Advertisements ad

Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

El homicidio y la violencia en Chicago

Alicia Juárez - García

Oficina de Justicia Racial

Es alarmante la cantidad de personas, en su mayoría jóvenes, que han perdido la vida por causa de la violencia en nuestra ciudad. Todavía no comenzamos el verano y el número de homicidios en Chicago ha incrementado por lo menos un 53% desde enero.

Este es un problema mayor en las comunidades de color (minorías), como las comunidades latinas y afroamericanas.

Pero este último punto no es lo único que me molesta sino la falta de atención que los medios de comunicación en inglés demuestran al cubrir los casos de homicidios en la comunidad latina.

Es muy importante tomarse un tiempo para reflexionar sobre estas dos realidades. ¿Por qué existen? Y mejor aún, ¿qué puede hacer uno para mejorar la situación para nuestras familias y comunidad?

La primera pregunta, ¿por qué existen? Pues una de las más grandes necesidades en estas dos comunidades, latina y afro-americana, es la carencia de programas después de clase disponibles para la juventud. Aunque en ambas comunidades existen alguna que otra escuela que se esfuerza en proveer estos programas, ya sean deportivos o colegiales, muchos de estos programas están limitados a los estudiantes de ‘x’ escuela que en realidad llega ser un pequeño porcentaje de la juventud en ‘x’ comunidad. En comparación a otras comunidades con más recursos económicos y espaciales, las comunidades con estos problemas de violencia y homicidios no cuentan con los programas de recreación que los parques de aquellas comunidades ofrecen a las familias.

Pero hay que regresar al punto de la escasez con que los medios de comunicación en inglés cubren las noticias sobre los casos de homicidio en las comunidades latinas. Esto causa dos problemas, el primero que fomenta la idea de que las comunidades afro-americanas son más violentas que las latinas y segundo que el problema en las comunidades latinas no es tan grave.

Estas dos suposiciones únicamente aumentan los prejuicios y el racismo hacia las comunidades afro-americanas y nos impide ver la gravedad de este problema en las comunidades latinas. Nosotros como católicos tenemos que estar consientes del tipo de dinámica que sucede al dejarnos influenciar por este tipo de dinámica al que estamos expuestos en esta sociedad. Como católicos tenemos el deber de encontrar la manera de permanecer en el amor de Dios. Si estudiamos un poco las dos situaciones de ambas comunidades podremos llegar a ver que ambas carecen de los mismos servicios y sufren de la misma manera. Este tipo de igualdad nos ayuda a ver a las dos comunidades más en el sentido de ser parte de una familia como hijos de un mismo Dios.

Es muy importante formar este concepto de hermandad entre ambas comunidades y entre nuestras familias para poder abrirnos más y colaborar hacia una solución a los problemas de la violencia y homicidio que plagan a las comunidades. También es importante que nuestra juventud escuche más sobre la importancia de ver a la comunidad afroamericana como hermanos en vez de enemigos. Vernos como enemigos no soluciona nada, al contrario, empeora la situación.

Pero ya que tocamos el tema de la carencia de programas en nuestras comunidades latinas. ¿Qué puede hacer uno sobre este problema? La respuesta no es fácil, pero uno puede ser parte de la solución. Primeramente, usted tiene que involucrarse más en la vida de sus hijos y acudir con alguna organización que pueda prestarse a patrocinar o facilitar algún programa de recreación para la juventud en su comunidad o iglesia. Uno no tiene que tener mucho dinero, ni esto tiene que ser motivo de desilusión. Pero uno tiene que tener muchas ganas de hacer algo por nuestra juventud.

Platique con otros padres de familia que comparten el mismo deseo de tener un programa de recreación para sus hijos. Hablen con el personal de la escuela de sus hijos y pregunten si existen programas para el verano o si pueden crear un programa con la ayuda de otros padres de familia. Pregunten en la iglesia si tienen programas de verano para sus hijos y si no tienen, si existe una posibilidad de crear algún programa o campamento de verano con la ayuda voluntaria de otros padres de familia. O quizás el parque cerca de su casa tenga programas de verano.

Lo importante es que usted se tiene que involucrarse más en la vida de sus hijos, en participar más en los eventos de la vida de su hijo/a. ¡Si esto no es fácil!, pero no es imposible y requiere hacer sacrificios como padre/madre de familia. Sus hijos son su tesoro y el bienestar de ellos esta en sus manos. Gracias.