Área de Chicago

El desafío de servir a los nuevos inmigrantes en Chinatown

By Joyce Duriga | Editor
July 1, 2017

El padre Francis Li entrega un sobre rojo a hombres realizando la Danza del León antes de la misa en la iglesia St. Therese en el Chinatown de Chicago. (Karen Callaway/Católico)

Mientras otros Chinatown en Estados Unidos ven disminuir su población, el de Chicago está creciendo, de acuerdo a los reportes de noticias. El crecimiento es evidente ya que más chinos se están mudando a comunidades vecinas como Bridgeport y Canaryville.

El incremento de nuevos inmigrantes no ha pasado desapercibido por la iglesia católica china St. Therese.

El padre Francis Li, pastor de St. Therese, en 218 W. Alexander St., ha notado la afluencia y también ha sido contactado por sacerdotes de parroquias vecinas buscando consejos para dar ministerio a las personas nuevas.

“Obviamente es más de lo que St. Therese puede servir”, dijo.

Li, que nació y fue criado en la Provincia de Shanxi en China continental, tiene conocimiento de primera mano de lo que los inmigrantes experimentan cuando llegan aquí. Él vino a Chicago a estudiar en la Universidad de Santa María del Lago en 1994 y fue ordenado sacerdote en China en 1999. Regresó para estudiar más y eventualmente el cardenal George le pidió convertirse en pastor de St. Therese.

Li ve el incremento de la población como un desafío tanto como una oportunidad para la iglesia –especialmente para el apostolado chino basado en la parroquia.

“La mayoría de los que vienen aquí no son cristianos. Algunos de ellos no tienen fe”, dijo.

Estos inmigrantes vienen de un país donde la religión es vista con sospecha o solamente para los pobres y donde el éxito material y profesional es primordial. El honor y la virtud son fuertes en las familias chinas. Ellos motivan a sus hijos a trabajar duro, a estudiar duro y a jugar menos.

Cuando vienen a Chicago y ven todas las Iglesias, comienzan a cambiar de opinión, dijo Li.

“Ellos oyen hablar de nosotros y les da curiosidad. A fin de cuentas esa es nuestra hambre humana por Dios”, explicó.

Li comenzó una reunión mensual de comida y compañerismo para los estudiantes chinos inscritos en las universidades locales. Más de 25 estudiantes asisten regularmente. Es una forma de introducirlos a la iglesia de una manera que no sea amenazante.

“Creo que tenemos que hacer algo para llegar a ellos y compartirles la Buena Nueva” comentó.

La parroquia ofrece programas como RICA en inglés, mandarín y cantonés. Li está tratando de traer algunas hermanas religiosas chinas a la parroquia para ayudar con el ministerio a los nuevos inmigrantes.

El ministerio a los nuevos inmigrantes es un ejemplo de la vitalidad enfatizada en el proceso de Renueva Mi Iglesia. Los católicos están saliendo de su zona de confort y dando ministerio a aquellos que no tienen fe.

La escuela católica china St. Therese, también localizada en Chinatown en 247 W. 23rd St., es una gran parte del apostolado chino. A pesar que solamente un tercio de los estudiantes son católicos, ellos participan en todos los aspectos de la vida escolar, incluyendo las liturgias.

“Son estudiantes completos en nuestra escuela. Pero debido a sus antecedentes familiares y valores religiosos o culturales no van a ser confirmados o bautizados mientras están aquí. Pero quizás más adelante lo serán. Sembramos semillas”, dijo Thomas Howard, director de educación religiosa en la escuela. “Nunca presionamos a nadie. No nos medimos por cuántos bautizos tenemos este año”.

La semilla a la que se refiere Howard está dando frutos en el diácono recién ordenado Christian Shiu.

Shiu nació de padres inmigrantes y asistió a la escuela St. Therese. No fue criado católico pero luego sintió el llamado a unirse a la iglesia y será ordenado sacerdote el próximo mayo.

“Veo que la escuela St. Therese realmente plantó las semillas en términos de mi vocación. Por supuesto que en aquel entonces no me daba cuenta pero ciertamente en términos de aprender acerca de la fe en las clases de religión y la catequesis lo recibí solamente en la escuela”, dijo Shiu.

“Eso tuvo un impacto profundo en mí también. Recuerdo vívidamente las oraciones, muchos de los rituales en misa, muchas de las canciones también que realmente tocaron mi corazón y se quedaron siempre conmigo”, dijo.

La mamá de Shiu es budista. Su padre cree en Dios pero no practica una fe en particular. Su madre lo apoyó mucho en su vocación desde el principio pero su padre “no estaba tan feliz” con la decisión. Pero ellos han estado en la travesía con él. Asistieron a cuatro Vigilias de Pascua donde Shiu cantó el exultante y van a verlo servir o hablar.

“Su travesía es un indicativo de nosotros”, dijo Howard. “Creo que eso fue por St. Therese. Así es como definimos el apostolado chino”.

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