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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Una oportunidad para los jóvenes inmigrantes

Texto: Redacción Chicago Católico

La declaración de la Acción Diferida por parte del presidente Obama, que da a jóvenes llegados sin papeles a los Estados Unidos antes de los 16 años y tienen hasta 30 años de edad autorización para permanecer en el país durante dos años, sujeto a una extensión, pero sin conferirle un estatus legal, entró en efecto el 15 de agosto.

Se calcula que esta decisión beneficiará a 1.2 millones de jóvenes en el país, que se ven impedidos de estudiar una carrera o trabajar debido a su estatus migratorio. De estos jóvenes, sólo uno de cada veinte asiste a la universidad, pues la secundaria a menudo es el límite para quienes fueron traídos a este país por sus padres siendo menores de edad.

La Oficina para Asuntos del Inmigrante de la Arquidiócesis de Chicago ha trabajado de manera intensiva con los llamados dreamers católicos, en el proceso de informar y despejar dudas a las personas elegibles. “Lo que queremos sobre todo es que no sean víctimas de fraude, que no se dejen engañar” dijo Marilú González coordinadora de educación para asuntos del inmigrante, a propósito de las personas sin escrúpulos que han prometido tramitar los papeles a cambio de hasta seis mil dólares, prometiendo a los jóvenes que entrarán a una lista preferencial y sus papeles serán tramitados más rápido.

“Otro punto de desinformación” dijo González, “es que muchos pensaron que el 15 de agosto era la fecha límite, cuando en verdad es la fecha en que se abren los trámites y no hay fecha límite.”

Por esta razón, del 18 de junio al 5 de agosto, agentes de la Pastoral Migratoria, con el apoyo de los dreamers católicos visitaron 12 parroquias de los seis vicariatos para informar a los jóvenes y a sus padres en qué consiste la Acción Diferida y quiénes son elegibles.

En total 1720 personas abarrotaron los salones de las parroquias, expresando sus dudas a los abogados y otros expositores. Chicago Católico asistió a la parroquia de Santa Inés de Bohemia en La Villita, la noche del 31 de julio y el lleno era asombroso. Marilú recomendaba a los muchachos que comenzaran a juntar pruebas de su presencia física en el país y que comenzaran a traducir sus papeles. Pero sobre todo, una recomendación fue repetida esa noche, “no se apresuren” a hacer el trámite.

En esto coincide William Becerra, organizador pastoral de la misma oficina: “La ansiedad más grande que he encontrado es la prisa que hay.”

“Lo que hemos estado diciendo en las sesiones de información es ‘háganlo bien’, de manera inteligente” agrega Becerra “queremos que entiendan todos los requisitos y que reúnan suficiente documentación. Si tienen un tipo de duda, es mejor esperar.”

Después de la avalancha de personas que asistieron a Navy Pier el 15 de agosto en busca de ayuda para tramitar su documentación y acogerse a la Acción Diferida (se calcula entre 11 mil y 13 mil personas), quedó clara la necesidad de organizar los esfuerzos para evitar el desbordamiento.

Prácticamente todas las agrupaciones que ofrecen ayuda e información se han visto saturadas, sean los consulados de los países de origen de los solicitantes o las organizaciones sin fines de lucro. En la Arquidiócesis, los teléfonos de la Oficina de Asuntos para Inmigrantes están saturados de mensajes de personas que piden información.

El siguiente paso para esta oficina es ofrecer servicios legales a los jóvenes, y se prepara una colaboración con Caridades Católicas para llevar asesoría a puntos estratégicos de los vicariatos.

La inquietud ante un proceso que implica salir de las sombras y entregar información delicada a una agencia de gobierno ha despertado fuertes dudas entre la comunidad hispana, sobre todo por la incertidumbre de esta medida, cuyo futuro depende del clima político. “Es un temor fundado” dice William Becerra, “porque obviamente la comunidad migrante se siente más vulnerable. La Oficina de Inmigración aclaró en su página de Internet que esa información no va a ser compartida. Sin embargo, si el joven tiene en proceso alguna investigación por orden de Inmigración, esa información se va a compartir. Por eso es vital que si hay algún tipo de dudas en la elegibilidad de los chavos, o sobre algo que pasó en el pasado con la policía, una condena, es mejor asegurarse.”

Pero en términos generales, la Acción Diferida ha sido vista como un paso adelante. “Esto, aunque no soluciona de manera permanente el problema, sí crea la oportunidad de que los jóvenes puedan integrarse a una actividad laboral” dice Becerra, “que puedan conseguir licencia de conducir, esto es algo que han estado esperando por mucho tiempo y hay un poco de ansiedad.”

Como Marilú González expresó en la reunión de Santa Inés, la medida “es un curita” en el sistema de migración. “Hay que seguir luchando por el Dream Act.”