes y Hermanas y Hermanos de Inmigrantes, así como también personas que trabajan con la Pastoral Migratoria, un ministerio de inmigrante a inmigrante activo en 50 parroquias de la arquidiócesis. También asistieron coordinadores parroquiales de inmigración que organizan apoyo a la reforma migratoria en parroquias que principalmente no son de inmigrantes.

Debbi Pellegrini, una coordinadora parroquial de inmigración de la parroquia St. Christopher en Midlothian, dijo que asistió a la posada temprano en la mañana para mostrar solidaridad con la comunidad inmigrante.

“Todos somos parte de la historia”, comentó. “Puedes sentir el dolor y la tristeza de la gente con el apoyo que no están recibiendo. Pero mientras viajamos juntos, esperamos mejores tiempos. Me gusta ser parte de esta esperanza”.

Isaac Reyes fue con un grupo de estudiantes de la Escuela secundaria católica Carmel en Mundelein.

“Vine para mostrar mi apoyo por una reforma migratoria”, dijo Reyes, un estudiante del último año en la escuela. “Es importante estar aquí por la comunidad inmigrante”.

Los peregrinos se detuvieron para orar en el Centro Correccional Metropolitano, la Universidad de DePaul (el campus del centro) y la Plaza Federal.

Adriana y Fernando Flores, miembros de la parroquia St. Joseph the Worker en Wheeling, fueron una de las dos parejas que personificaron a María y José, pidiendo posada en cada parada.

“Decidimos hacer esto para apoyar a nuestros vecinos y amigos y familiares que no son tan afortunados como lo somos nosotros”, dijo Fernando Flores.

La última parada de la peregrinación fue la iglesia St. Peter en el centro, donde los peregrinos fueron admitidos.

Una vez adentro, recibieron chocolate caliente y café así como también pan dulce y tamales.

Mientras los peregrinos se quitaban sus sombreros, bufandas y guantes, Segura llamó su atención a lo bien que se sentía entrar en calor después de pasar más de una hora afuera en el frío.

“Que hermosa sensación es estar en el calor”, dijo Segura. “Especialmente después de estar en el frío. Eso es exactamente lo que está sucediendo ahora mismo en la comunidad inmigrante. Necesitamos este calor”.

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