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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Continúan las oraciones para una reforma migratoria

Texto: Michelle Martin
Reportera de Catholic New World

Los asistentes a la misa del pasado 28 de julio que se reunieron para orar por una reforma migratoria recibieron con beneplácito las noticias de unas horas antes que confirmaban que un juez federal había bloqueado las disposiciones clave de una ley del estado de Arizona dirigida a inmigrantes indocumentados, pero dijeron que aún tenían que suceder muchas más cosas.

“Me gustaría ver que se apruebe una reforma migratoria integral compasiva”, afirmó Patricia Broderick, una feligrés de San Pío V, en Pilsen. “Veo a los familiares que se quedan cuando los esposos o los padres son deportados y cuyos hijos han nacido aquí. Veo las familias en las que un joven de secundaria de 18 años sostenía a la familia y son deportados”.

Broderick fue una de los feligreses de San Pío que asistió a la misa y servicio de oración que se llevó a cabo en la Parroquia de San Mauricio, ubicada en el 3615 S. Hoyne Ave., uno de los tres sitios de culto de la Parroquia del Sagrado Sacramento.

El servicio comenzó con los feligreses caminando en procesión y deteniéndose a orar en los altares decorados por miembros de distintos grupos de inmigrantes. Cada altar tenía un cartel con una palabra que invitaba a reflexionar sobre la experiencia de los inmigrantes, especialmente aquellos sin documentos: racismo, discriminación, desempleo, esclavitud.

Mientras que las oraciones estaban llenas de solemnidad, la música que tocó el mariachi de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe entre las estaciones estaba llena de vida.

Cuando la procesión llegó al frente de la iglesia, los carteles que contenían las palabras de reflexión fueron quemados. Entonces se pidió a los caminantes que se quitaran los zapatos y entraran en la iglesia caminando sobre arena regada en los escalones como un símbolo para demostrar solidaridad con los inmigrantes indocumentados que se encuentran en Arizona, muchos de los cuales entraron a Estados Unidos cruzando el desierto, dijo el Padre Michael Boehm, párroco asociado de la Parroquia del Sagrado Sacramento.

La misa se realizó horas después que la Juez Susan Bolton, de la Corte de Distrito de los Estados Unidos, había bloqueado las provisiones de la Ley S.B. 1070 de Arizona, una ley diseñada para permitir a las policías estatales asumir responsabilidades para hacer cumplir las leyes de inmigración, debido a que, según dijeron los que apoyaban la ley, los esfuerzos del gobierno federal han sido inefectivos.

Sin embargo, Bolton emitió una suspensión que impidió que el estado de Arizona promulgara varias disposiciones de la ley, entre ellas, las que obligaban a los policías a verificar el estatus migratorio de cualquier persona que detuvieran; aquellas que cometían un crimen el que un inmigrante no llevara consigo prueba de su estatus migratorio en todo momento; las que permitían a la policía arrestar sin orden judicial a personas que ellos sospecharan que estaban de manera ilegal en los Estados Unidos; o las que consideraban un crimen el hecho de que alguien buscara trabajo sin la documentación reglamentaria o que contratara a alguien sin el permiso de trabajo.

La orden de suspensión impide que Arizona lleve a cabo estos aspectos de la ley hasta que puedan ser revisados por cortes federales. El Departamento de Justicia de los E.U. ha introducido una de las siete demandas contra la ley, afirmando que es inconstitucional y que de ejecutarse promovería una discriminación racial en la elección de sospechosos.

La Conferencia Católica de Arizona, la cual está conformada por todos los obispos católicos del estado, publicó una declaración elogiando el fallo de Bolton. Los obispos de Arizona se unieron a la Conferencia de Obispos Católicos de E.U. para solicitar una reforma integral a la ley de inmigración.

El fallo de la juez también fue saludado por los que apoyan una reforma a la ley de inmigración en la misa del pasado 28 de julio.

Las Hermanas de la Caridad JoAnn Persch y Pat Murphy, quienes estuvieron rezando el rosario las mañanas de los viernes en el Centro de Detenciones Broadview que concentra a inmigrantes que van a ser deportados, afirmaron que era bueno recibir noticias buenas sobre el asunto migratorio.

“Es bueno ver algo”, dijo Persch. “Me ayudará a mantenerme positiva. Hemos estado trabajando tanto tiempo en esto”.

Marilú González, coordinadora educativa sobre temas de inmigración para la Oficina de Educación y Atención a la Inmigración, comentó que la decisión de la juez “era un buen comienzo”, pero que aún había un largo camino por recorrer.

Durante la misa, los feligreses oraron por los inmigrantes y sus familias y bendijeron a los ministros de la “pastoral migratoria” quienes ayudan a educar a sus compañeros inmigrantes y a adaptarse a la vida en los Estados Unidos.

Juan Gutiérrez, quien está en Chicago con su hermano mientras que el resto de su familia permanece en México, comenzó a orar. Gutiérrez afirmó sentirse mal sobre la ley de Arizona, porque amenaza a los inmigrantes que están en los Estados Unidos intentando trabajar.