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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

La Virgen de Guadalupe une a las familias hispanas

Texto: Redacción Chicago Católico

El 12 de diciembre, en el Santuario de Maryville en Des Plaines, el olor de las rosas se volvía intenso al acercarnos al montículo de piedra que evoca el cerro de Tepeyac. En la cima, las estatuas de San Juan Diego y la Virgen de Guadalupe conmemoran uno de los momentos sagrados más importantes para los católicos mexicanos e hispanos en general.

Allí, miles de fieles depositaron ramos de rosas, como un recordatorio de aquellas que la Virgen hizo aparecer ante Juan Diego para que éste pudiera demostrar Su aparición y Su deseo de que sobre la montaña (en lo que hoy es la ciudad de México) se levantara un templo para adorarla.

La noche anterior, el 11 de diciembre, durante las mañanitas a la Virgen se encendió la antorcha de la que tomaron el fuego los fieles que volvieron con su antorcha encendida de regreso a sus parroquias. Como cada año, hubo tal cantidad de gente que el tramo de la avenida Central, en el frente del Santuario, tuvo que cerrarse al tráfico, de manera que sólo los peregrinos pudieran transitar. Hubo fuegos artificiales, danza y música al por mayor.

Este año la celebración tuvo un significado muy especial para el Santuario de Des Plaines, pues con el 2012 termina la gestión del padre Miguel A. Martínez, como director del Santuario. En enero comienza una nueva etapa bajo la dirección del padre Marco Mercado, quien es también director del Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Chicago.

La idea es que este siga siendo un espacio para reunir a la familia en oración, como el padre Marco expresó a la prensa. El 12 de diciembre, un día soleado pero con viento frío, las familias se agrupaban en torno a las santas imágenes, y la cantidad de veladoras y rosas era ya impresionante. Había personas venidas de todas partes, como el matrimonio de Francisco Claseca y Gisela Torres, que llegaron con su niño Anthony. Ellos venían de la parroquia de Sta. Colette, en Rolling Meadows. Francisco apenas había salido de trabajar, pasó por su familia y llegó al santuario. ¿Qué es lo que los hace venir? Les preguntamos. “Somos católicos” respondió Francisco, “toda mi familia es católica. Venimos acá a darle gracias a la Virgen.”

La señora Sandra García vive en Des Plaines, vive a diez minutos del Santuario. “Asisto aquí al Cerrito a misa cada ocho días” nos explicó. “Yo le pido a la Virgen, vengo a pagar mandas.” Sobre la fiesta anual a la Virgen Morena, doña Sandra comentó: “Cada vez está creciendo más. Cada año viene más gente, hay más peregrinaciones.”

Conforme avanzaba la tarde y el viento empezaba a soplar frío, comenzaba a llegar más y más gente. En el camino encontramos a María Martínez y Doris Clemente, que venían de la parroquia San José, en Round Lake. Esta fue la primera vez que Doris visitó el Santuario. “Esto es muy bonito” expresó, “une a las familias y hace recordar muchas cosas especiales de alguien que está en el cielo cuidándonos y es una manera de honrarla aquí en la tierra.”