Área de Chicago

Renueva mi Iglesia: grupo de West Humboldt Park se convierte en una parroquia

By Michelle Martin
November 29, 2017

Misa en 2010 con los estudiantes, la facultad y el personal de la Escuela Maternity BVM, en 1537 North Lawndale Ave., en celebración del aniversario 100 de la escuela, oficiada por el cardenal George. Foto: Karen Callaway/Católico

La primera agrupación piloto para Renueva mi Iglesia está comenzando su travesía para convertirse en una fuerza hacia la evangelización en el vecindario de West Humboldt Park.

Después de meses de reuniones, las tres parroquias en la agrupación se enteraron el 10 de noviembre que seguirían adelante como una sola parroquia con un pastor, quedando las tres iglesias abiertas como lugares de culto.

La Escuela Maternity BVM, la única escuela parroquial en la agrupación, servirá como la escuela para la nueva parroquia combinada, y la Misión de Our Lady of the Angels continuará sirviendo el vecindario como lo hace ahora.

El cambio en el estado canónico tendrá lugar el 1 de julio de 2018.

Para entonces, dijo el padre Jason Malavé, el enlace del cardenal para Renueva mi Iglesia, “necesitan prepararse para evangelizar, en grande”.

La evangelización —el tipo de evangelización que solamente puede suceder en comunidades parroquiales fuertes y vitales— es la meta de Renueva mi Iglesia, señaló.

Las personas que participaron en el proceso en West Humboldt Park durante los últimos meses dijeron que estaban sorprendidos gratamente con la noticia.

“Había mucha anticipación sobre cuál sería el resultado”, dijo Christine Molina, directora de la escuela Maternity BVM, 1537 N. Lawndale Ave.

“Ahora podré ofrecer educación católica de calidad a una comunidad más grande de lo que podía hacer antes”, dijo Molina.

Puede que ella haya logrado una ventaja, reconoce. Con el proceso de Renueva mi Iglesia en plena marcha la primavera pasada, comenzó a promover la escuela a familias de St. Francis of Assisi, 932 N. Kostner Ave., y St. Philomena, 1921 N. Kedvale Ave., para este año escolar, y algunos de ellos escogieron inscribir a sus niños.

“Eso ha ayudado a reforzar este tipo de decisión”, mencionó.

Cada parroquia en la arquidiócesis es parte de una agrupación, y todas ellas pasarán por el proceso.

La otra agrupación piloto, en el área de North Shore, debería conocer cuál va a ser su futura configuración en enero, dijo Malavé. Cinco agrupaciones más —el grupo de “arranque”— han comenzado el proceso, y otras ocho han sido activadas.

Los miembros de cada agrupación se reúnen con facilitadores y discuten su situación actual, tanto en términos de recursos materiales como ministerio, y observan posibles resultados. Dan sus comentarios a la comisión de Renueva mi Iglesia, que hace recomendaciones al Cardenal Cupich.

El cardenal toma la decisión final para cada agrupación.

Malavé dijo que el equipo de Renueva mi Iglesia ha aprendido de las agrupaciones piloto. “Aprendimos que las personas aman a sus parroquias”, dijo. “Sabíamos eso, pero lo aprendimos de una manera diferente. Aprendimos que es difícil pensar en una nueva estructura. Aprendimos a ser pacientes en el período de transición, desde la lucha hasta el discernimiento de la nueva realidad. También aprendimos que no importa cuándo presentamos posibles escenarios —a comienzos o más tarde en el proceso— es difícil”.

Yolanda Guzmán, un miembro del equipo de Renueva mi Iglesia de la parroquia Maternity BVM, dijo que ella inicialmente pensó que era una conclusión inevitable el que una de las tres parroquias en el grupo cerraría. Trabajar con los facilitadores y con la hermana de St. Joseph, Kathy Brazda, líder de acompañamiento pastoral de la arquidiócesis, ayudó.

“Al comienzo, sentí que el cardenal ya sabía lo que quería hacer, y que esto solo era un protocolo para que las parroquias compartieran sus ideas, a pesar de que la diócesis ya había tomado una decisión”, dijo Guzmán. “Espiritualmente, la hermana Kathy me ayudó a comprender que es una oportunidad nueva. Es el Espíritu Santo. Eso aligeró mi pensamiento inicial”.

Myrna Uribe, que estaba en el equipo de la parroquia St. Francis of Assisi, dijo que comprendió la necesidad de reconfigurar.  

“La realidad es que no puedes mantener una parroquia sin fondos”, dijo Uribe, que experimentó el cierre de la escuela St. Peter Canisius cuando sus hijos eran estudiantes y luego el cierre de la parroquia St. Peter Canisius.

La decisión de no cerrar ninguna de las iglesias fue buena, dijo, porque cerrar iglesias hace que algunas personas se alejen de su fe. 

David Hernández, feligrés en St. Philomena, dijo que estaba preocupado que el resultado no haga lo suficiente para conservar los recursos financieros. 

“Realmente no resolvimos el problema”, dijo. “Pusimos una curita en él”.

A pesar que la agrupación de West Humboldt Park no tendrá que enfrentar el cierre de ninguna iglesia o escuela, ese no será el caso para cada agrupación, señaló Malavé. La arquidiócesis entró en el proceso como una manera de alinear mejor sus recursos —no financieros, sino humanos y espirituales— con su misión de ir y crear discípulos.

Se espera que ciento ochenta sacerdotes de la arquidiócesis se jubilen en la próxima década, y no habrá suficientes para proveer personal a las 344 parroquias que la arquidiócesis tiene ahora.  

Molina dijo que ha recibido llamadas de otros directores de escuelas católicas cuyas parroquias están comenzando Renueva mi Iglesia, preguntándole qué deben esperar.

“Les digo que tengan fe, que esta es la voluntad de Dios”, dijo Molina. “Este es el camino para proveer una iglesia vibrante en el futuro”.

Guzmán señaló que todavía hay preguntas sin responder, incluyendo cómo o si, la parroquia nueva reunirá a grupos que existen en cada una de las tres parroquias actuales. “Todos tenemos nuestros grupos de oración, nuestros guadalupanos”, mencionó. “Hay renovación carismática en cada parroquia. ¿Habrá tres grupos o solamente uno?”

Homero Jiménez, de la parroquia St. Philomena, dijo que con 21 años, puede haber sido el participante más joven en la discusión de Renueva mi Iglesia. Él se sorprendió, dijo, por el tiempo que tomó llegar a una conclusión, pero estaba feliz con la decisión final.

“El hecho de que no cerraron ninguna parroquia, es lo que todos queríamos”, comentó. “Es un buen comienzo. Ahora todos tenemos que trabajar juntos”.

¿Una cosa en la que pueden trabajar juntos?

“St. Philomena realmente no tiene un grupo de jóvenes”, dijo. “St. Francis tiene uno grande. Quizás nos podemos unir. Sería solo un primer paso”.

Para más información sobre Renueva mi Iglesia, visite www.archchicago.org/renew.

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