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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

La Posada Arquidiocesana celebró su 25 aniversario

Texto: Julio A. Rangel

Cada diciembre, los devotos católicos en México escenifican el peregrinar de María y José en busca de un techo donde dar a luz al Redentor. Esta escenificación son las posadas, una fiesta popular que une a la familia en oración y reflexión, pero también en el regocijo: dulces, tamales y piñata siempre aparecen como un triunfo de la vida sobre las penurias que pasaron los Caminantes antes de encontrar abrigo.

Este año, la Posada Arquidiocesana que convoca a los católicos hispanos de toda la arquidiócesis en la Catedral del Santo Nombre fue algo especial, pues cumplió 25 años de celebrarse en Chicago. Como cada año, los autobuses de varias parroquias se estacionaron fuera y alrededor de la catedral, en tanto otras personas llegaban caminando en peregrinación.

El flujo de personas era impresionante, mientras en el estacionamiento frente a catedral se preparaban las piñatas, el chocolate y los tamales, dentro de la iglesia el cardenal Francis George llegó para cerrar el inicio de la novena con unas palabras a la feligresía hispana. El Cardenal resaltó la importancia de celebraciones como ésta y llamó a desafiar las trampas del consumismo y el desmedido materialismo con que la gente quiere llenar el vacío de sus vidas. Dijo que las relaciones importantes de nuestras vidas (los hijos, los cónyuges) demandan tiempo, y que de igual modo los fieles católicos deben dedicar tiempo a cultivar su fe.

Las palabras del cardenal George hicieron eco en una catedral llena de gente. El padre Marco Mercado estaba radiante.

— ¿Está contento con la experiencia de hoy? —le preguntamos al padre Mercado al final de la celebración.

—Muy contento —respondió—, porque no solamente había ahora unas 1,400 personas en la catedral, sino que se transmitió el mensaje por radio y televisión para recordarle a toda la comunidad el verdadero sentido de la Navidad, que es Jesucristo Nuestro Señor. El Cardenal, en un artículo reciente, habla precisamente del peligro de desviarse por otros caminos y perder el sentido, el foco de lo que es nuestra tradición, nuestra fe. Yo esta noche estoy muy contento porque reagrupamos el sentido de la tradición de la novena de Navidad, de la Posada y de una manera muy especial también logramos mandarlo a través de los medios de comunicación. El hecho de que el Cardenal haya estado presente es un gran símbolo en los 25 años de la posada.

El padre Marco es director de la Oficina del Ministerio Hispano, encargada de organizar la posada desde hace tres años. Esto implica un gran esfuerzo de coordinación desde muchos meses antes.

—Me da mucho poder decirte que el día de hoy el 80 por ciento de las parroquias hispanas, es decir casi 90 parroquias, tiene sus propias posadas —afirma con orgullo—. O sea, que la mayoría de la gente que hoy vimos aquí es gente que no viene de nuestras parroquias, es gente que escuchó el mensaje en la radio, lo leyó en el periódico y vino a celebrar. Pero además, miles y miles están en nuestras parroquias celebrando la novena de Navidad. Así que esto es trabajo de todo un año para contactar con medios de comunicación, con organizaciones, para llegar a aquellos que normalmente no vienen a nuestras iglesias, que son los que estamos buscando para recordarles que esta es su casa, esta es su Iglesia y que estamos esperándolos con los brazos abiertos.

La tradición se fortalece

La Posada Arquidiocesana es, desde hace 25 años, una celebración de unidad para los católicos hispanos en Chicago. Desde aquel 1987 cuando, en el seno del caucus hispano surgió la inquietud de celebrar esta tradición que une a los migrantes hispanos con su tierra de origen, la posada es un centro de reunión que no para de crecer.

—Esta vez—comenta el padre Marco—, a diferencia de otros años, en lugar de invitar a que las parroquias manden gente, hemos apoyado a las parroquias para que ellos hagan sus propias posadas y nosotros tratar de llegar por los medios de comunicación no nuestros, externos, a todos aquellos que a lo mejor no saben a donde ir, o no tienen parroquia, que vengan a celebrar con nosotros y que aquí se conecten nuevamente con sus parroquias.

Este mensaje conecta con ellos de manera especial, pues millones de migrantes han vivido la experiencia de peregrinar a una tierra extranjera en busca de abrigo; han, por así decirlo, pedido posada. Hace 5 años, Chicago Católico publicó en sus páginas un artículo para conmemorar las dos primeras décadas de la posada. En aquella ocasión, el padre Donald Headley nos comentó que la idea de organizar la posada en Chicago surgió de la inquietud que la población hispana experimentaba entonces. En 1986 se había decretado una amnistía que regularizaba a muchos migrantes sin papeles, aunque muchos no lograron acogerse a ella. “La gente se reunió en ese momento”, nos dijo el padre Headley, “diciendo que necesitábamos algo para celebrar la cultura y la historia de la comunidad. No solamente de afuera, sino la gente que está ahora acá, su historia dentro de la ciudad de Chicago. La celebración de las posadas salió de esa inquietud.”

La Posada Arquidiocesana llega a su 25 aniversario fortalecida, como pudo verse esa noche en Catedral, renovada con gente joven, deseosa de reencontrar sus tradiciones.