Semana Nacional de Migración 2012 8 de enero del 2012 (Epifanía del Señor)
“¡Levántate y brilla, Jerusalén! Que ha llegado tu luz y la Gloria del Señor amaneció sobre ti”. (Isaías 60, 1)
Estas palabras de esperanza del profeta Isaías hablan a un pueblo que ha enfrentado dificultades durante mucho tiempo y que busca la esperanza en la oscuridad. Nosotros, los Obispos Católicos de Illinois, ahora que estamos a las puertas de un nuevo año, intentamos ofrecer la misma voz de esperanza a otro pueblo en lucha: las familias inmigrantes.
El hecho de que haya 11 millones de hombres, mujeres y niños en nuestro país, que viven en las sombras y tienen miedo de que su familia sea separada a causa de la deportación es prueba de que nuestro actual sistema tiene fallas importantes y de que nuestras políticas de inmigración han fracasado. Oremos para que en este Año Nuevo podamos reconocer la necesidad de una reforma migratoria integral que respete el imperio de la ley, pero que también asegure que se aplique la ley de manera justa y compasiva a las familias de inmigrantes que viven entre nosotros y que necesitan de nuestra ayuda.
Por lo anterior, ¡cuán apropiado resulta que celebremos la Semana Nacional de Migración (8 al 14 de enero) comenzando con la fiesta de la Epifanía de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo! Al igual que el viaje que hicieron los Reyes Magos siguiendo a la estrella hasta la Fuente de la esperanza, del amor y de la libertad encontrada en el Santo Niño que yacía acostado en un pesebre de Belén, muchas familias también se encuentran en una travesía en busca de la esperanza en un nuevo país. Estas familias buscan un lugar donde encontrar seguridad económica, emocional, física y espiritual, anhelando esas cosas que son necesarias para vivir con dignidad humana: un trabajo productivo y un salario justo, alimentación, vivienda, educación, salud y protección a su persona, cosas que con demasiada frecuencia están fuera de su alcance en su tierra natal. Por desgracia, bajo el actual sistema de inmigración en nuestro país, somos testigos de la trágica separación de muchas de estas familias. Sus esperanzas se transforman en desesperación. Pero esto no tiene por qué seguir siendo así, debemos tratar de acompañar a estas familias en su camino y apoyarlas en sus esperanzas. Debemos hacer esto porque las esperanzas que tienen para sí mismos y para sus familias son también las nuestras.
Durante los próximos meses, cada diócesis católica de Illinois compartirá historias de familias inmigrantes que son miembros de nuestras parroquias y comunidades. En ellas nos contarán sus experiencias de dificultades vividas en el pasado y en el presente, así como sus éxitos y esperanzas para el futuro. Estas historias se difundirán en los periódicos diocesanos, en los boletines parroquiales y en el sitio web de la Conferencia Católica de Illinois (www.catholicconferenceofillinois. org), así como en otras fuentes. Por favor tómese un tiempo para leer sus historias e informarse sobre los temas de inmigración que afectan de manera significativa a sus vecinos y compañeros feligreses.
Hacemos un llamado a todos los católicos y a las personas de fe en Illinois para que oren por estas familias y para que se conviertan en esas epifanías: manifestaciones del Cristo interno que antes estaban ocultas y que ahora revelan a los demás la profunda compasión de Cristo a través de nuestros esfuerzos individuales y colectivos para dar esperanza y apoyo a las familias inmigrantes y para abogar por una reforma integral de las leyes de inmigración de nuestra nación.
Los Obispos Católicos de Illinois
- Su Eminencia Cardenal Francis George, O.M.I.
Arquidiócesis de Chicago - Reverendísimo Thomas G. Doran
Diócesis de Rockford - Reverendísimo Daniel R. Jenky, C.S.C.
Diócesis de Peoria - Reverendísimo Edward K. Braxton
Diócesis de Belleville - Reverendísimo Thomas John Paprocki
Diócesis de Springfield - Reverendísimo R. Daniel Conlon
Diócesis de Joliet




