Área de Chicago

Cultivar misioneros: Jóvenes latinos de Chicago visitan trabajadores agrícolas

By Catholic Extension Society
November 1, 2017

Momento de la convivencia entre los jóvenes latinos de Chicago y las familias de los granjeros. Foto: cortesía Catholic Extension.

Este verano 60 jóvenes adultos latinos participaron en el programa de discernimiento vocacional Abre tu Corazón, patrocinado por el Consejo Hispano de la Arquidiócesis de Chicago. Ellos exploraron opciones vocacionales a través de una serie de charlas a cargo de sacerdotes, religiosos y religiosas.

Encuestas a ese grupo revelan que el 44 por ciento ha considerado el sacerdocio o la vida religiosa. Adicionalmente, el 66 por ciento dijo que ellos conocen un compañero que sería un excelente sacerdote o religioso. Y un 86 por ciento mencionó que quería más información sobre las oportunidades vocacionales.

Como seguimiento, siete personas de este grupo viajaron a la parte oeste de Michigan para una experiencia práctica de inmersión misionera.

Un viaje de campo, que les permitió trabajar junto a hermanas misioneras que dan servicio a trabajadores agrícolas en la Diócesis de Kalamazoo, fue organizado por Catholic Extension, una sociedad papal basada en Chicago que construye y repara iglesias además de financiar salarios y ministerios de sacerdotes, religiosos y líderes laicos en diócesis pobres de los Estados Unidos.

La meta del viaje fue ayudar a estos jóvenes adultos a ver de primera mano la vida de un misionero y comprender el rol de la Iglesia en la parte rural de América, particularmente las comunidades migrantes.

Discernir una vocación misionera

Los jóvenes adultos manejaron a la Iglesia Misión San Felipe de Jesús en Fennville, Michigan. Después de compartir la misa y el almuerzo con los feligreses, se dirigieron a los campos para conocer a más trabajadores agrícolas.

Los participantes se conmovieron por lo duro que trabajan los migrantes, con frecuencia 17 horas al día. “Es difícil cuando los padres están siempre en los campos recogiendo arándanos”, dijo Ariadna Núñez. “La mayoría de las personas solo está tratando de sobrevivir”.

“Me impresionó cuánto amor comparten esas pequeñas comunidades”, comentó Kathia Ramírez. “Esta experiencia me hace considerar ser una misionera, que pueda traer la luz de Dios a la gente”, señaló Nydia Cano.

La hermana Cortés, que ha estado en la congregación durante 12 años, habló al grupo sobre su propia vocación. “El Espíritu Santo puso en nuestros corazones el deseo de servir”, les dijo. “Si Dios los llama a ustedes, escuchen”.

La iglesia en los campos

En Kalamazoo, anualmente 20,000 trabajadores agrícolas migrantes y sus familias vienen para la cosecha.

Las cuatro hermanas colombianas que sirven a los trabajadores agrícolas de la diócesis de Kalamazoo son Hermanas Misioneras del Divino Espíritu, patrocinadas por el Programa de Intercambio de Hermanas Latinoamericanas de Catholic Extension.

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