Hermanos en la familia de Dios y medio siglo de fe
La organización católica fundada en 1960 fue clave en el desarrollo del ministerio hispano de la Arquidiócesis de Chicago.
Medio siglo después de existencia, el movimiento apostólico de Los Hermanos (que luego integró a las Hermanas) en la familia de Dios sigue abriendo puertas con entusiasmo, energía y entrega de servicio al todopoderoso y a su pueblo.
La fundación de esta agrupación católica data de 1960, cuando surgió la necesidad de formación cristiana en el grupo “Los Caballeros de San Juan” en Chicago.
“Poco después de su fundación surgió la necesidad de organizar misas en español dado el crecimiento de la población católica hispana y nos dimos a la tarea de tocar las puertas de las parroquias de la Arquidiócesis con feligreses hispanos”, dijo Gilberto Cintrón, quien integró el grupo en 1965.
Ante este dilema, los laicos Jesús Rodríguez y Juan Sierra, fundadores y los Hermanos César Rivera y Gabino Moyet, entre otros, buscaron una solución en conjunto para remediar esta situación.
Luego de un análisis exhaustivo acordaron que debía ofrecerse un Curso de formación religiosa para adultos. Fue así que el padre Leo Mahon y las Hermanas María de la Cruz y Rose Clare redactaron el libro de 10 lecciones de religión que sirvió de guía para los mencionados cursos. El padre Donald Headley fue una pieza instrumental en este proceso.
A partir de entonces el grupo de Hermanos extendió los cursos por distintas partes de la ciudad y recogieron tantos frutos que lo impartieron en Panamá y en otros países de Latinoamérica.
De acuerdo con Cintrón, el grupo contó con el apoyo decidido del cardenal Mayer, Mahon y el padre Headley, quien impartió el curso en Panamá, entre otros sacerdotes. En torno a la organización se reunieron unas 200 personas, afirmó.
El nombre de Hermanos en la Familia de Dios fue dado por el primer grupo de hermanos, luego de un cuidadoso examen y discusión. Cintrón cuenta que al tiempo que se seguían un proceso de formación religiosa para emprender con mayor efectividad su misión evangelizadora, iban de puerta en puerta de las parroquias de Chicago para hablarles a los párrocos de la necesidad de establecer misas en español.
“En algunas parroquias nos cerraban las puertas y otras nos dieron la bienvenida. Pero al final nada detuvo a este movimiento que fue aceptado por el cardenal Mayer como un grupo laico que profesaba la fe.
¡Y las Hermanas también!
Como se mencionó más arriba, un grupo de Hermanas estuvo involucrado desde el inicio en la formación de esta agrupación, sin pertenecer formalmente a ella.
De hecho, las Hermanas asistían todos los lunes a las clases de Formación cristiana. En febrero de 1983, se acordó por la Junta Central permitir a las Hermanas formar parte del grupo si así lo deseaban. De esta manera se creó inmediatamente el Comité para estudiar, dialogar y acordar qué enmiendas eran necesarias y qué habría que añadísele para que cubriera los requerimientos para hacer de las candidatas miembros de grupo.
En ese sentido, el Comité de Enmiendas acordó que era necesario formular un nuevo artículo de la Carta Constitutiva y reformar algunos párrafos para incluir a las Hermanas. Fue entonces que pasó a llamarse “Hermanos y Hermanas en la Familia de Dios”.
Cintrón, quien entonces era el Presidente de la organización, califica la llegada de las Hermanas de “una transfusión de gracia” al grupo. “El grupo necesitaba de la fuerza y dedicación de las Hermanas. Al principio hubo un rechazo a este grupo, pero al final venció la razón y la justicia”, dijo.
Una cantera del diaconado
Desde el principio del surgimiento del programa de Diaconado Permanente de la Arquidiócesis de Chicago, los Hermanos han sido una pieza importante en esta iniciativa.
A finales de 1969, cuando por primera vez este programa fue presentado a los Hermanos en la Familia de Dios por el entonces director espiritual del Grupo, el padre John Ring, se marcó una etapa importante en el salto de miembros del grupo a las filas del diaconado.
Luego de aquella presentación, muchos de los Hermanos realizaron los estudios correspondientes y fueron ordenados diáconos permanentes para la Arquidiócesis de Chicago el 10 de diciembre de 1972, dijo por su parte Alejandro López, actual Presidente.
Los nuevos diáconos procedentes de la agrupación de Los Hermanos fueron los primeros pilares de muchos más que se ordenaron en años más tarde.
“Hoy siguen estudiando con el mismo empeño, el entusiasmo y la misma entrega para servirle a Dios y a su Pueblo. Seguimos con la misma meta y misión de hace 50 años”, concluyó.
Cintrón reconoce que el grupo actualmente no es tan grande como lo era durante su fundación y lanza una invitación a la comunidad católica a sumarse a la iniciativa. Sin embargo, sus actuales miembros viven el orgullo de mantener “las raíces y la fe que sirvieron de cimiento” a la agrupación.



