“Chicago me dio muchas tablas” El Arzobispo Gustavo García-Siller habla con Chicago Católico
Hace poco más de año y medio que el entonces obispo Gustavo García- Siller, a cargo del Vicariato V de la Arquidiócesis de Chicago, fue llamado por el Papa a servir como Arzobispo de la Arquidiócesis de San Antonio, Texas. La noticia creó sentimientos encontrados entre los feligreses de Chicago. Por una parte, la alegría de verlo emprender una nueva etapa de servicio pastoral, de subir los peldaños de la jerarquía católica; por otro, la tristeza de ver partir a un incansable defensor de los derechos del inmigrante y la justicia social. “Se les está dando un pastor de espiritualidad excepcional y de integridad de corazón”, dijo entonces el Cardenal Francis George.
Este 24 de agosto, el Arzobispo Gustavo García-Siller vendrá a Chicago a recibir el Premio Juan XXIII en la 14 Noche de Gala. Al Arzobispo, este premio le resulta importante por varias razones. Una, porque, aunque durante su estancia en Chicago recibió muchos reconocimientos, este en particular es entregado por el Ministerio Hispano. Otra, porque el galardón lleva el nombre de un Papa muy especial.
Desde su oficina en San Antonio, el Arzobispo nos lo explica vía telefónica. “Juan XXIII es muy significativo en la historia de la Iglesia porque él fue conocido como ‘el Papa bueno’ el Papa de la gente, y el que instrumentó el Vaticano II. Fue él quien lo abrió. Ya el que cargó con el proceso y la conclusión fue Paulo VI, pero el que lo abrió fue Juan XXIII. Entonces, yo me identifico mucho con esa visión que él tuvo, de que había que abrir las puertas, de que la Iglesia tenía que abrir las ventanas. Dejar que hubiera un diálogo con el mundo. La Iglesia abriéndose, compartiendo su ser y luego escuchar lo que el mundo también dice. Es como la experiencia del pentecostés.”
Un paso adelante
Aprovechando la gentileza del Arzobispo Gustavo, que hizo un lugar en su agenda para platicar con Chicago Católico desde San Antonio, quisimos saber cómo fue recibida en su arquidiócesis la noticia de la Acción Diferida del presidente Obama, que hace a jóvenes menores de 30 años, traídos al país antes de los 16 años, elegibles para trabajar y estudiar por dos años.
El Arzobispo considera la medida algo muy positivo, pues renueva el entusiasmo de grupos que han venido trabajando por mucho tiempo. Sin embargo, agregó: “Te voy a decir que así como está es un primer paso, y muy pequeño. Es bueno, pero muy pequeño, porque es por dos años, si alguien quiere estudiar toda la universidad, pues son cuatro años. Críticamente, de muchas formas es limitado, mas es un paso adelante y hay que aprovecharlo. Pero quién sabe, como no es ley, en cualquier rato puede cambiar, esa es otra limitación. Pero hay que aprovecharlo.”
Le preguntamos por el siguiente paso, si se redoblarán esfuerzos por la aprobación del Dream Act. “Hay que seguirle” dice. “Si los tomamos en serio y pedimos corresponsabilidad a las autoridades que lo han propuesto, entonces puede ser que podamos seguir abriendo camino a lo que es formalmente el Dream Act.”
Fueron siete años intensos los que el Arzobispo Gustavo pasó como obispo auxiliar del Vicariato V de la Arquidiócesis de Chicago, de abril de 2003 a noviembre de 2010. “Chicago me dio muchas tablas, me dio muchos elementos de lo que es ser pastor, líder de la Iglesia católica, no nada más el Vicariato V, porque el Cardenal George nos invitó –y sigue invitando a los obispos actualmente– a participar a nivel de toda la arquidiócesis, aunque tengan una vicaría. (Participé) con algunos proyectos a nivel amplio, en un tiempo con el padre Claudio Díaz en otro tiempo con el padre Marco Mercado (directores de la Oficina para Católicos Hispanos).”
La nueva evangelización
En la conversación, preguntamos también al Arzobispo sobre lo que significó para él el cambio de puesto. “Es muy diferente tener una vicaría que ser el responsable final de toda una arquidiócesis” dijo. “Entonces la responsabilidad, el sentido de visión, de escuchar, pide un arte. Tengo 173 parroquias y ya he podido visitar 139. Entonces, eso me ha dado una visión. Desde que llegué he estado visitando las comunidades. Algunas son muy rurales, están muy lejos, porque Texas es muy grande, tenemos mucha geografía que cubrir. Pero ha sido bastante positivo, la gente me ha recibido muy bien. He conectado muy bien con religiosas, religiosos, diáconos permanentes, laicos. Hemos podido trabajar muy a gusto este año y medio.”
En este punto, quisimos saber cuáles son los principales desafíos de la comunidad católica hispana en San Antonio. “La evangelización es el más fuerte” respondió. “Otro es fomentar las vocaciones locales, no nada más anglosajonas, y principalmente latinas, es un reto muy fuerte. También es la educación en general.” El Arzobispo hizo hincapié en el desempleo y en la pobreza como las situaciones que reflejan la realidad de mucha gente.
En la conversación recordamos al arzobispo que cuando fue obispo en el Vicariato V puso mucho énfasis en la formación de líderes. “Aquí (en San Antonio) es urgente –dijo–. Hemos lanzado un proceso de un año y tres meses para formular las prioridades de la arquidiócesis. En todas las reuniones de escucha que hemos tenido –han sido ocho, nos faltan como otras ocho, a través de la Arquidiócesis vamos a diferentes lugares–, sale el punto de la formación de líderes. Esperemos, tan pronto como terminemos en la primavera este proceso de planeación o de visión, poder implementar la formación de líderes a nivel más formal. Ya estamos creando la infraestructura para ello.”
Un momento histórico
Para el Arzobispo Gustavo García-Siller, vivimos un momento importante en la historia de la Iglesia católica. Evocó nuevamente la figura de Juan XXIII, que abrió el camino al Vaticano II en 1959, cuyas reuniones se extendieron hasta 1965. “Ya estamos celebrando casi 50 años” dijo. “No ha habido otro Vaticano II porque fue muy radical, de mucha fuerza, mucha visión. Pero ahora, esta Noche de Gala coincide con el lanzamiento del Papa Benedicto de la Nueva Evangelización, que va a celebrar el sínodo en octubre. Va a venir una nueva oleada del espíritu. No exactamente igual al Vaticano II, porque no hay que compararlo. Pero así como aquel momento fue muy fuerte en la Iglesia, ahora el Papa Benedicto XVI nos reta a la nueva evangelización. Porque los obispos de ahora, si queremos hacer la diferencia, ésta va a tener que ser en la nueva evangelización.”
El Arzobispo Gustavo enfatiza: “Estamos en un momento histórico que nos va a abrir muchas esperanzas, para la Iglesia católica y para el mundo.”
Por lo pronto, este 24 de agosto el Arzobispo volverá a su querido Chicago. “Una frase que yo les dije alguna vez allá fue que yo descubrí el sentido de casa, de hogar, de la Arquidiócesis de Chicago. Entonces terminé diciéndoles: ‘Mientras exista un corazón en mi, ustedes encontrarán un lugar’ Y se los repito. Ya no estoy en Chicago, pero mientras exista un lugar en mi, ustedes encontrarán un lugar.”



