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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Misa de acción de gracias en San Gall Las nuevas licencias de conducir son un paso adelante

Texto: Redacción Chicago Católico

El motivo de la misa en la parroquia de San Gall, el 12 de enero, era dar gracias a Dios por la aprobación de la ley que permite a inmigrantes indocumentados obtener licencias de conducir temporales. Era un momento muy emocional para activistas laicos y religiosos, hermanas y sacerdotes, convocados por la Oficina para Asuntos de Inmigrantes y Educación para los Inmigrantes de la Arquidiócesis de Chicago, un momento de compartir testimonios y experiencias.

Pero todos coincidían en una cosa: la lucha no ha terminado, hay mucho por hacer y el objetivo es una reforma migratoria integral. La aprobación de la ley por la Cámara de Representantes de Illinois fue recibida con júbilo, pero hay mucho trabajo detrás. La Iglesia católica tuvo un papel importante en la movilización en favor de la ley.

Al final de la misa, oficiada por el padre Gary Graf, de San Gall, Elena Segura, directora de la mencionada Oficina, tomó el micrófono para agradecer a todos los voluntarios que en las parroquias hicieron la labor de repartir y después enviar tarjetas en las que se demandaba a los representantes la aprobación de la propuesta de ley SB 957.

“Muchas gracias” dijo Segura a los asistentes, “hemos tenido más de 35 parroquias que han colectado 60.000 tarjetas, que han hecho miles de llamadas telefónicas. Gracias a los dreamers, que nos ayudaron con sus laptops en varias de las parroquias, que lo hicieron electrónicamente. Las hermanas, diáconos y sacerdotes que visitaron Springfield.”

“Pero acuérdense” prosiguió, “esto, como dijo el padre (Graf) es el inicio de un proceso. Dios de justicia está caminando en la jornada. La Acción Diferida era un puntito en la historia. En la Acción Diferida Obama nos sorprendió. En esta trabajamos un poco más. En el 2013 vamos a trabajar mucho más.”

Ante agentes de la Pastoral Migratoria que venían representando a varias parroquias, el padre Graff dijo: “Este es un momento por el que hemos luchado con paciencia y resistencia. Es un proceso en el que hemos aprendido de gente de diferentes procedencias y lenguajes.” Acto seguido invitó a los feligreses a compartir sus reflexiones, y el micrófono pasó de mano en mano para expresar gratitud y compartir anécdotas, historias de la larga lucha en favor de los inmigrantes sin documentos.

Laura Ocón, de Santa Rita, fue a misa con su sobrino. Ante los presentes, dijo que gracias al otorgamiento de las licencias temporales su hermana puede ir a trabajar y dejar tranquila su hijo con ella. “Tenemos esta oportunidad en las manos” dijo emocionada, “no hay que dejarla ir.”

“Estuvimos luchando con paciencia, con visión, con tolerancia” dijo Eduardo Partida, de Berwyn, “pero no hemos terminado, vamos por más”.

Alma Silva, de San Pío, miembro del grupo de Acción Social y de Pastoral Migratoria, dijo que todavía hay personas que muestran hostilidad hacia los migrantes hispanos, y compartió una anécdota de un comentario agresivo que su hija escuchó en la universidad. “Pero tenemos que seguir luchando”, concluyó.

En este sentido, el padre Graff expresó que “Nadie está solo. Aunque sienta el rechazo, es importante que sepa que la Iglesia está con nosotros”.

Un año intenso para el movimiento de inmigrantes

La aprobación de las licencias de conducir temporales fue, como dijo Segura, “un regalo de Reyes”, una buena manera de terminar un año muy activo para la Pastoral Migratoria.

El 2012 empezó con una intensa actividad de información y trabajo con los llamados dreamers católicos para ayudar a los estudiantes elegibles para el Dream Act Illinois, el programa estatal que crea un fondo privado de becas para estudiantes indocumentados, de manera que al graduarse de secundaria puedan ingresar a la universidad.

En el verano, la Acción Diferida decretada por el Presidente Obama –que daba a los jóvenes llegados sin papeles a los Estados Unidos antes de los 16 años y tienen hasta 30 años de edad autorización para permanecer en el país durante dos años, sujeto a una extensión, pero sin conferirle un estatus legal– movilizó a los agentes de la Pastoral Migratoria y a los llamados dreamers católicos, para visitar 12 parroquias de los seis vicariatos a fin de explicar en qué consistía esta decisión y para disipar muchas dudas. En total 1720 personas abarrotaron los centros parroquiales. Una siguiente fase fue implementar, junto a Caridades Católicas, grupos de asesoría legal en las parroquias para ayudar a las personas elegibles con el papeleo.

En noviembre la Oficina para Asuntos de Inmigrantes, junto a la Conferencia Católica de Illinois, y a otros grupos, se reunieron en Springfield con el fin de hacer cabildeo (lobby), para pedir a los legisladores que permitieran que los inmigrantes indocumentados puedan utilizar licencias de conducir temporales en el estado de Illinois.

La tarea fructificó, pero no termina, pues hay mucho que hacer para lograr una reforma migratoria integral. La agenda de la Oficina para Asuntos de Inmigrantes y Educación para los Inmigrantes sigue llena de actividades. “El trabajo sigue” dijo Marilú González en San Gall, mientras daba instrucciones de repartir hojas impresas con información sobre las nuevas licencias de conducir (SB 957). “Hagan copias. Tenemos que educar a la comunidad para que se preparen para cuando sea el momento de sus trámites.”