La noche de Gala…la noche de todos
Fue una noche para celebrar, compartir en un ambiente festivo, de premios, mariachi, aplausos al sacrificio, de mucha fe, humor y de baile.
En varios sentidos, fue la noche del padre Marco Antonio Mercado, de su bienvenida como nuevo Director del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Chicago y de escuchar en sus propias palabras, su disposición de entregarse a la nueva misión.
Fue una noche de reiterados llamados a la unidad y de reconocimientos de aquellos que laboran sin descanso por su Iglesia en el nivel parroquial y arquidiocesano, empujados por la fe, el espíritu mariano y la gracia de Dios.
Y allí estuvo para constatarlo Graciela Contreras, receptora del premio Gaudium et Spes, que reconoce el trabajo laical y que de manera excepcional ha desarrollado por 15 años en la Arquidiócesis de Chicago.
También hubo aplausos para los religiosos y religiosas por su desempeño sobresaliente, como es el caso de la Hermana María Teresa Pacheco Sosa, merecedora del premio Sor Juana Inés de la Cruz y del diácono José Cisneros, quien recibió el premio San Esteban que reconoce el trabajo diaconal.
Los asistentes también reaccionaron con júbilo al mencionarse el nombre del padre Carl Québédeaux, C.M.F., pastor de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, como la persona que recibiera el Premio Angélica Márquez, por su excepcional servicio al ministerio hispano.
No menos emocionante fue escuchar las palabras del padre Anthony Benedetto Pizzo, O.S.A., a quien se le concedió el premio Beato Papa Juan XXIII, en reconocimiento a su dedicación sacerdotal en este ministerio.
Como los demás galardonados, el padre Pizzo expresó su sentir en un video transmitido antes de recibir el premio de manos del Cardenal Francis George, quien llevó a los presentes mensaje de agradecimiento y esperanza.
El Cardenal George también dio muestra de su buen sentido del humor cuando al referirse al padre Marco contó que en su reciente visita a México encontró un “Supermercado” y en otro momento en lugar de hablar de la noche de gala mencionó “La Noche de Claudio”.
En realidad también fue la noche del padre Claudio Díaz Jr., la culminación de una etapa de seis años al frente del Ministerio Hispano que cumplió de manera exitosa.
Más allá de reconocer el loable desempeño de quien será el pastor de la Parroquia Misión San Juan Diego, el cardenal regaló al Padre Claudio una estola, un cuadro y un libro de fotos, en medio de la emoción y el aplauso de las más de 700 personas al Hotel Chicago Hilton, sede del evento.
Los avances del Ministerio Hispano, el de mayor crecimiento en la Arquidiócesis de Chicago, fueron una constante dentro y fuera del salón del Hilton.
El recién ordenado padre Manuel Dorantes reflexionó al respecto, luego de ver el video donde el padre Québédeaux, le habla a los asistentes, tomando como fondo su parroquia, Nuestra Señora de Guadalupe.
“Detrás del padre vimos justo la primera parroquia hispana de Chicago fundada en 1926. Esto no solo es historia, es un símbolo. De allá a la fecha, el ministerio hispano ha crecido al punto de que casi somos la mitad de los feligreses de la Arquidiócesis.
Luego agregó: “Como sacerdote recién ordenado, me renueva ver el potencial que tenemos con este fabuloso movimiento de laicos que quiere servir a su pueblo”.
Para el obispo Gustavo García-Siller “es importante celebrar. Porque a veces nos ponemos tristes con algunas noticias. Hay que celebrar las expresiones de fe. La iglesia de Chicago unida, con sus pastores, religiosos y laicos, de todo el pueblo de Dios”.
Y en efecto, mientras el Obispo hablaba al Chicago Católico, en el salón del Hilton decenas de feligreses procedentes de los seis vicariatos de la Arquidiócesis echaban un pie a ritmo de merengue.





