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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Los nuevos santos practicaron lo que predicaron

Padre Michael M. Boland

La Voz de las Caridades Católicas

El 27 de abril, Domingo de la Divina Misericordia, el Papa Francisco canonizará a dos de sus predecesores: el Beato Papa Juan XXIII y el Beato Papa Juan Pablo II. Se trata de dos grandes líderes que son también dos de los Papas más queridos de todos los tiempos. Sus contribuciones a la Iglesia católica, y de hecho a todo el cristianismo, son enormes.

En Caridades Católicas, estamos reflexionando de una manera particular lo que el “Papa Bueno” y el “Papa Peregrino” nos enseñaron sobre el cuidado de los pobres y los vulnerables. Ambos reforzaron y ampliaron la existente Doctrina Social de la Iglesia, resaltando las inequidades de los tiempos y conminando a los católicos de manera urgente a respetar la vida, a fomentar la paz, a servir a los pobres y los necesitados y a trabajar para cambiar las estructuras sociales y económicas que impiden que cada persona se dé cuenta de la dignidad que le ha dado Dios.

El Beato Papa Juan XXIII es más conocido por convocar el Concilio Vaticano II en 1959. Su estilo alegre, su formidable amor a Cristo y su devoción al Evangelio trajeron una gran esperanza a la Iglesia. Inició una renovación de la Iglesia con un espíritu de ecumenismo y llevó al mundo entero un mensaje de amor, de unidad y de fe que permanece entre nosotros hasta el día de hoy.

Una de las imágenes más hermosas que surgieron del Concilio Vaticano II es la idea de que la Iglesia está caminando con el pueblo de Dios, no detrás o delante de el. La Iglesia se encuentra en una travesía con su pueblo. Las alegrías, las esperanzas y las luchas de cada individuo son las alegrías, las esperanzas y las luchas de Cristo y, por tanto, son compartidas con toda la humanidad. Los documentos resultantes del Consejo instan a los católicos a salir y servir a los demás, ya que somos una sola familia humana y debemos preocuparnos por el bienestar de todos nuestros hermanos y hermanas.

Durante sus 26 años de pontificado, el Beato Papa Juan Pablo II también nos recordó continuamente que debemos cuidar de todos nuestros hermanos y hermanas, especialmente de los más pequeños entre nosotros. Fue un escritor prolífico y elocuente, autor de 14 encíclicas, cinco libros y otras numerosas enseñanzas oficiales.

Juan Pablo II proclamó enfáticamente la dignidad de cada individuo e instó a la defensa de la vida en todas las formas y en todas sus etapas. Cualquier amenaza a la vida humana o la dignidad humana, ya sea a través del aborto, de la eutanasia, la guerra, la pena de muerte, la pobreza, la esclavitud, o la injusticia, es inaceptable. En particular destacó el hambre, la falta de vivienda, el desempleo y el abuso, todas ellas manifestaciones de la pobreza, como amenazas a la vida y a la dignidad humanas. Nos alentó a promover el bien de todos antes que nuestro beneficio personal, pues nuestra sociedad es juzgada por la manera en que la pasan nuestros miembros más vulnerables.

Aún cuando sus escritos eran ciertamente magníficos, el Papa Juan XXIII y el Papa Juan Pablo II eran hombres de acción y de ejemplo. Convocaron, viajaron, visitaron, evangelizaron, abogaron, escucharon, perdonaron, cuidaron y ayudaron. Algunas veces tomaron riesgos enormes para mostrar a sus seguidores el camino de Cristo. Practicaron lo que predicaron y fueron modelos poderosos de cómo debemos vivir nuestras vidas.

Siguiendo su ejemplo proactivo, Caridades Católicas honrará su canonización ofreciendo comidas especiales para los hambrientos y para los sin hogar en varias locaciones el día Domingo de la Divina Misericordia. Agradecemos sinceramente a los generosos restaurantes, voluntarios y donantes que están ayudando a Caridades Católicas a hacer un merecido homenaje a estos dos queridos Papas.

El Beato Papa Juan XXIII y el Papa Juan Pablo II dejaron tras de sí legados que no sólo debemos admirar sino vivir al máximo. Ahora que celebramos su canonización, inspirémonos en sus vidas heroicas para amarnos unos a otros de manera entrañable y caminemos con nuestros hermanos y hermanas a través de las alegrías, las esperanzas y las luchas de la vida.