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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Cuando el milagro se llama Spred A lo largo de 40 años, numerosas personas con alguna discapacidad han encontrado alivio y refugio espiritual en este ministerio de la Arquidiócesis de Chicago.

Texto: Clemente Nicado

A Antonia Orozco le brillan los ojos cuando habla de los avances de su hija Daniela gracias a un programa catequético de la Arquidiócesis de Chicago orientado a niños. Hace una década, esta madre de origen mexicano, buscaba desesperadamente una institución que diera nueva vida a su hija aquejada de microcefalia (crecimiento reducido del cerebro), pero la suerte le daba la espalda.

Un día Antonia supo que en San Pío V, en el 1900 S. Ashland Ave., había un programa denominado Spred y desde entonces esta palabra suena como una bendición en sus oídos.

“Antes mi niña no tenía amistades fuera de su círculo familiar, apenas podía comunicarse, se veía triste, con baja autoestima, callada y muy nerviosa. Hoy es una jovencita diferente: comunicativa, dejó atrás la timidez y esactiva, con amigos”, señaló.

El milagro que sacó la sonrisa a Daniela, hoy una joven de 17 años, también ha transformado a cientos de niños, jóvenes y adultos que reciben ayuda del programa de Educación Religiosa Especial (Special Religious Education),conocido simplemente como Spred, por sus siglas en inglés.

El programa está dirigido a niños, adolescentes y adultos que tienen necesidades especiales, como retardo mental, parálisis cerebral, autismo y epilepsia severa.

El ministerio a personas discapacitadas

El reverendo James McCarthy, actual director de Spred, es considerado el padre de un proyecto que tiene como misión formar pequeñas comunidades de fe en parroquias que abriguen a personas con discapacidades mentales y problemas de aprendizaje.

El padre McCarthy contó que en 1960 impulsó esta iniciativa luego de darse cuenta que era creciente “el número de padres de familia que pedían un programa que preparara a sus hijos a insertarse en las parroquias y recibir los sacramentos.

“El impacto positivo de Spred no sólo está en la persona discapacitada, sino también repercute en toda la familia y el entorno que la rodea”, dijo McCarthy.

Con el apoyo de las hermanas Mary Therese Harrington y Susanne Gallagher, el padre McCarthy se dio a la tarea de buscar información de programas similares en otras partes del mundo y encontraron en Francia y Québec (Canadá) un programa similar que sirvió de base para diseñar Spred.

“Ellos tenían experiencia en este tipo de trabajo. Una vez que tuvimos la documentación, la traducimos al inglés y comenzamos el programa en Chicago”, dijo la hermana Harrington.

En 1967 Spred fue establecido como una Agencia de la Arquidiócesis de Chicago y designada como una de las siete divisiones de la Oficina Confraternidad de Doctrina Cristiana (CCD). Un año después fue establecido el Centro de Observación de Spred, lo cual hizo posible dar la bienvenida a líderes parroquiales, padres de familias y posibles catequistas.

La observación de la catequesis de Spred

Desde entonces quedó claro que al ser posible observar la catequesis de Spred, era el método más adecuado y efectivo para animar a los demás a establecer el programa en el ámbito parroquial.

En 1973 la agencia Spred se estableció en la parroquia San Juan Nepomuceno, en el 2953 S. Lowe Ave.en el vecindario de Bridgeport, y el padre McCarthy fue nombrado su pastor, mientras fungía como Director del programa.

Entretanto, el espacio que ocupaba la escuela de la parroquia fue remodelado y convertido en el nuevo centro de observación y capacitación de Spred para líderes parroquiales con este ministerio.

Una década después, luego de la llegada del cardenal Bernardin, Spred fue incorporado al Departamento de Servicios Comunitarios y se fundó Mamre Inc., una organización de Spred para recaudar fondos y proveer el salario de las trabajadoras comunitarias del programa.

Debido a problemas financieros, la parroquia de San Juan Nepomuceno fue cerrada en 1990. Spred permaneció en este sitio, pero ya sin los fondos de la parroquia. La Arquidiócesis proporciona un subsidio para el programa que también se sostiene por donaciones.

De esta manera, los eventos anuales de recaudación de Spred ayudan a asegurar el lugar diocesano de entrenamiento y recursos para las familias, las personas con necesidades especiales, catequistas de Spred y líderes parroquiales.

Con una nueva reordenación de las agencias de la Arquidiócesis, Spred fue colocada bajo el Departamento de Evangelización y Vida Cristiana. En 1994, Mamre se comprometió a apoyar financieramente el desarrollo del Ministerio para personas hispanas discapacitadas.

Entonces se contrató a un catequista Spred para traducir toda las publicaciones de Spred, materiales de formación y sesiones catequéticas para desarrollar comunidades de fe de Spred. Los catequistas hispanos de este programa han formado un equipo para capacitar a nuevas catequistas de parroquias hispanas.

Actualmente Spred funciona bajo el departamento de Formación y Vida Parroquial (Parish Life and Formation).

El papel de las parroquias

Ramiro Hernández, quien trabaja para el proyecto en español de Spread, destacó la importancia del entrenamiento de nuevos catequistas del programa, mientras recorríamos el Centro de Spred, ubicado en la calle 30 y Lowe Ave, en el sur de la ciudad.

Voluntarios de parroquias de la Arquidiócesis reciben su capacitación en el Centro donde se acondicionaron los salones para la atención de discapacitados de diferentes edades.

En la Arquidiócesis de Chicago hay actualmente 143 comunidades de fe de Spred donde se han preparado líderes que trabajan en diócesis de Irlanda del Norte, Escocia, Sudáfrica, Australia, Estados Unidos y México.

Sin embargo, según encuestas, en la Arquidiócesis de Chicago, existen 1105 Hogares de Vida Independiente en la comunidad y otros tipos de ambientes residenciales que atienden a 7629 personas con discapacidades mentales.

Para Armando Cuaya, representante parroquial para el programa de Spred en San Pío V y un catequista que traduce la documentación del programa al español, es una paradoja que el programa se haya establecido ya en ocho países y en el propio Chicago muchas personas con familias discapacitadas no lo conocen.

La meta de la catequesis con las personas deshabilitadas es desarrollar un sentido sagrado, de Iglesia, un sentido de Cristo y de Dios. Se trata de un proceso para ayudar a que las personas entren en comunión con Jesucristo dentro de una comunidad de fe Cristiana.

El proceso utilizado es inductivo. Luego de una hora de ejercicios para la concentración, la comunidad va hacia un área de celebración. Allí empieza con una experiencia de vida, se desarrolla la conciencia y cada persona es ayudada por su padrino o madrina para recordar eventos de acuerdo a la meta.

Según establece Spred, “la meta es interpretar la vida a la luz del Evangelio. Debido a las limitaciones intelectuales, debe despertarse un amplio rango de afectos en el proceso. Al final, hay un mensaje del Evangelio, preciso y corto en forma de bendición para cada uno. Luego hay música y se termina compartiendo algo en la mesa”.

Queremos que sean parte de la parroquia”

Cuaya desea ir más allá de lograr que los discapacitados celebren sus sacramentos. “Queremos que, al pasar de los días, sean parte de la parroquia y participen principalmente en las liturgias”, apuntó.

El programa maneja grupos para niños de 6 a 10 años de edad, otros de 11 a 16 años, de 17 a 21 años y las de 22 y mayores de esta edad. Al mismo tiempo trabaja con un amplio rango de hogares para grupos, residencias, instituciones del estado y residenciales católicas en aras de llevar a los residentes a la vida parroquial.

En San Pío V hay dos comunidades, jóvenes adultos de 17 a 21 años y adolescentes de 11 a 16 años de edad. Pero “actualmente tenemos una lista de espera de 40 personas. Muchos de ellos niños menores de 6 años y adultos de 22 o mayores de esta edad”, dijo Cuaya.

Por los últimos 15 años –dijo– la parroquia San Pío V ha tomado la responsabilidad al aceptar niños de otras parroquias. Creo que cada parroquia debe tomar responsabilidad en este asunto. Otros de los obstáculos han sido la falta de voluntarios”, dijo Cuaya.

El padre Charles W. Dham, quien fundó el programa hace 15 años mientras fungía de párroco de San Pío V, explicó que la alta demanda se debe a que otras parroquias alrededor del templo no desarrollan programas similares por diferentes razones, entre ellas condiciones, como un local adecuado, pero también mencionó la falta de energía.

“Los propios padres lo pidieron y hoy el programa ha rebasado nuestras expectativas. La gente se mantiene en Spred, no quieren irse una vez que cumplen un periodo determinado. Todos disfrutamos cuando celebramos los eventos especiales con los jóvenes discapacitados y sus familiares. Es fantástico”, afirmó.

A juicio del padre Brendan Curran, actual párroco de San Pío V, Spred “nos recuerda que todos somos el pueblo de Dios… Nos recuerda a nosotros que la experiencia con Cristo no está definida por las habilidades físicas o mentales... muestra de la diversidad que somos”.

Alicia Arocha, quien se encarga legalmente del cuidado de dos nietos de 14 y 15 años, considera que el programa les ha ayudado en lo espiritual.

“Les gusta estar aquí, les gusta la convivencia, asistir a las misas y a los eventos especiales. Les hacia falta convivir con otros niños”, dijo. Son solo niños con discapacidad, y es cruel cuando en otros lugares no lo ven como tal”, señaló.