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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Evangelizar a través de la música

Texto: Jorge Mederos, Colaborador

Desde muy joven Carlos Salmerón soñó en su México natal con evangelizar por medio de la música. Gran parte de ese sueño se está cumpliendo en Chicago.

Han transcurrido 20 años desde su llegada desde Michoacán, después de haber estudiado en el seminario y haber cursado un año en el conservatorio de música sacra de Guadalajara, Jalisco. En Chicago obtuvo dos maestrías en teología y biblia y aunque nunca se ordenó como sacerdote su trabajo como laico lo tiene muy ligado a la vida diaria de la iglesia católica.

“La música ha sido mi pasión y para mi es un llamado, una vocación”, dijo Carlos al ser entrevistado por El Chicago Católico para hablar de la “Academia de Música Las Bellas Artes” que inició hace poco más de un mes en el ex convento de la parroquia Siete Santos Fundadores (Seven Holy Founders), en Calumet Park.

Todos los lunes en horas de la tarde resuenan en las paredes del ex convento ubicado en el 12420 S. de la calle Ada St., en el Vicariato VI, las notas musicales y el solfeo a cargo de los estudiantes de lo que puede ser en el futuro el primer conservatorio de música sacra de Chicago.

“Es un proyecto que comienza después de haber sido contemplado y consultado con mi Obispo, durante años”, dijo Carlos, quien ha trabajado durante 8 años como coordinador del Ministerio Hispano en el Vicariato, bajo la guía del Obispo Joseph N. Perry.

“Siempre me inquietó la falta de educación de nuestra comunidad sobre la música y el culto divino, sobre el papel de la música sacra en nuestra vida de fe. Como hispanos tenemos una gran riqueza cultural de música sacra pero desgraciadamente eso no se aprovecha y no se explota al máximo en los Estados Unidos”, dijo.

Por su experiencia pudo comprobar que en casi todas las parroquias de Chicago donde se celebra misa en español solamente se utilizan “dos o tres cantos y en lugar de ayudar a sentir la novedad de lo que celebramos, se vuelve monótono”.

Según Carlos, lo mismo le ha ocurrido al Obispo Perry, quien siempre escucha los mismos cantos cuando va a celebrar Confirmaciones. “Parecería que los líderes no creyeran en la gran riqueza musical de la comunidad hispana”.

Es por eso que después de probar varias veces hace ya más de cinco años con talleres de Música y Liturgia en el Vicariato y otras parroquias de la Arquidiócesis de Chicago, Carlos llegó a la conclusión de que se necesitaba algo más para orientar a los líderes de música y coros de las parroquias.

Futuro conservatorio musical

“Había que fomentar la cultura, enseñarles a escoger la música apropiada para la liturgia; en consulta con el Obispo concluimos que había que darles algo más estable y sistemático, traer músico profesionales y que sepan disfrutar de la enseñanza y aprendizaje de sus alumnos”, agregó.

Carlos se extraña que en una Arquidiócesis tan importante como la de Chicago no haya por lo menos un conservatorio de música sacra católica como existen en la mayoría de las diócesis mexicanas, dedicados exclusivamente a educar a los futuros líderes en el culto y la música sacra católica.

Chicago necesita uno, pero como todo gran proyecto grande y ambicioso necesita mucha planificación y recursos, el primer paso ha sido la creación de esta academia donde se comienza por la teoría de la música y el solfeo, para avanzar luego hacia la historia de la música sacra y la composición.

En teoría de la música hay 16 alumnos y 10 en guitarra, entre ellos un niño de tan solo 5 años. Más adelante se podrá aprender flauta, piano, vocalización y canto, órgano, batería, marimba y mucho más.

“Al pequeño se le consiguió guitarra chiquita, acorde con su tamaño, y ya agarró el ritmo”, dijo el orgulloso profesor.

Todos los alumnos hablan español porque el grupo inicial surgió de la parroquia Siete Santos Fundadores y es por eso que Carlos tiene que oficiar de intérprete para ayudar al otro maestro, que es sueco y se llama Mattias Blanck.

“Es un gran artista, joven y muy humilde”, dice Carlos sobre su colega que además de teoría musical y solfeo enseña batería, percusión y marimba.

Respuesta a una vocación

A los 42 años de edad, Carlos Salmerón siente que la música religiosa (sacra) “es mi llamado, mi vocación”, y la forma de responder ha sido convertirse en compositor y maestro de música.

En particular le interesa educar a los adultos que han visto frustrados sus deseos de desarrollarse como músicos, “porque nunca es tarde para aprender un instrumento o música. Siempre está la excusa de que no tengo tiempo y ya estoy viejo, pero eso no debe ser un obstáculo”.

Para Carlos, la música es un medio que “une razas y culturas más” allá de los idiomas, y en especial a la gente de fe. “La música litúrgica tiene como vertientes darle gloria a Dios y atraer hacia Dios al pueblo creyente, santificarlo”.

Como ejemplo de unión recordó que sus composiciones son bilingües y el año pasado fueron interpretadas al aire libre por la Orquesta Sinfónica Polaca Paderewski en el santuario de la Virgen de Guadalupe, en Des Plaines.

“Fue un momento culminante de mi sueño de evangelizar a través de la música, una experiencia maravillosa y muy fuerte además para los músicos”, dijo. Carlos, que tiene grabadas muchas de sus composiciones, combina lo sacro con historias del pueblo inmigrante mexicano, “algo que no puedo evadir porque yo soy uno de ellos”.

“Irónicamente cuando era pequeño decía que mi norte estaba en México, que nunca viviría en Estados Unidos por las historias que escuchaba sobre el maltrato a los inmigrantes. Pero solamente Dios sabe y dispone”, concluyó.