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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Caminante no hay camino, se hace Camino al Andar

Padre Marco A. Mercado

Director Oficina para Católicos Hispanos

Bella letra de una conocida canción y de un viejo poema escrito por el español Antonio Machado que muchos de nosotros hemos escuchado más de una vez. Sin embargo, al escucharla esta mañana durante el baño diario, me hacía pensar mucho especialmente ahora que caminamos juntos en la oficina del Ministerio Hispano.

Por un lado es verdad que se hace un nuevo camino cada vez que uno comienza a caminar, hay elementos muy personales, como las huellas, la velocidad y la dirección que uno hace al andar, sin embargo, no todo debe de ser nuevo y reinventado. Ya otros han marcado de alguna manera el camino, primeramente el camino del Evangelio, ruta segura y perfectamente delineada; Evangelio que otros han seguido y en la cual han dejado huellas y señalamientos claros.

Ya en mi anterior artículo hablé un poco de la gran historia que el Ministerio Hispano ha tenido en esta Arquidiócesis, de esa historia y gran trayectoria me siento indigno heredero, sin embargo, asumo toda la responsabilidad y les pido sus oraciones y trabajo para continuar haciendo camino, para continuar y engrandecer los sueños de aquellos en los orígenes de nuestra comunidad en Chicago, de los grandes desafíos que se nos presentan.

Han sido pocos días de tomar este camino y debo decir que me he sentido muy apoyado y muy desa- fiado, me siento muy contento del gran equipo de trabajo que tengo, de los cientos de sacerdotes, religiosas y laicos que llevan adelante el ministerio Hispano de nuestra Arquidiócesis, del apoyo incondicional del Sr. Cardenal Francis George, con quien pude compartir, y aprender mucho en el pasado viaje pastoral a México que él realizara; del Obispo Gustavo García-Siller, gran amigo y excelente modelo de entrega al ministerio; el P. Richard Hynes, Director de Evangelización de la Arquidiócesis, que mantiene un gran deseo de servir a la comunidad hispana y mi gran equipo pastoral en la oficina del Ministerio Hispano y los representantes hispanos de todas las demás oficinas de nuestra Arquidiócesis.

No puedo dejar de mencionar al Obispo John Manz, uno de nuestros grandes patriarcas al servicio de la Comunidad Hispana y por supuesto, a los Sacerdotes y Hermanas y Hermanos por la Justicia de los Inmigrantes, de quienes tanto he aprendido de cómo, de verdad, se debe de servir al pueblo, trabajando hombro con hombro.

En este, mi segundo artículo dirigido a todos ustedes, deseo refrendar mi compromiso de hacer de la pastoral, es decir del servicio, la prioridad de mi trabajo y la atención de esta oficina y de todos los que en ella trabajamos, de ayudarles por medio de sus párrocos, sacerdotes, religiosas religiosos, laicos comprometidos trabajando tan arduamente en nuestra comunidades y parroquias, a lograr en nuestra comunidad hispana, algo que el Cardenal mencionara en Acámbaro, Guanajuato, que me llegó profundamente y que reza en estos términos: Como Iglesia debemos de enseñar a nuestros hermanos y hermanas cómo ser hispanos en los Estados Unidos y a los estadounidenses, es decir los aquellos hijo s e hijas de hispanos ya nacidos aquí en los Estados Unidos, como ser estadounidenses sin perder la gran riqueza cultural, religiosa, y lengua de sus padres y abuelos”. Reconocemos el gran aporte que los hispanos damos a la Iglesia de los Estados Unidos y debemos aprender a aprovechar las grandes bendiciones y experiencia de esta Iglesia estadounidense. Si no logramos esto y de acuerdo con el estudio de la Universidad de Notre Dame, la Iglesia Católica perderá a la comunidad hispana que se perderá entre el secularismo, es decir la indiferencia ante la religión, o asumida por la sectas e Iglesias protestantes.

Hermanos y hermanas, es hora de arriscarnos las mangas y entrarle de lleno al trabajo arduo y duro, pero muy satisfactorio, de ser y formar Iglesia, una Iglesia en los Estados Unidos que no habla solamente inglés, no solamente español, sino también habla “Spanglish”, porque somos orgullosos herederos de dos grandes mundos, bendecidos por Dios y consentidos de María Santísima en cualquiera de su bellos títulos que cada unos de nuestros pueblos ha traído junto con ellos. Seguimos haciendo camino, un gran camino al andar.