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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Los católicos hispanos de Chicago ofrecen sus impresiones Primero la sorpresa, después la aceptación

La noticia de que Su Santidad el Papa Benedicto XVI renunciaría a la Silla de Pedro tomó al mundo por sorpresa. En Chicago, los noticieros daban la noticia desde muy temprano por la mañana del lunes 11 de febrero. Esa misma mañana, el Cardenal Francis George emitió un comunicado en el cual afirmaba que “Él ha enseñado con claridad y misericordia lo que Dios ha revelado al mundo en Cristo; él ha conducido la fe apostólica; él ha amado a toda la gente de Dios con todo su corazón. Ahora, él ha mostrado un gran valor al decidir, después de mucha oración y examen de conciencia, renunciar a su oficina al final de este mes.”

Más tarde, ese mismo día, el Cardenal George dio una conferencia de prensa en la que expresó: “El momento es sombrío, pero también jubiloso, porque alguien que ha dedicado su vida al Señor y a la Iglesia ha tomado una decisión valiente.”

El Cardenal, quien debido a su investidura participará en el cónclave para elegir al nuevo Papa dijo: “Vamos a orar porque el Espíritu Santo nos inspire a los cardenales reunidos en el cónclave para que elijamos a un digno sucesor.”

En esa misma sesión el Cardenal se encargó de despejar muchas dudas y malentendidos. Dijo que el proceso para elegir a un nuevo Papa no era como una mesa de debate político, con cardenales discutiendo, sino que más bien había mucho silencio y oración.

Un gesto de humildad

Chicago Católico habló con el padre Marco Mercado, director del Ministerio Hispano, vía telefónica. El padre Marco nos dijo que recibió la noticia “Con muchísima sorpresa, pero al mismo tiempo creo que es un gesto de bastante humildad, de bastante fortaleza y madurez del Santo Padre. Una decisión tan fuerte, como dice él, sólo puede ser tomada a la luz de la oración y pensando, más que en su propia persona en la fortaleza de la Iglesia.”

Para el padre Marco, la decisión del Papa fue un acto de honestidad. “Yo creo que es un ejemplo” dijo, “porque él reconoce su limitación y ahora que está en plenas funciones él hace muy consciente y meditada esta decisión para el bien de la Iglesia.”

En esto coincidió el obispo Alberto Rojas, encargado del Vicariato III, “Su renuncia es un ejemplo de humildad y de tenacidad para todos nosotros” dijo el obispo, “que demuestra la calidad de ser humano que es el Papa Benedicto XVI, de tal modo, que con gran honestidad ha reconocido que ya sus fuerzas no eran suficientes para seguir guiando a la Iglesia como a él le gustaría.”

Interrogado sobre las características que según él debería tener el nuevo papa, el Obispo Rojas respondió: “Creo que este tiempo de Cuaresma es muy favorable para que todos nos unamos e intensifiquemos nuestras oraciones y sacrificios por el nuevo papa. La Iglesia necesita pastores a la manera de Cristo el Buen Pastor, líderes fuertes en la fe, humildes y amantes de su pueblo, especialmente de los pobres. Sería muy bueno que ya tuviéramos un papa del continente americano, de África, o de algún país de Asia. Pidamos a Dios, sobre todo que se haga su voluntad, y que ilumine y fortalezca a nuestro nuevo Pastor, para que siga guiando a la Iglesia con la luz y sabiduría del Espíritu Santo.”

La misma pregunta le hicimos al Obispo John Manz, quien tiene a su cargo el Vicariato IV. El Obispo Manz expresó también el deseo de que el nuevo papa provenga de uno de los países de África, América Latina o Asia. “Esos son los lugares donde la Iglesia está creciendo más. Los tres países más grandes de católicos son: Brasil, Filipinas y México. Hemos tenido bastantes papas de Italia/Europa. Sea quien sea, el papa de ahora debe tener un entendimiento personal y profundo del mundo de los pobres, que forma la mayor parte de la Iglesia.”

Al obispo Manz, como a todo el mundo, la noticia le llegó de manera inesperada. “Admiro al Papa por su honestidad y valor de tomar una decisión difícil que seguramente el creía que es para el bien de la Iglesia. Él tiene 85 años de edad y su salud está empeorando; ¿acaso una persona en esas condiciones puede guiar una iglesia universal con unos mil millones de miembros y enfrentar todas los desafíos que tiene la Iglesia en tantos diferentes países?”

“Parece que, con el favor de Dios, más o menos llegando el tiempo de la Pascua tendremos un nuevo papa. Todos sabemos que al fin y al cabo es obra del Espíritu Santo, no es un proceso político”.

Los feligreses hispanos tuvieron una reacción similar: primero la sorpresa, luego la comprensión. El Miércoles de Ceniza, el 13 de febrero, los parroquianos de San Pío en Pilsen tenían la noticia fresca todavía. “Es una persona de avanzada edad, y las responsabilidades que tiene un papa son demasiadas” dijo Luis, quien no quiso dar su apellido. “Me gustaría (que se eligiera) un papa abierto a las necesidades del pueblo católico, que conviviera más todavía con el pueblo” agregó.

Muchas de las personas interrogadas expresaron nostalgia por el Papa Juan Pablo II, quien dejó una huella indeleble en los católicos de todo el mundo. “No hay ningún papa que pueda sustituir el ministerio y el trabajo tan grande de Juan Pablo II.” Dijo Eduardo Peña. “Desafortunadamente, tanto escándalo que tenemos ahora ha dividido a la comunidad católica” agregó.

“Si él se quiere retirar porque está enfermo, está bien que se retire, no es nada polémico” dijo por su parte Rosa Sánchez.