Más niños hispanos en las escuelas católicas
Las familias hispanas consideran cada vez más la opción de una educación católica para sus hijos. A menudo el obstáculo es el temor a que este tipo de educación sea muy cara. “Es allí es donde los padres que tienen hijos en escuelas católicas son nuestros mejores aliados” dice Juana Sánchez, “al compartir sus experiencias personales con otros padres que piensan que no pueden pagar porque cuesta mucho. Las escuelas en muchos casos ofrecen becas.”
Sánchez es consultora de la campaña Catholic School Advantage (CSA) de la Arquidiócesis de Chicago en colaboración con la Universidad de Notre Dame. La campaña tiene el fin de promover la educación escolar católica entre la población latina e incrementar las inscripciones de este grupo.
Los resultados de la campaña empiezan a ser visibles en las 15 escuelas de la Arquidiócesis de Chicago en las que se aplicó el programa: En el ciclo escolar 2011-12 el número de estudiantes hispanos creció de 11,618 (18.7% del total de la población estudiantil) a 11,796 (19.1% del total de la población estudiantil), es decir, 178 estudiantes hispanos.
Los resultados del ciclo 2012-2013, que abarcan 13 nuevas escuelas incorporadas al programa, serán dados a conocer en octubre.
La campaña CSA surgió a partir de la publicación de un reporte del Grupo de Trabajo de la Universidad de Notre Dame en enero de 2010, que señala: “Sólo un 3% de padres de familias latinas inscriben a sus hijos en escuelas católicas. A la vez, hay casi 700,000 bancas vacías en las escuelas católicas en el país, lo cual representa una enorme oportunidad para proveer una alternativa de educación católica para la comunidad latina.”
El citado reporte encontró que los latinos que asisten a escuelas católicas tienen un 42% más de probabilidad de terminar la preparatoria y 2.5 veces más probabilidades de graduarse de la universidad que otros estudiantes en escuelas públicas.
La campaña abarca diversas estrategias, basadas en su mayoría en el contacto directo, que los mismos padres de familia que tienen hijos en escuelas católicas la recomienden. “Sabemos que el gran valor es tener un padre que sabe del valor de una educación católica” dice Sánchez, “y puede influir en otros padres en reconocer ese valor. Es allí donde hemos tenido el mayor éxito, cuando los mismos padres toman la iniciativa de decir ‘yo estoy contento con la educación católica, mi hijo se está superando y quiero compartir esa ventaja con otros padres’. Entonces son ellos los que a raíz de eso se presentan en las misas y hablan con otros padres de familia en las parroquias después de misa, o en los parques, en toda la comunidad.”
A los padres de familia que colaboran activamente con este programa se les llama “madrinas” y “padrinos”, se les ofrece una capacitación que les permite ir a platicar con otros adultos de la comunidad. Es a raíz de estas recomendaciones que se ha visto un incremento en las inscripciones de niños latinos. “Algunos padres no saben la diferencia entre una escuela pública, una escuela privada y una escuela católica” dice Sánchez, quien agregó que los padrinos y madrinas despejan dudas, de manera que los padres que aprenden las diferencias las comparten con otros padres. “Así se va dando la cadena” dice Sánchez. “El mensaje clave es: no pierdan la oportunidad de preguntar” agrega. “Que sepan un poco más lo que es la educación católica.”
La campaña CSA ha sido aplicada hasta ahora en 250 escuelas católicas de la diócesis de Brooklyn y las arquidiócesis de Chicago, Nueva York, Los Ángeles y San Antonio.



